Prisión provisional sin fianza para el presunto homicida de un hombre en el Cabanyal

Calle Chulilla, donde ocurrieron los hechos. /LP
Calle Chulilla, donde ocurrieron los hechos. / LP

La jueza de guardia va a inhibirse de las diligencias en favor del Juzgado de Instrucción 9, que estaba de guardia el día de los hechos

LAS PROVINCIASValencia

La titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Valencia, en funciones de guardia, ha decretado hoy el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del detenido el pasado miércoles como presunto autor de la muerte a cuchilladas de otro hombre en el barrio del Cabanyal.

El detenido está investigado en una causa abierta por un delito de homicidio. La jueza de guardia va a inhibirse de las diligencias en favor del Juzgado de Instrucción 9, que estaba de guardia el día de los hechos.

El hombre detenido es un quiosquero de 25 años identificado como Mauricio G. P. quien, tras entregarse a la policía, aseguró que cometió el crimen en defensa propia y que entre él y la víctima, Alberto G. P., de 34 y cliente del establecimiento, existía un enfrentamiento relacionado con un supuesto intento de este último de 'colarle' un billete falso.

En días previos al homicidio, y de acuerdo con sus manifestaciones ante los interrogatorios, Alberto habría tratado de colar el dinero falso, se ignora si intencionadamente o no. Según esta versión, el joven propietario del negocio familiar se dio cuenta, le recriminó su acción y le dijo que le devolviera el importe con dinero real. Al parecer, y siempre en arreglo al testimonio del sospechoso, había devuelto parte, pero no todo. Y este fue el caldo de cultivo en el que se gestó el homicidio.

Todo estalló anoche, sobre las 23 horas. En ese momento, el sospechoso del homicidio, Mauricio, se presentó en la Comisaría de Marítimo de la Policía Nacional y confesó haber matado a un hombre que estaba tendido en el suelo. Como es habitual en estos casos, el sospechoso permaneció retenido mientras los agentes se desplazaron al lugar indicado, la calle Chulilla.

En ese punto encontraron a Alberto tendido en el suelo y con numerosas heridas de arma blanca repartidas por todo el cuerpo, alrededor de una decena, según fuentes policiales. Los agentes de la Policía Nacional pusieron todo su empeño en salvar a la víctima, antes incluso de la llegada de los equipos de emergencia que fueron alertados. Pero el filo le había alcanzado ya órganos vitales y todos los esfuerzos parecían ser inútiles. A las maniobras de reanimación se sumó después un equipo del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU). También acudió un Soporte Vital Básico (SVB). Pero ni unos, ni otros. Alberto ya no presentaba constantes vitales. Había fallecido.