«La piedra que me tiraron me podría haber matado»

La luna delantera destrozada por el impacto de la piedra. / LP
La luna delantera destrozada por el impacto de la piedra. / LP

La Guardia Civil trata de identificar a los vándalos que apedrearon un coche que circulaba a 100 kilómetros por hora en el término de Xirivella

JAVIER MARTÍNEZVALENCIA.

El reloj marca las 0.30 horas de la madrugada del 16 de septiembre. José Vicente G., de 51 años, circula con su Opel Meriva por la carretera V-30 en el término de Xirivella. El tráfico es fluido en sentido hacia Paterna. El conductor guarda la distancia de seguridad suficiente con el turismo que circula delante, cuando le arrojan una piedra desde el puente que une la A-3 con la avenida del Cid. El fuerte impacto abolla el capó y agrieta la luna delantera de su vehículo, pero el hombre reacciona con prudencia y disminuye la velocidad sin cambiar de carril.

«El susto fue muy grande. Era de noche y circulaban varios coches detrás de mí, y por eso no di un volantazo ni frené bruscamente. Puse las luces intermitentes y paré junto a la mediana para llamar al 112», afirma el conductor. «La piedra que me tiraron me podría haber matado», añade con indignación. José Vicente cree que alguien le arrojó un adoquín desde el puente tras encontrar pequeños restos de piedra labrada incrustados en el parabrisas.

«Primero impactó contra el capó, rebotó y pegó en el cristal. Si la piedra da en mi lado y atraviesa la luna, yo creo que me mata», señala el hombre con el rostro cariacontecido. El coche circulaba a unos 100 kilómetros por hora cuando ocurrió el suceso. Tras parar el vehículo en la calzada y llamar con su teléfono móvil al 112, la Guardia Civil y la Policía Local de Quart de Poblet para avisar de los graves hechos, José Vicente decidió reanudar la marcha ante el riesgo de causar un accidente, ya que su coche parado en la vía ocupaba uno de los carriles de circulación rápida.

El conductor manifestó a la Guardia Civil que vio dos «figuras humanas» encima del puente

Condujo su vehículo hasta llegar a una gasolinera, donde comprobó los daños en su Opel Meriva, y a la mañana siguiente acudió a un cuartel de la Guardia Civil para presentar la correspondiente denuncia. Mientras recordaba el suceso, cuando el agente le preguntó si podía aportar datos del posible autor del lanzamiento de la piedra, el hombre manifestó que había visto «dos figuras humanas» encima del puente momentos antes del impacto.

Los apedreamientos de vehículos en las carreteras valencianas se han saldado con daños en los coches en la mayoría de las ocasiones, pero existe un antecedente mortal. El 8 de mayo de 1993, el médico Ramón Molina López murió al recibir el impacto de un pedrusco que alguien arrojó desde un puente de la antigua A-7 en la Pobla de Farnals. La víctima era unos de los tres ocupantes de un vehículo que circulaba por la autovía. La piedra de grandes dimensiones fracturó la luna delantera y golpeó la cabeza de la víctima. En la pista de Ademuz, un grupo de gamberros también apedreó vehículos varias veces el año pasado en el término de Paterna.

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