Los niños de la droga

Varios niños observan cómo dos técnicos desbaratan una conexión ilegal a la red eléctrica durante una operación policial. / consuelo chambó
Varios niños observan cómo dos técnicos desbaratan una conexión ilegal a la red eléctrica durante una operación policial. / consuelo chambó

La policía detuvo a una decena de menores el año pasado por trapichear con sustancias estupefacientes en la provincia de Valencia | Clanes de traficantes utilizan a sus hijos para vender marihuana, vigilar las plantaciones o trasladar pequeños alijos en mochilas

JAVIER MARTÍNEZ

Tienen menos de 14 años y son inimputables porque todavía no comprenden la ilicitud de un hecho punible, como la venta de drogas, pero sus padres son conscientes de ello y los utilizan para el beneficio de su negocio ilegal. Ellos son los niños de la droga, hijos o sobrinos de traficantes en la mayoría de los casos, que vigilan las plantaciones de cannabis, pesan y distribuyen la marihuana en bolsitas de plástico o trasladan pequeños alijos en sus mochilas.

Los clanes de etnia gitana utilizan cada vez más a menores para vender la droga que cultivan en la provincia de Valencia. Las investigaciones realizadas por la Policía Nacional y la Guardia Civil en las últimas operaciones contra grupos de traficantes con vínculos familiares han puesto de manifiesto la implicación de niños de corta edad en el trapicheo de marihuana. El pasado 10 junio, los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional de Torrent detuvieron a un hombre de 32 años y una mujer de 27 años que utilizaban a dos de sus hijos, de 8 y 12 años de edad, para preparar las dosis de droga y venderlas en el domicilio familiar.

Cuando sus padres no se encontraban en la vivienda, los niños entregaban la marihuana a los compradores e incluso la pesaban y distribuían en bolsitas. La pareja arrestada tiene otros cuatro hijos de corta edad y espera el nacimiento de su séptimo vástago. La policía desmanteló tres invernaderos de marihuana en la vivienda donde reside la familia y una planta baja. La puerta por la que accedían a las plantaciones de cannabis estaba camuflada detrás de un cartón de grandes dimensiones y varios objetos, lo que dificultaba su localización.

Algunos niños tienen el primer contacto con este mundo a través de sus padres

Los agentes del Grupo de Policía Judicial de la comisaría de Torrent descubrieron también sustancias estupefacientes en otro local contiguo, al que podían acceder los menores por un agujero en la pared, tras registrar de forma minuciosa todas las dependencias.

Cuando un niño tiene el primer contacto con el mundo de las drogas a través de sus padres, «a buen seguro que sufrirá una adicción poco después», afirma Christian Moreno, vicepresidente de la Asociación de Criminólogos de la Comunitat Valenciana y director del área jurídica de la Universidad Internacional de Valencia. «En países como Argentina o Colombia es una práctica que se conoce y contra la que se actúa con programas de prevención, pero en España nos pilla de nuevas», señala Moreno. Respecto a la inimputabilidad de los menores de 14 años, el experto criminólogo afirma que el legislador «debe articular mecanismos penales contra los padres para vencer estas prácticas».

El año pasado, la Policía Nacional detuvo a una decena de menores en la provincia de Valencia por traficar con drogas y les intervino pequeñas cantidades de marihuana y hachís. La mayoría de los arrestos tuvieron lugar en controles rutinarios en zonas de ocio y alrededores de colegios. «El hecho de que la droga se convierta en un medio para conseguir lo que desean hace que pierdan el interés por estudiar», explica Moreno. Y cuando sus padres no los llevan al colegio, los niños contemplan con curiosidad las operaciones antidroga en sus barrios, como sucede con cierta frecuencia en Carlet o Alberic, mientras la Guardia Civil desmantela los cultivos de marihuana.

Droga en la mochila

En noviembre de 2012, la Policía Nacional de Elda desarticuló una banda que utilizaba la mochila de un niño y al propio menor para trasladar la cocaína sin levantar sospechas ante un posible control policial. El cabecilla del grupo siempre iba acompañado de su mujer y el hijo de ambos, menor de edad, cuando entregaba la droga a otros traficantes. La policía se incautó de 165 gramos de cocaína en aquella operación y confiscó también la mochila infantil como una prueba del delito.

El despiste de otro presunto traficante puso a la Guardia Civil de Alfafar sobre su pista en 2008. La hija de este hombre acudió al colegio con 800 gramos de hachís en su mochila en Benetússer. La niña de seis años mostró la droga a su profesora y exclamó: «¡Esto no es mío!» El individuo fue detenido poco después por un delito contra la salud pública.