«Beatriz no es un número»

El alcalde de Alboraya lee un comunicado antes de guardar tres minutos de silencio en homenaje a Beatriz, otra víctima de la violencia machista. / Damián Torres
El alcalde de Alboraya lee un comunicado antes de guardar tres minutos de silencio en homenaje a Beatriz, otra víctima de la violencia machista. / Damián Torres

La fallecida era mucho más que la víctima mil de la violencia machista: amante de la naturaleza, estudiante en Valencia y aficionada al voleibol y a las motos Cientos de personas condenan el asesinato de la joven de Port Saplaya

VANESSA HERNÁNDEZALBORAYA.

Beatriz, la joven camarera cuyo cadáver fue encontrado este lunes en Port Saplaya (Alboraya), era una mujer muy risueña, trabajadora y responsable. Así la recuerdan sus clientes y excompañeros de trabajo. Amante de la naturaleza y el deporte esta joven de 29 años era una apasionada del voleibol, de la música blues y de las motos. Hija de padres divorciados, Beatriz tenía una relación muy especial con su madre, Teresa. Ella es la que animaba a su hija a dejar la relación con Viorel Parfene, un hombre de origen rumano que tenía 48 años. «Teresa era su fuente de apoyo», destacaron fuentes cercanas a la familia. Su madre era de las pocas personas que conocía la situación sentimental de Beatriz, puesto que la joven no llegó a denunciar al presunto homicida por malos tratos.

Sin embargo, lo que sí advirtieron los vecinos durante los cuatro años que Beatriz llevaba viviendo en Alboraya fue su amabilidad y educación, especialmente a la hora de dirigirse a los clientes. Cuando Viorel y Beatriz se asentaron en Port Saplaya comenzaron a trabajar juntos en el local del novio de su madre; la cafetería Joan. Ambos habían vuelto de Malta donde estuvieron viviendo más de tres años.

Según dichas funtes, se conocieron en este archipiélago y se enamoraron. Durante este tiempo, Beatriz intentó mantener la relación con sus familiares y amigos de Valencia. «Ella quería volver a su tierra, con los suyos, y trabajar aquí», indicaron fuentes cercanas. No obstante, una vez en Valencia, Beatriz no tenía una vida social muy activa, según varios clientes. Es más, un excompañero del colegio Sector Aéreo subrayó que «nadie de sus amigos conocía su vida privada, sólo nos veíamos en quedadas del cole», indicó.

«Era la más lista de la clase, siempre desprendía felicidad», indica un excompañero del colegio La pareja se conoció en Malta y, tras varios años en el extranjero, se mudaron a Port Saplaya

En este centro Beatriz pasó una de sus mejores etapas como estudiante; jugaba en un equipo de voleibol, su gran afición, tenía buenos compañeros y era una alumna destacada. «Eras la chica más lista de la clase, de las más risueñas, aunque odiabas que me copiara de ti, siempre me acordaré de cómo decías mi nombre cuando hacía el payaso, tu camino era otro distinto, gracias por la felicidad que desprendías, nunca te olvidaremos». Con estas conmovedoras palabras se quiso despedir uno de sus excompañeros del centro. Tras el colegio Sector Aéreo, Beatriz estudió bachiller en el IES Cid Campeador, donde continúo siendo la misma chica estudiosa, alegre y responsable.

Tres minutos de silencio

Más de 200 vecinos se concentraron este martes a las 12 frente al Ayuntamiento para mostrar su condena por el crimen. Los tres minutos de silencio se rompieron al final con una marea de aplausos en honor a la joven.

A la concentración también asistieron el alcalde del municipio, Miguel Chavarría, otros portavoces municipales, y asociaciones vecinales. La mayoría de ayuntamientos se quisieron sumar a esta protesta y condenar así este «asesinato violento». Una muerte, que a falta de confirmarse el crimen de Ayamonte, sería la víctima 1.000 por violencia machista. Tras la convocatoria, Chavarría insistió en que «es necesario concienciar a la juventud desde una educación transversal, ellos son el motor del cambio». Además, añadió que el caso está en manos de la Delegación del Gobierno. «Los forenses y la parte investigadora tienen que seguir el protocolo», indicó.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de vecinos del casco histórico, Concha Gimeno, subrayó: «¿Dónde está la justicia? Esta generación lo tiene difícil sin una buena educación», matizó. En este sentido, apuntó que «Beatriz no es un número, no se puede contabilizar a las víctimas como si no fueran personas, son madres e hijas. Hoy ha sido Alboraya, pero mañana será otro pueblo», agregó. Además, Gimeno lamentó que hay parte de la sociedad que normaliza los comportamientos machistas.

El pasado lunes, la Guardia Cicil accedió a la vivienda de Beatriz y se encontró el cuerpo sin vida de la joven sobre la cama y con signos de asfixia. Su novio, al advertir la presencia policial, se suicidó lanzándose desde el quinto piso.