La mafia armenia fundía en un piso de Sueca joyas robadas para hacer lingotes

Dos de las personas detenidas en la operación contra la mafia armenia. / EFE
Dos de las personas detenidas en la operación contra la mafia armenia. / EFE

La policía frustró el asesinato de dos miembros de la banda después de que dos grupos enfrentados hicieran acopio de armas

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

La mafia armenia que desarticuló la policía la semana pasada en España disponía de una fundición clandestina en una vivienda de Sueca para elaborar lingotes de oro y plata con joyas robadas. Como ya informó LAS PROVINCIAS, un millar de agentes de la Policía Nacional y los Mossos d'Esquadra participaron en un operativo el que detuvieron a 129 personas y realizaron 74 registros en Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Elche, Paterna, Sueca, Manises, Xirivella, Godelleta, Chiva, Albacete y Cartagena, entre otras ciudades y poblaciones.

Los investigadores atribuyen a los detenidos numerosos delitos, como pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, robos en domicilios, tráfico ilícito de vehículos, contrabando de tabaco, tenencia ilícita de armas, falsedad documental, estafa, extorsión o corrupción en apuestas deportivas. Los agentes intervinieron 100.000 euros en efectivo, nueve armas de fuego con numerosa munición, chalecos antibalas y anticorte, sistemas para la inhibición de las comunicaciones, multitud de cajetillas de tabaco de contrabando y maquinaria para la fundición de joyas robadas.

El dispositivo contó con la colaboración de Interpol y Europol, que trasladaron a nuestro país a siete agentes e instalaron tres oficinas móviles en Barcelona, Valencia y Alicante para analizar todos los datos obtenidos en la macrooperación. La investigación se inicio a principios de 2016 tras el asesinato en Terrasa de dos georgianos vinculados a la organización liderada por Kakhaber Shushanashvili, que actualmente se encuentra cumpliendo condena en una prisión de Francia. Los investigadores crearon un equipo conjunto integrado por agentes de la Policía Nacional y de los Mossos d'Esquadra bajo la dirección del Juzgado de Instrucción número 2 de Terrassa y la coordinación de la Fiscalía Especial Contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada. La Policía Criminal de Georgia también colaboró en la macrooperación.

Dos cabecillas de la red criminal se afincaron en la Comunitat para controlar a los grupos que delinquían

Robos en casas

Varios grupos de la banda cometían robos con en domicilios, especialmente en Valencia y Alicante, y la red disponía de un taller clandestino en una vivienda de Sueca para fundir piezas de joyería robadas y fabricar lingotes de oro y plata. Los investigadores constataron que en Barcelona estaba asentado un jefe de la banda que ejercía un fuerte control sobre la organización, y otro delincuente armenio controlaba la Comunitat Valenciana y dirigía las células dedicadas al contrabando de tabaco, la receptación de joyas y los robos en establecimiento, entre otros delitos.

Desde Madrid, un tercer cabecilla se encargaba de recoger el dinero que aportaba cada grupo para una caja común, que denominan 'obschak', y también resolvía los conflictos que pudieran surgir entre los miembros de la red criminal. Este individuo actuaba como mediador y aplicaba violentos castigos a quienes se negaban a entregar una parte del botín.

A finales de 2017, ante la imposibilidad por parte del líder instalado en Valencia de controlar todas las zonas de influencia y modalidades delictivas, un nuevo jefe se instaló en la Comunitat Valenciana. El recién llegado disponía de una categoría superior en la pirámide delictiva y no quería depender de la estructura criminal establecida.

Ambas organizaciones delinquieron sin conflictos durante un tiempo, pero el último cabecilla poco a poco se hizo con el control de la red criminal y extendió su área de influencia y su estructura. El líder georgiano envió entonces a Valencia a un hombre de su confianza para que asumiera la dirección de las células y recuperar así el control de la organización, pero esto causó un grave conflicto entre ambas facciones. La lucha llegó a tal extremo que ambos grupos hicieron acopio de armas y uno de ellos ordenó el asesinato de dos miembros de la red, pero los crímenes fueron evitados por la policía gracias a la detención de varios integrantes de la banda en el mes de noviembre.

La banda desarticulada tiene vínculos en Estados Unidos, Francia, Bélgica, Italia y Lituania. Entre los detenidos se encuentran seis importantes líderes catalogados con el rango de 'ladrón en ley', jefes criminales en los países que formaban la extinta Unión Soviética. El juez de Terrassa emitió también cinco órdenes internacionales de detención de otros miembros de la organización, bloqueó numerosas cuentas corrientes y embargó numerosos bienes de los detenidos.

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