«No vendía hachís a los niños, era para mi consumo»

Un vecino circula con un patinete junto al quiosco. / jesús signes
Un vecino circula con un patinete junto al quiosco. / jesús signes

La quiosquera de Puçol niega el trapicheo de drogas y mantiene abierto su negocio pese a las quejas de los vecinos

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

Con el rostro cariacontecido pero con voz firme, Verónica R. G., la quiosquera detenida por vender droga a menores en Puçol, proclama su inocencia cuando alguien le pregunta por la grave acusación. «No vendía hachís a niños, era para mi consumo», afirmó a LAS PROVINCIAS tras abrir el periódico y leer el titular de la noticia: «¿Me das una de choco?».

La frase figura en las diligencias realizadas por la Guardia Civil para explicar al juez cómo pedían la droga los menores a la quiosquera, aunque ella niega el trapicheo de hachís y marihuana en su negocio. «El porro que encontraron en el registro era mío y lo que había en la caja era de mi hermano, pero yo no vendo a los chavales nada ilegal. Eso es mentira», señaló Verónica con tono molesto y el ceño fruncido.

Pero las pruebas obtenidas por la Policía Local y la Guardia Civil de Puçol indican todo lo contrario. Como ya informó ayer este periódico, una ardua investigación policial posibilitó la detención de la quiosquera como presunta autora de un delito de tráfico de drogas, y lo que es más importante, evitó la venta de un gran número de dosis de hachís y marihuana a niños, adolescentes y jóvenes con edades comprendidas entre los 13 y 18 años.

Kit confiscado por la policía.
Kit confiscado por la policía. / LP

Los hechos delictivos se remontan a principios de abril de este año, cuando la Policía Local de Puçol tuvo conocimiento, a través de un vecino de la localidad, de la posible compra de un trozo de hachís que habría realizado un menor en un quiosco situado en la avenida Font de Mora. El hombre explicó a la policía que había sorprendido a su hijo de 14 años con una bolsa de plástico que contenía un cigarrillo, una porción de hachís, papel de fumar y un chicle. Tras recibir una reprimenda, el adolescente confesó a su padre cómo había conseguido la droga.

Según su versión, el menor entró en el establecimiento y bastó con decir: «una de choco», tres palabras secretas para que la quiosquera le diera el kit con un trozo de hachís, cuyo precio oscilaba entre los 3 y 20 euros según la cantidad de droga. También reconoció que otros jóvenes compraban hachís y marihuana en el quiosco cuando no había clientes dentro, o esperaban un poco para quedarse a solas con la mujer y pedirle que les vendiera droga.

Tras tener conocimiento de estos graves hechos, la Policía Local y la Guardia Civil montaron un operativo para obtener pruebas del supuesto trapicheo de sustancias estupefacientes. Con mucha discreción, los agentes observaron y siguieron a varios menores y les confiscaron las pequeñas cantidades de marihuana y hachís que acababan de comprar en el quiosco.

La investigación culminó el pasado 15 de mayo, cuando la Guardia Civil detuvo a la mujer tras confiscarle una pequeña cantidad de cannabis en el registro que realizó en el establecimiento con un perro adiestrado en la detección de drogas. Los vecinos de la zona están indignados y piden la clausura provisional del quiosco.