Los predicadores del metro, en libertad tras pagar 3.000 euros

Tres de los predicadores, en el interior del metro. / lp
Tres de los predicadores, en el interior del metro. / lp

Los acusados de desórdenes públicos tendrán que ir cada semana al juzgado y por ahora no regresarán a Alemania

A. CHECA VALENCIA.

Los nueve predicadores que el primer fin de semana de agosto fueron arrestados tras proferir gritos con un megáfono en el metro de Valencia y causar una estampida entre los pasajeros ya están en libertad con causa abierta. Así lo confirmó a LAS PROVINCIAS Vicente Blanch, uno de los abogados de los evangelistas, quien certificó que cada uno de los investigados había pagado una fianza de 3.000 euros, después de que el juzgado la rebajara desde los 12.000 inicialmente establecidos.

Los religiosos salieron de la cárcel de Picassent el viernes por la tarde, tras ingresar en prisión el lunes. El juzgado de instrucción número 7 de Valencia mantiene por ahora contra ellos una causa abiertas por supuestos desórdenes públicos, después de causar pánico en un abarrotado convoy con gritos como «¡este metro está lleno de pecado, lleno de drogas!». Además de dictaminar su puesta en libertad con cargos, el juez fija la obligación de que los investigados comparezcan semanalmente para firmar en el órgano judicial.

Esta semana lo harán mañana martes, después de reunirse hoy con sus abogados para que los letrados les informen de su situación procesal y su futuro. Como ya publicó este periódico, la fianza ha sido pagada después de que los predicadores recibieran el dinero por transferencia de sus familias en Alemania, país en el que residen. El grupo llevaba unas semanas en la Comunitat predicando su religión evangelista. Por ahora descartan regresar a su país, aunque todo depende del resultado de la reunión que mantengan hoy con sus abogados.

Los nueve hombres tienen entre 19 y 42 años de edad y pertenecen al grupo evangelista Werde-Licht, un colectivo de cristianos de diferentes países y culturas. Varios de ellos nacieron en la República Checa, Irak, Turquía y Kirguistán, donde profesaron el islamismo, pero luego abandonaron la religión de Mahoma para «adorar a Jesucristo, construir el reino de Dios y difundir el evangelio», según reza su página web.

Tras ingresar en la cárcel de Picassent, sus abogados aseguraron que estaban muy «compungidos» por lo ocurrido, subrayando en todo momento que su única intención era predicar su religión evangelista. Los letrados relataron que en prisión iban a todos sitios «con sus biblias». A pesar de su arrepentimiento, el juzgado dictaminó inicialmente su encarcelamiento por el evidente pánico que sus gritos y sus mensajes causaron en los pasajeros. En la estampida una chica resultó herida leve, al creer los viajeros que estaban ante terroristas islamistas, como dijeron en llamadas a la policía.

 

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