La red de tráfico de material pirotécnico escondía carcasas en un corral junto a un colegio

Dos miembros del Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil. / lp
Dos miembros del Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil. / lp

La Guardia Civil halla un almacén clandestino en Llíria donde uno de los detenidos ocultaba material explosivo tras falsificar documentos

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

La red de tráfico de material pirotécnico desarticulada por la Guardia Civil tenía dos almacenes clandestinos en sendas viviendas de Llíria y l'Eliana, según se desprende de las investigaciones, y puso en riesgo la integridad física de los vecinos que residen en las casas contiguas. La operación policial se ha saldado con la detención de cuatro hombres por un delito contra la seguridad colectiva, aunque también están acusados de tráfico de explosivos y falsedad documental.

Las graves heridas que sufrió uno de los detenidos, Vicente T. M., por el estallido de una carcasa cuando disparaba fuegos artificiales en honor de la Verge del Remei, puso a la Guardia Civil de Llíria sobre la pista de este grupo delictivo. La explosión a baja altura le amputó dos dedos de la mano izquierda en la calle Santa Teresa de Jornet.

Tras este accidente laboral, que tuvo lugar el 31 de agosto de este año, el Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Llíria se hizo cargo de las investigaciones y averiguó que un defecto en la espoleta de retardo causó el estallido. Los agentes comprobaron también que la víctima trabajaba en una pirotecnia, pero las carcasas no eran de su empresa y carecía de factura y seguro de responsabilidad civil.

Una explosión accidental en Llíria llevó a la Guardia Civil sobre la pista del grupo delictivo Los detenidos pusieron en riesgo la integridad física de los vecinos al eludir la normativa de seguridad

Según informaron fuentes jurídicas, el trabajador herido confesó que había falsificado el contrato de los fuegos de artificio tras comprar el material al transportista pirotécnico Juan M. A., otro de los detenidos en la operación, sin ningún albarán ni carta de porte. También reconoció que había almacenado un centenar de carcasas en un corral de Llíria cercano a varias viviendas y un colegio. La Guardia Civil acudió entonces al lugar y confiscó gran cantidad de material pirotécnico de idénticas características al que explotó en el accidente.

Las otras dos personas arrestadas en la operación de la Guardia Civil son el administrador y otro empleado de una pirotecnia de Almenara, que fue registrada con la autorización del juzgado de Llíria que instruye la causa. Los agentes detectaron numerosas irregularidades en la documentación de esta empresa, como cartas de porte y contratos falsificados, con la finalidad de eludir el correspondiente plan de seguridad de la venta y transporte de material explosivo.

De esta forma, la Guardia Civil de Llíria descubrió que la carcasa defectuosa que causó un herido iba a utilizarse, supuestamente, en un espectáculo pirotécnico en la localidad de Aledo (Murcia), pero el responsable de la empresa autorizó el traslado del material explosivo al domicilio del transportista en l'Eliana, con el consiguiente peligro para los vecinos que residen cerca de esta vivienda.

En otra de las cartas de porte falsificadas, el destinatario del material era la Clavaria de la Mare de Déu del Carme de l'Eliana, pero los investigadores constataron que la entidad festiva ya había celebrado el espectáculo pirotécnico en la fecha del documento. Tras estas evidencias, el administrador de la empresa de Almenara dio vagas explicaciones sobre los motivos que le llevaron a contravenir el reglamento de artículos pirotécnicos y cartuchería, una normativa que regula el transporte de mercancías que requieren precauciones especiales. Las mismas fuentes jurídicas señalaron que los cuatro detenidos habrían cometido un delito contra la seguridad colectiva por el potencial riesgo para las personas que causó su actividad ilícita.

 

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