Desmantelan un criadero ilegal con 56 perros hacinados en una vivienda de Alicante

Un policía local saca de la casa uno de los perros. / LP
Un policía local saca de la casa uno de los perros. / LP

REDACCIÓN/EFE ALICANTE.

La Policía Local de Alicante desmanteló ayer un criadero ilegal para la venta de cachorros en un piso donde había 56 perros en condiciones lamentables. El Ayuntamiento está coordinando con diferentes asociaciones la acogida de estos canes, algunos en mal estado de salud, que estaban hacinados con mucha suciedad y ahora se encuentran en un refugio.

Entre los perros rescatados hay cinco hembras que están preñadas. El rescate de estos animales se llevó a cabo el miércoles por parte de la Unidad Canina de la Policía Local tras la denuncia de un particular. La dueña de la vivienda, una mujer española de 56 años, fue detenida por un delito de maltrato animal. En ese piso vivían ella, su hijo y su pareja con los animales en medio de excrementos.

Según fuentes municipales, la mujer arrestada pidió a la policía que no se llevara a unos cachorros concretos, ya que supuestamente los tenía vendidos. La edil de Protección Animal, Marisa Gayo, se hizo cargo de uno de los cachorros rescatados y avanzó que el Ayuntamiento actuará por las vías penal y administrativa contra la detenida.

El veterinario del albergue donde los animales fueron trasladados en un primer momento, Pablo Sentana Gadea, indicó que se realizó a cada perro un protocolo sanitario.

«La situación en la que llegaron es muy mala, están desnutridos, llenos de parásitos, tienen tumores, cinco de ellas están preñadas, tienen las uñas largas e indicios de no haber visto nunca la luz del sol», afirmó. A su vez, el concejal de Seguridad, José Ramón González, agradeció la colaboración del vecino que alertó a la Unidad Canina de la Policía Local e hizo un llamamiento a los ciudadanos para que «avisen a la Policía Local o al 112 y denuncien cuando sospechen o tengan indicios de cualquier maltrato animal».

Mientras, Marisa Gayo destacó la gran labor de la Unidad Canina de la Policía Local y describió el criadero ilegal: «Todavía tengo el mal olor en la nariz. Las cucarachas corrían por las paredes, el suelo y los armarios, campando por los cajones de la ropa interior».

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