Una serpiente de 1,5 metros muerde a un hombre en la avenida del Puerto en Valencia

Una serpiente de 1,5 metros muerde a un hombre en la avenida del Puerto en Valencia

La víctima capturó la culebra bastarda, pero acabó siendo trasladada al Hospital Clínico

TONI BLASCOValencia

Un agente inmobiliario de 40 años, Marcos Villanueva, capturó a una culebra bastarda en plena avenida del Puerto y acabó siendo mordido por el reptil ofidio. Los hechos sucedieron alrededor de las siete y media de la tarde del martes, cuando el hombre observó como un grupo de personas a su paso se sobresaltaban a la altura del número 130 de la avenida del Puerto, muy cerca de la inmobiliaria para la que trabaja. Al acercarse para comprobar el motivo, Marcos vio al reptil de más de un metro y medio de largo y de color verdoso que cruzaba entre la circulación de vehículos la avenida ante el susto de los viandantes.

Según relata el propio Marcos, su rápida acción evitó que el animal fue atropellado pero a cambio se llevó un buen mordisco como recompensa. En su país de origen, Uruguay, es frecuente encontrar estas serpientes, pero ignoraba que en plena ciudad de Valencia pudiera toparse con un ejemplar. El hombre pidió en un comercio cercano que le dejaran un recipiente y atrapó por la cola y la cabeza con gran destreza al reptil, pero no pudo evitar que este le clavara sus dientes en el dedo índice de la mano derecha en su persistencia por escapar.

A requerimiento de los transeúntes, dos patrullas de la Policía Local, se personaron para hacerse cargo de la culebra y una de las dotaciones policiales trasladó al hombre hasta el Hospital Clínico donde fue atendido y recibió el alta médica pasada la una de la madrugada. La especie de la culebra bastarda es la mayor de las serpientes que habitan en la Comunitat Valenciana llegando a medir hasta dos metros y medio de longitud y está protegida por la legislación actual por alimentarse de roedores y ser beneficiosas en el control de plagas.

Aunque por lo general huyen de la presencia humana, si se ven en peligro o son molestadas, reaccionan con agresividad. Sus glándulas venenosas no están situadas en los colmillos, sino en la parte trasera de su mandíbula superior (opistoglifas), por lo que se ven obligadas a tragarse prácticamente a sus presas para poder inocular su veneno que al no ser muy potente no representa peligro para las personas, por lo que se considera inofensiva.

 

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