Juicio de alto riesgo en la Ciudad de la Justicia

Juicio de alto riesgo en la Ciudad de la Justicia

Las defensas de los 11 acusados del Bulevar Sur niegan su participación en el crimen por el que les piden hasta 20 años de cárcel

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Fue un crimen sangriento y brutal. En la calle, en pleno Bulevar Sur de Valencia, a las puertas del Hospital La Fe, una turba enfurecida llevó a la muerte a Javier R. C., de 33 años. Fue en febrero de 2016 y a los autores no les importó que el hombre estuviera acompañado por su hija, una pequeña de 4 años a la que había acompañado al centro sanitario para unas pruebas.

Hoy se han sentado en el banquillo 11 procesados por aquel homicidio. Ha sido en una sala del jurado blindada por la peligrosidad que rodea al caso y por el gran número de acusados, muchos de ellos con antecedentes delictivos. La fiscal que lo instruye acusa a 10 de los 11 sospechosos y ha pedido que se les condene a 15 años de cárcel, con la circunstancia agravante de abuso de superioridad. Entiende que la víctima no tuvo manera alguna de huir o defenderse al verse rodeado por el grupo. También pide que los acusados indemnicen conjuntamente con 30.000 euros a las hijas de la víctima y con 15.000 a su viuda.

Mientras, las acusaciones particulares, que representan a la familia de la víctima, consideran los hechos como un asesinato y, además de a los diez acusados por la Fiscalía, sientan en el banquillo a la novia de uno de ellos. Al calificar el hecho como asesinato, y no homicidio, pide hasta 20 años de cárcel.

Los miembros de un clan de Benimàmet se enfrentan a 15 años de cárcel por la muerte a palos y cuhilladas de un hombre en presencia de su hija pequeña

En la primera sesión del juicio, que ha arrancado sobre las 13 horas, todavía no han sido interrogados los acusados. Pero sus defensas han esgrimido su posición con la lectura de sus escritos. A resumidas cuentas, niegan su participación en los hechos. Algunos admiten que estuvieron en el escenario del crimen como meros testigos y, a lo sumo, que presenciaron cómo alguien golpeaba al coche de la víctima. En otros casos, hay miembros del clan que, representados por sus letrados, ni siquiera van a admitir haber estado en el lugar. En todo caso, su testimonio será escuchado a partir de mañana a las 10 horas.

Siempre según la acusación pública, el crimen comenzó a gestarse el 29 de septiembre de 2015. Al menos esa es la fecha en la que, según algunos miembros del clan, Javier les había robado un alijo de marihuana. Esa supuesta sustracción de estupefaciente derivó en una pelea, describe la fiscal, en la que resultaron heridos dos miembros del clan y el propio Javier.

La fiscal mantiene que el enfrentamiento derivó incluso en unas amenazas previas al crimen. Las recibió presuntamente, la madre de la víctima. «Dile a tu hijo que si no devuelve lo robado, le mataremos», fueron las palabras que sembraron el miedo en la progenitora.

Javier también mantenía una deuda con uno de los sospechosos. Le debía 120 euros por la reparación de una moto. El encausado cito a la víctima para el cobro del dinero, pero, según se desprende de las investigaciones, avisó al resto de miembros del clan de ese encuentro. Muchos de ellos estaban juntos, celebrando el entierro de un familiar en el cementerio de Benimàmet. Según la ocasión, el grupo de parientes vio la ocasión perfecta para «vengarse del robo que habían sufrido».

Una emboscada en plena calle

El homicidio de Javier R. C. causó una gran conmoción en el arranque de 2016 en Valencia. No sólo por la especial brutalidad que sufrió la víctima, sino también por el hecho de que sucediera en una zona pública muy transitada por vehículos y peatones, como es el entorno del Bulevar Sur en las inmediaciones del Hospital La Fe. Y también con una niña de corta edad de por medio.

Según las investigaciones policiales en la que la Fiscal basa su acusación, el hombre sufrió una emboscada en toda regla. Destaca que aguardaron escondidos «pertrechados de objetos tales como palos y una porra metálica» a los que luego se sumó un cuchillo. Javier trató en vano de defenderse con sus manos. Pero nada pudo hacer. Uno contra once.

Su hija de 4 años, hoy ya una niña de 6, es la víctima silenciosa del homicidio. Por su retina pasó la espantosa visión de los golpes y los cristales saltando en su coche, la agresión a su padre y su desesperada huida. Aquello la dejó sola. La acusación ahonda en su especial padecimiento. La menor «salió del vehículo por la puerta del copiloto, llorando y asustada, siendo recogida por una mujer que se encontraba en un parque cercano».

Tras el crimen, la Policía Nacional tuvo que realizar una laboriosa reconstrucción con la localización de testigos. Tras constatar las amenazas que había recibido la familia de Javier, establecer el móvil del crimen fue relativamente fácil, por lo que la investigación se centró en los participantes del enfrentamiento anterior al homicidio y su entorno familiar, lo que llevó todas las sospechas hacia el clan de Benimàmet. Ahora, el jurado decidirá si todos ellos son merecedores de la pena de prisión que reclama la Fiscalía por el homicidio o a lo largo de la vista se define de manera más concreta el grado de participación de cada uno de los encausados.

Inicialmente, quedaron en el aparcamiento de Bonaire, pero como Javier había acudido a La Fe junto a su pequeña, se decidió fijar la cita en el Bulevar Sur, justo frente al hospital. Los ingredientes de la tragedia estaban servidos. Fue a las 14.30 horas del 16 de febrero. Los sospechosos se presentaron en el lugar repartidos en varios vehículos. En primer lugar, salió J. C. L. para hablar con Javier. Después, relata la acusadora, «se acercaron todos los demás, que se encontraban escondidos en los alrededores».

A partir de ese momento, se desató un torbellino de violencia. Según la Fiscalía, no hubo prólogo de palabras, sino una somanta de golpes que primero hicieron añicos cristales del coche de Javier y, depués, su propio cuerpo. Se sumaron dos cuchilladas. Y en medio de ese infierno, una niña de 4 años viendo el final de su padre. Javier corrió hasta que sus fuerzas aguantaron. Llegó hasta un pequeño descampado junto a un parque infantil. Allí «los acusados le dieron alcance, continuando la agresión hasta que finalmente cayó ya sin vida en la avenida Fernando Abril Martorell», describe la fiscal.

La acusación ahonda en su escrito en las severas lesiones que sufrió el hombre: «numerosos golpes por la paliza en la cara y el costado», además de «dos heridas de arma blanca en el pecho y cuatro marcas en la espalda recibidos con una porra metálica» que los autores abandonaron en el lugar y luego fue hallada por un conductor. «Ayuda, me han dado una paliza», fueron las últimas palabras que pronunció la víctima antes de que su corazón se detuviera para siempre.

Mientras, los sospechosos escaparon a toda prisa con una furgoneta y dos coches. La Fiscalía considera a 10 miembros del clan autores materiales del homicidio.

Además, según informa Efe, existe un duodécimo procesado por estos mismos hechos, un menor de edad que supuestamente estuvo presente en el linchamiento de la víctima y que será juzgado por un tribunal de menores.

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