Los predicadores del metro regresan a Alemania a la espera de su citación judicial

Tres de los predicadores detenidos en el metro de Valencia. / LP
Tres de los predicadores detenidos en el metro de Valencia. / LP

Los abogados podrían pedir el sobreseimiento de la causa al considerar que los nueve evangelistas no querían asustar a los pasajeros del vagón

JAVIER MARTÍNEZ

valencia. Los nueve predicadores evangelistas que provocaron una estampida en el metro de Valencia regresaron hace unos días a Alemania, el país donde residen, a la espera de ser citados por el Juzgado de Instrucción número 7 de Valencia. La causa sigue abierta por un delito de desórdenes públicos y los nueve hombres mantienen que no querían asustar a los pasajeros del vagón y que su única intención era predicar su religión.

Tras ser detenidos por la Policía Nacional, los predicadores se acogieron a su derecho a no declarar y el juez decretó prisión provisional para todos ellos, pero cinco días después salieron de la cárcel de Picassent tras pagar una fianza de 3.000 euros cada uno de ellos. Los nueve hombres tenían que comparecer semanalmente para firmar en el juzgado, pero posteriormente sus abogados lograron que el magistrado les permitiera viajar a Alemania al considerar que no hay riesgo de que intenten eludir la acción de la justicia.

El próximo mes de diciembre tendrán que regresar a España para comparecer en el juzgado, y es muy probable que sus letrados soliciten el sobreseimiento provisional de la causa. Uno de los predicadores grabó un vídeo con su móvil en el que se escucha a un pasajero gritar: «Vamos todos a morir», y estas imágenes probarían que ninguno de los investigados gritó la frase que más asustó a los viajeros. Sin embargo, uno de los detenidos, el hombre que llevaba el megáfono, levantó la voz para espetar: «¡Este metro está lleno de pecado, lleno de drogas!».

Los detenidos predicaron su religión en el patio de la cárcel y regalaron biblias a algunos reclusos

Los nueve predicadores tienen entre 19 y 42 años de edad y pertenecen al grupo evangelista Werde-Licht, un colectivo de cristianos de diferentes países y culturas. Varios de ellos nacieron en la República Checa, Irak, Turquía y Kirguistán, donde profesaron el islamismo, pero luego abandonaron la religión de Mahoma para «adorar a Jesucristo, construir el reino de Dios y difundir el evangelio», según reza su página web.

Tras ingresar en el centro penitenciario de Picassent, sus abogados aseguraron que estaban muy «compungidos» por lo ocurrido, y afirmaron también que su única intención era predicar su religión en el metro. Los evangelistas no se separaron de sus biblias durante el tiempo que estuvieron entre rejas y pronunciaron sermones en los patios de la cárcel para explicar las virtudes cristianas a otros presos, algunos de ellos condenados por asesinato. También regalaron biblias a los reclusos más receptivos.

A pesar de su arrepentimiento, el juzgado dictaminó inicialmente el encarcelamiento de los nueve detenidos por el evidente pánico que sus gritos y sus mensajes causaron en los pasajeros del convoy. Una joven de 25 años y otro viajero resultaron heridos leves como consecuencia de la estampida.

Los hechos ocurrieron minutos antes de las once de la noche del 4 de agosto, cuando el metro circulaba entre las estaciones de Xàtiva y Alameda. Algunos pasajeros confundieron a los predicadores con un grupo terrorista y llamaron con sus móviles a la policía y al 112 para alertar de un posible atentado. Los gritos de las primeras personas que huyeron pusieron en alerta al resto de viajeros, la mayoría de ellos jóvenes, y provocaron una avalancha que duró unos 15 segundos, con momentos de gran tensión y nerviosismo.

La estampida de gente asustada fue grabada por una cámara del circuito cerrado de televisión de Metrovalencia, un sistema de videovigilancia que permite el visionado de las imágenes en tiempo real. Esto posibilitó la rápida actuación de los vigilantes de la empresa ferroviaria y de varias patrullas de la Policía Nacional, que acudieron con urgencia a la estación de la Alameda y detuvieron a los nueve predicadores.

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