Cruce de acusaciones en el juicio al clan sospechoso del crimen del Bulevar Sur

Parte de los acusados del crimen del Bulevar Sur, en la primera sesión del juicio./EFE
Parte de los acusados del crimen del Bulevar Sur, en la primera sesión del juicio. / EFE

La única mujer procesada es exculpada y uno de los sospechosos asegura que el grupo familiar apuntó a uno de los implicados como autor de las cuchilladas a la víctima

J. A. M.Valencia

El juicio a diez personas, algunas miembros de un clan de Benimàmet, por la paliza mortal a golpes y cuchilladas a un hombre en el Bulevar Sur de Valencia en 2016 ha continuado esta mañana con las alegaciones de las partes ante el jurado y las declaraciones de tres de los acusados. En la vista, se ha retirado la acusación a Alicia, una joven novia de uno de los sospechosos, que ahora pasa a ser testigo, lo que ha reducido de 11 a 10 el número de procesados en el banquillo. Al mismo tiempo, se ha vivido un cruce de acusaciones en las que un abogado defensor ha llegado a atribuir unas supuestas amenazas de muerte al fallecido.

Siempre según la acusación pública, el crimen comenzó a gestarse el 29 de septiembre de 2015. Al menos esa es la fecha en la que, según algunos miembros del clan, Javier les había robado un alijo de marihuana. Esa supuesta sustracción de estupefaciente derivó en una pelea, describe la fiscal, en la que resultaron heridos dos miembros del clan y el propio Javier.

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La fiscal mantiene que el enfrentamiento derivó incluso en unas amenazas previas al crimen. Las recibió presuntamente, la madre de la víctima: «Dile a tu hijo que si no devuelve lo robado, le mataremos».

Javier también mantenía una deuda con uno de los sospechosos. Le debía 120 euros por la reparación de una moto. El encausado citó a la víctima para el cobro del dinero, pero, según se desprende de las investigaciones, su hermano avisó al resto de miembros del clan de ese encuentro. Muchos de ellos estaban juntos, celebrando el entierro de un familiar. Según la acusación, el grupo de parientes vio la ocasión perfecta para «vengarse del robo que habían sufrido».

Inicialmente, quedaron en el aparcamiento de Bonaire, pero como Javier había acudido a La Fe junto a su pequeña, se decidió fijar la cita en el Bulevar Sur, justo frente al hospital. Fue a las 14.30 horas del 16 de febrero. Los sospechosos se presentaron en el lugar con varios vehículos. En primer lugar, salió J. C. L. para hablar con Javier. Después, relata la acusadora, «se acercaron todos los demás, que se encontraban escondidos en los alrededores».

A partir de ese momento, se desató un torbellino de violencia. Una somanta de golpes hizo añicos cristales del coche de Javier y, depués, su propio cuerpo. Se sumaron dos cuchilladas. Y en medio de ese infierno, una niña de 4 años, la hija de la víctima. Javier corrió hasta que sus fuerzas aguantaron. Llegó hasta un pequeño descampado junto a un parque infantil. Allí «los acusados le dieron alcance, continuando la agresión hasta que finalmente cayó ya sin vida», describe la fiscal.

En la sesión de hoy se ha vivido un fuego cruzado de acusaciones. Para empezar, el abogado de uno de los miembros del clan, el apodado como P. S. B., ha asegurado que su cliente «ni estuvo allí ni sabe lo que pasó». Sin embargo, otro de los acusados interrogados, A. L. S., ha declarado que en una reunión en Benimàmet posterior al homicidio algunos miembros del clan aludieron a él como la persona «que pinchó a Javier». Además, ha insistido en que el padre de este supuesto autor material de las cuchilladas «dijo que si alguien decía que su hijo estaba en el lugar, él diría que iban todos».

Mientras, el letrado de P. S. B. cargó contra la víctima al asegurar que es «el que más antecedentes penales tenía» y aseguró que Javier acudió a la fatídica cita junto a su hija «para amenazar de muerte a uno de los que allí había», en concreto a los hermanos A. L. S. y J. C. L. S. Éste último es el vinculado con Javier por la enemistad a raíz de la deuda de la moto y su hermano, el que estaba en el entierro con miembros del clan y según la fiscal informó al grupo de familiares del encuentro con quien supuestamente les había robado marihuana meses antes.

En su declaración, J. C. L. S. confirmó las diferencias con Javier. Admitió que se sentía amenazado por la víctima, pero negó haber participado en la paliza mortal. Según su versión, eso fue cosa de algunos miembros del clan a los que situó en el encuentro frente a la Fe, entre ellos P. G. S. «que fue quien rompió a golpes el cristal del coche». A partir de ahí, «yo ya salí zumbando con mi coche». A preguntas de la acusación particular, también ha reconocido que R. B. S., otro de los acusados junto a dos de sus hijos, «era quien llevaba la voz cantante».