Policías locales y socorristas salvan a dos bañistas a punto de ahogarse en la playa de Puçol

Mar revuelta en la Playa de Puçol, en una imagen de archivo. /Juan J. Monzó
Mar revuelta en la Playa de Puçol, en una imagen de archivo. / Juan J. Monzó

Dos amigos de 60 años decidieron bañarse cuando no había ya servicio de vigilancia y la mar estaba picada

TONI BLASCO

Dos policías locales y dos socorristas salvaron el miércoles a dos bañistas de 60 años que estaban a punto de ahogarse en la playa de Puçol. Los agentes se lanzaron al agua con uniformes y armas reglamentarias sin perder tiempo ante el grave riesgo que corrían las víctimas y lograron rescatar con vida de entre las rocas a uno de los bañistas.

Los hechos sucedieron pasadas las ocho de la tarde. Los servicios de vigilancia de los socorristas que se habían retirado tras finalizar su jornada fueron movilizados y lograron rescatar al otro hombre. Las últimas horas de la tarde, el baño estuvo prohibido y la bandera roja ondeaba en las postas.

La voz de alarma la daba el 112, tras recibir varias llamadas avisando de dos bañistas que estaban siendo arrastrados por las corrientes y hacían señales desesperadas con los brazos pidiendo ayuda. Un surfista había intentado acercarse a los dos hombres con su tabla pero le fue imposible remolcarlos hacia la playa.

La corriente los arrastraba mar adentro y el agotamiento les impedía nadar hacia la orilla.Una patrulla de la Policía Local que se encontraba próxima, tras recibir el aviso se trasladaba con urgencia y recogía de camino a dos socorristas de Vadepsa en el paseo. En el coche policial con la sirena puesta y por medio del paseo que se encontraba abarrotado de personas, se trasladaban hasta situarse frente a los dos hombres en dificultades al final del espigón, donde las olas rompen contra las piedras.

La rapidez de la actuación era crucial para que no se produjeran víctimas.

Los socorristas ayudados únicamente por los flotadores se lanzaban al agua, lograban alcanzar con dificultad a uno de los bañistas extenuado y sacarlo por la parte de la playa con síntomas de ahogamiento.

Los agentes locales no dudaron en arriesgar sus vidas lanzándose entre las piedras con uniforme y armas reglamentarias incluidas. El fuerte oleaje del mar picado los lanzaba contra las rocas cortantes una y otra vez y, la resaca de las corrientes los arrastraba, Según varios testigos han contado a LAS PROVINCIAS, la tragedia se palpaba en el ambiente y el tiempo de rescate se hacía interminable. Uno de los policías lograba finalmente aprehender al bañista y con la ayuda de su compañero emergían entre las piedras. Fueron momentos de gran tensión y angustia. «Minutos interminables» según los testigos presenciales.

Finalmente el rescate completo se efectuaba trasladando al hombre sobre las rocas. Tanto el bañista como un agente resultaron heridos al sufrir diferentes cortes por las aristas cortantes de las piedras.

Fueron atendidos y curados en el lugar por el personal sanitario de dos ambulancias del Soporte Vital Básico (SVB) desplazados tras ser requeridos.

Los agentes cuando los ciudadanos les comentaban el peligro que habían corrido, contestaron: «no hemos pensado en el peligro que corríamos nosotros, solo en salvar a la vida de la persona que estaba en serio en peligro».

La imprudencia de los bañistas que hacen caso omiso a las señalizaciones de las banderas rojas indicando el baño prohibido, no solo los pone en peligro, sino que ponen en peligro a los rescatadores provocando más de un susto. Las corrientes de resaca que se dirigen mar adentro pueden arrastrar a los nadadores hasta agotarlos.

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