Encuentran muerto a golpes a un hombre en su domicilio en Ontinyent

Agentes de la Policía Nacional ante la vivienda del crimen en Ontinyent./FAC
Agentes de la Policía Nacional ante la vivienda del crimen en Ontinyent. / FAC

La nuera del fallecido alertó antes de media noche a la policía del suceso que tuvo lugar en uno de los barrios más degradados de la ciudad

F.A.C / M.G.

En el centro de la ciudad de Ontinyent, los alrededores de la estrecha calle de Teixidors amanecían acordonados por la policía. Nadie transitaba la zona, tan solo los agentes que realizaban la inspección después lo sucedido en el número 18 de dicha calle. Allí fue donde se encontró el cuerpo sin vida de un hombre español de 67 años con signos de golpes y violencia.

En la noche del sábado, minutos antes de las doce, la nuera del fallecido vio que la puerta de la vivienda estaba abierta y sorprendida, avisó a los hijos de la víctima. Al encontrar el cadáver acudieron de inmediato a la comisaría de la policía, que se encuentra a escasos metros del lugar del suceso. El levantamiento del cuerpo se llevó a cabo de madrugada y la Policía Nacional abrió la investigación. Los agentes encontraron la vivienda revuelta y según los primeros indicios, la causa del fallecimiento se produjo debido a los golpes que recibió la víctima, según informa la Jefatura Superior de la Policía de la Comunidad Valenciana. Por el momento continúan los trabajos para esclarecer lo ocurrido. Desde primera hora de la mañana de este sábado los agentes trabajaban para averiguar lo que podría haber ocasionado un nuevo caso criminal en la Comunitat, esta vez en Ontinyent.

Despliegue policial en Ontinyent.
Despliegue policial en Ontinyent. / FAC

El suceso deja al descubierto la peor cara de la ciudad: un céntrico barrio que se degrada poco a poco. La muerte de este vecino sobrecoge a la población del textil, pero no sorprende a los vecinos que denuncian el estado de la zona. «Estas calles cada día están peor. A pesar de que al lado esté la Policía Nacional y la Policía Local, te puedes encontrar gente con mala pinta que vienen por aquí, no sé si a comprar droga», comenta un residente al enterarse de lo ocurrido. Un grupo de jóvenes sentados en una acera, beben alcohol y una pareja joven de etnia gitana discutiendo a viva voz, en una mañana que sucede con mayor ajetreo de lo habitual. A simple vista, al pasear por sus calles, se puede apreciar que se trata de una zona con inmuebles abandonados y en ruinas que, tal y como comentan los vecinos, durante estos años se han ido derribando por su peligrosidad. «El barrio está muy abandonado. Nadie se quiere venir a vivir aquí y la juventud prefiere ir a los barrios nuevos porque se sienten inseguros y no hay ni tan siquiera parques para que los niños puedan jugar», señalan.

Este deprimido barrio hace años crecía a costa de la inmigración pero ha visto pasar el tiempo, vaciándose de propietarios y viendo llegar a algunos ocupas, ahora está casi inhabitado, aunque los residentes y la policía aseguran que allí habitan familias de etnia gitana. La policía mantiene abierta la investigación pero no ofrece más detalles al respecto del último suceso ocurrido en la región. Las cifras de criminalidad se disparan en la Comunitat y dejan un balance negro en los primeros seis meses del año.

En el primer trimestre de 2019 fueron once los homicidios dolosos y asesinatos consumados, sin contabilizar las víctimas de la violencia machista. Estas cifras suponen el doble de casos sucedidos en el mismo periodo del año anterior. La criminalidad en Comunitat varió un 1,75 por ciento en lo que va de año respecto a 2018. Son 55.902 las infracciones penales cometidas, según datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior. Este repunte de violencia es mayor en la provincia de Alicante. El último caso de asesinato ocurrió hace unos días; el pasado 4 de julio aparecía muerto un hombre de origen belga, de 75 años de edad, en Orihuela, que presentaba signos de violencia. En tan solo una semana la provincia acumuló tres casos criminales y actualmente vive una escalada de homicidios. El pasado 29 de junio otro hombre mayor de 80 años aparecía muerto en en la ciudad de Alicante, en su domicilio; presentaba signos de asfixia y el caso continúa en manos de la Policía Nacional, sin que haya trascendido ningún arresto. Otra víctima fue la mujer de 37 años que falleció al caer de ocho metros de altura, en un patio de luces en Elda. Un amigo de la víctima fue arrestado inicialmente por no prestarle auxilio pero actualmente la policía lo sitúan como principal sospechos.