Un joven muere ahogado segundos después de prometerle a su novia amor eterno

Testimonio. La novia de Steve ha publicado las imágenes de su trágica petición de mano. Abajo, la pareja en una fotografía tomada en Tanzania horas antes del desastre. / facebook
Testimonio. La novia de Steve ha publicado las imágenes de su trágica petición de mano. Abajo, la pareja en una fotografía tomada en Tanzania horas antes del desastre. / facebook

La carrera por ser el más original pidiendo en matrimonio puede acabar muy mal

IRMA CUESTA

Como si no fuera ya suficientemente arriesgado proponerle a alguien que comparta contigo el resto de tus días, hay quienes parecen decididos a complicar aún más las cosas. ¿La prueba? Steven Weber falleció hace solo unos días en Tanzania instantes después de pedir matrimonio a su novia sumergido en el mar que rodeaba la habitación subacuática del exclusivo hotel flotante de la isla de Pemba en la que se alojaban. Se convertía así en la enésima víctima de una tendencia que lleva camino de diezmar considerablemente la población de enamorados. Definitivamente, lo de colocarte frente a tu chica, exhibir tu mejor sonrisa y pedirle que se case contigo ha pasado a la historia.

El trágico desenlace de la pedida de mano de Steven lo ha hecho público la que iba a ser su esposa. Kenesha Antoine, que estos días trata de recaudar dinero para repatriar el cadáver de su joven enamorado, ha utilizado las redes sociales para explicar que Steven se sumergió en el mar que rodea el complejo hotelero, armado con una gafas de buceo, y le mostró su declaración de amor manuscrita a través de los cristales transparentes de la habitación. La incontenible necesidad de filmar cualquier cosa que nos ocurre llevó a Kenesha a grabar a Steven sosteniendo la carta, en la que había escrito: «No puedo contener la respiración lo suficiente como para decirte todo lo que amo de ti», y sacando un anillo de su bañador para mostrárselo. Por supuesto, la joven filmó la proeza sin imaginar que segundos después su novio perdería la vida intentando salvar la distancia que lo separaba de la superficie. De una forma macabra, el mensaje se hizo realidad.

En una suerte de homenaje póstumo al hombre con el que estaba decidida a compartir su vida, Kenesha publicó horas después en su perfil de Facebook el vídeo de la trágica pedida acompañado del siguiente mensaje: «Te voy a encontrar y casarme contigo en la próxima vida, y la próxima, y la próxima, y la próxima... Te quiero mucho, y siempre te querré».

Los rusos toman la delantera

El triste final de Steve viene a corroborar que los enamorados de hoy en día parecen dispuestos a idear las estrategias más increíbles, por arriesgadas que resulten, para conseguir un 'sí, quiero'.

Las cosas tampoco acabaron bien para Brad Parker, un hombre de 35 años que hace unos meses se precipitó por la ladera del pico Matthes, en el Parque Nacional de Yosemite, en los Estados Unidos, segundos después de pedirle a su novia que se animara a pasar con él el resto de su vida. Resultó ser muy poco tiempo. Excelente escalador, Brad acababa de hincar la rodilla ante Jainee Dial en la cima de otra de las montañas del parque para pedirla en matrimonio. La euforia de saberse aceptado le impulsó a rizar el rizo y trepar a lo alto del pico Matthes para gritárselo al mundo. Pero algo falló durante el ascenso y el joven cayó por un precipicio de unos 100 metros y falleció.

En esa carrera por demostrar que cada cual entiende el romanticismo como le parece, los rusos ya han tomado la delantera. Hace un par de años que el negocio bautizado como Servicio de Propuestas de Matrimonio Extremas no deja de ganar adeptos. A cambio de unos 900 euros, el novio puede, por poner un ejemplo, hacer que un chófer recoja a su novia en el aeropuerto, que minutos después el coche en el que viaja sea interceptado por una furgoneta cargada con supuestos agentes especiales cubiertos con pasamontañas, que, al abrir su bolso, encontrarán varias cajas con unos polvos que aparentan ser cocaína... y que la acusarán de estar traficando. Cuando la novia esté a punto de infartar, sacarán de la misma bolsa un paquetito rosa que uno de los 'policías' abrirá para mostrar un anillo y, descubriéndose el rostro, le pedirá que se case con él.

Aunque parezca mentira, el montaje da resultado. Sergei Rodkin, un antiguo policía al que se le ocurrió la brillante idea de montar ese tinglado para declararse a su novia, ha creado una empresa -Show Spetsnaz- en la que contrata a expolicías y exmilitares para dar más credibilidad a las actuaciones y se está haciendo de oro mientras demuestra que el romanticismo no muere, solo se transforma.

Lo habitual, ha declarado Sergei, que ya cuenta con catorce sucursales de su empresa en diferentes puntos del país, es que el novio escoja la manera en la que quiere sorprender a su chica. Por increíble que pueda resultar la trama elegida, su equipo se encargará de ponerla en marcha. Luego, si hay suerte y la novia no sale espantada, habrá otra pareja más lista para pasar por la vicaría.