Piden tres años y medio para un conductor ebrio que se saltó un semáforo y mató a una joven

La furgoneta en la que viajaba la víctima. / juan j. monzó
La furgoneta en la que viajaba la víctima. / juan j. monzó

El acusado circulaba a más de 100 kilómetros por hora por la avenida Tirso de Molina cuando chocó con la furgoneta en la que viajaba la víctima

A. Rallo
A. RALLOValencia

El fiscal ha pedido tres años y medio de cárcel a Carlos Arturo P. L. por causar un accidente mortal al circular ebrio, a más del doble de velocidad permitida en la ciudad y tras saltarse un semáforo en rojo, según el escrito de calificación del fiscal. La víctima, una joven de 34 años de edad, falleció en el acto como consecuencia de la brutal colisión. El siniestro se produjo en la avenida Tirso de Molina justo en la incorporación hacia la avenida de Campanar.

Los trágicos hechos se remontan al 4 de mayo de 2017. El ahora acusado acumula un extenso curriculum delictivo relacionado con la seguridad vial. De hecho, el conductor arrastra condenas por conducción bajo los efectos del alcohol, por lesiones con imprudencia, por quebrantamiento. Alrededor de las 15.30, el procesado conducía un vehículo, propiedad de una tercera persona, por Tirso de Molina. Se trata de un tramo recto, con buena visibilidad y limitado a 50 kilómetros a la hora. Sin embargo, se desplazaba a una velocidad «notoriamente desproporcionada», entre 105 y 116 km/h y sin respetar un semáforo en rojo. «Continuó su alocada conducción» hasta llegar al cruce con la avenida Campanar.

En ese mismo momento, siempre según el relato del ministerio público, una furgoneta, que procedía del puente de Campanar se incorporó al carril izquierdo de Tirso de Molina -dispone de una vía en sentido contrario que también permite más adelante llegar a la avenida Campanar-. Así, una vez llegó al final giró hacia la avenida sin respetar un semáforo en luz amarilla no intermitente que obliga a detenerse. De ahí que en el supuesto exista una concurrencia de culpas en el siniestro. Sin embargo, la responsabilidad del primer de los conductores es notablemente mayor. Era un tramo recto y sin tráfico y si hubiera respetado su semáforo, la velocidad y la prohibición de beber alcohol -arrojó un resultado de 1,09 mg/l en la primera prueba- hubiera evitado sin dificultad el choque que resultó ser letal.

El fiscal considera los hechos como un delito de homicidio por imprudencia grave y otro de lesiones. El ministerio público reclama una condena de tres años y seis meses de cárcel y que no vuelva a conducir ningún vehículo durante cinco años. Además, solicita una indemnización para los padres de la joven (30.000 euros), el hermano (14.000) y la pareja sentimental de la víctima, el propio conductor de la furgoneta en 89.000 euros. Esta cantidad es un 25% menos de la que realmente le correspondía por no haber respetado el semáforo en ámbar.