La historia del vengador de Vilamarxant

La puerta principal del Ayuntamiento de Vilamarxant. / Manuel Molines
La puerta principal del Ayuntamiento de Vilamarxant. / Manuel Molines

El hombre detenido por dañar bienes del alcalde y concejales ganó un litigio al Ayuntamiento cuando le bajaron el sueldo | Las víctimas de los ataques y los compañeros del arrestado piden respeto a la presunción de inocencia, pero confían en la investigación policial

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

El tranquilo pueblo de Vilamarxant, situado en la ribera derecha del río Turia, sufre en silencio y tolera una historia de recelos y venganzas desde hace cuatro años. Las desavenencias laborales entre un operario municipal y el equipo de gobierno del Ayuntamiento parecen ser el móvil de una treintena de ataques a vehículos, la mayoría de ellos de concejales o de sus familiares, cometidos en las calles de la localidad.

Los actos violentos comenzaron tras las elecciones municipales de 2015, cuando Compromís y el PSPV formaron equipo de gobierno con el apoyo de dos concejales de Ciudadanos, que fueron expulsados del partido días después del pacto tripartito. Según las investigaciones de la Guardia Civil de Llíria, Manuel C. G., un jardinero, delegado sindical y miembro de la brigada municipal de obras y servicios, es el presunto autor de los pinchazos de los vehículos. También arrojó, presuntamente, aceite quemado a las fachadas de las casas del alcalde de Vilamarxant, Jesús Montesinos; el concejal de Promoción Económica, Eliseo Sanz; y el concejal de Bienestar Social, Políticas de Igualdad, Cultura y Educación, Salvador Golfe.

CRONOLOGÍA

Pinchazos de ruedas
La mayoría de los coches dañados desde el años 2015 son de concejales del equipo de gobierno o de sus familiares. El detenido también pinchó las ruedas, presuntamente, de un empresario de jardinería.
Arroja aceite a casas
El jardinero está acusado también de arrojar aceite a las fachadas de las casas del alcalde y dos concejales de Vilamarxant. Los ataques tuvieron lugar el 31 de diciembre de 2017 y el 7 de diciembre de 2018.
Detención
La Guardia Civil detuvo el lunes a Manuel C. como presunto autor de los ataques. El Juzgado de Instrucción número 1 de Llíria decretó al día siguiente la libertad provisional del operario municipal, aunque le imputó un delito continuado de daños.

Una de las ruedas pinchadas.
Una de las ruedas pinchadas.

¿Pero por qué le atribuyen estos ataques? El sospechoso no quiso hacer declaraciones ayer a LAS PROVINCIAS, aunque confirmó que había ganado un litigio al Ayuntamiento. El pleito terminó en 2018 con una sentencia condenatoria para el consistorio, que tuvo que pagar 11.587 euros a Manuel, tras haberle retirado el complemento de productividad durante 27 meses.

Antes de la demanda judicial, el operario municipal y otros tres compañeros presentaron sendos escritos en el consistorio en 2016 para reclamar que no les rebajaran el sueldo, ya que el plus que percibían estaba consolidado, como posteriormente confirmó una sentencia del Juzgado de lo Social número 13 de Valencia.

Sin embargo, el equipo de gobierno no atendió las reclamaciones de los cuatro trabajadores municipales y siguió sin pagarles el complemento de productividad durante los años 2016 y 2017. «Aquello fue muy injusto porque ni siquiera nos avisaron de que nos habían quitado el plus, y nos dimos cuenta cuatro meses después», afirma indignado uno de los demandantes.

«Seis meses después de que empezara a gobernar el tripartito, el concejal de Personal rebajó los sueldos de varios trabajadores, pero no hizo lo mismo con otros que también cobraban el complemento de productividad. Eso fue un agravio comparativo y el juzgado nos dio la razón dos años después», añade el afectado.

Pero toda la facultad de discurrir y la equidad que había mostrado Manuel durante el litigio quedó desacreditada el pasado lunes, cuando fue arrestado por la Guardia Civil como presunto autor de los daños en vehículos y casas de nueve personas. Según las investigaciones del Equipo de Policía Judicial de Llíria, el detenido se ensañó, presuntamente, con una concejala y un empresario de jardinería al pinchar las ruedas de sus vehículos en más de 20 ocasiones entre las dos víctimas. Esa habría sido su venganza por las desavenencias laborales, ya que todo parece indicar que el sospechoso culpaba a esta dos personas de sus problemas en el trabajo.

Además de los daños que causó en coches y fachadas de viviendas, el operario municipal también provocó situaciones de riesgo. Uno de los afectados perdió el control de su vehículo durante unos instantes cuando circulaba por la autovía A3 como consecuencia de dos rajaduras en sendas ruedas. «Los cortes eran tan profundos que tuvimos que cambiar los neumáticos, porque el mecánico nos dijo que los pinchazos no se podían reparar», afirma una de las víctimas del vengador de Vilamarxant.

Tras la detención de Manuel, sus compañeros de sindicato y los miembros del equipo de gobierno afectados por los ataques coinciden al pedir «respeto a la presunción de inocencia», aunque también muestran una «absoluta confianza ante las actuaciones realizadas por el Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Llíria», según un comunicado del Ayuntamiento de Vilamarxant. «Cuando nos informaron de su detención lo comunicamos a la dirección del sindicato, y fue cesado como delegado de forma inmediata», explica un compañero del sospechoso. «Toda la razón que tiene Manuel en su enfrentamiento con el Ayuntamiento la perderá si lo condenan por los actos violentos que le atribuyen», añade el trabajador del consistorio.

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