Una banda de jóvenes causa el temor vecinal en Orriols con robos y agrava la inseguridad por el menudeo

Una mujer cruza la plaza Gloria Fuertes en Orriols. / damián torres
Una mujer cruza la plaza Gloria Fuertes en Orriols. / damián torres

Los residentes denuncian que los traficantes protagonizan enfrentamientos con armas blancas y objetos punzantes

ANA CORTÉSVALENCIA.

Los residentes de Orriols pasean con miedo debido a una oleada de atracos con violencia iniciada por un grupo de jóvenes este verano. A la coyuntura se suma el trapicheo en determinados parques del barrio, donde los traficantes suelen enfrentarse entre ellos o con terceros con armas blancas, botellas rotas o incluso azulejos fragmentados sin importar la hora del día. Los ancianos ya no se atreven «a caminar solos a partir de las ocho de la tarde». La Asociación de Vecinos de Orriols denuncia que esta situación de descontrol se está gestando desde hace año y medio ante la pasividad del Ayuntamiento de Valencia y asegura que la intervención de las autoridades policiales no es suficiente. Según el órgano vecinal, el grupo de jóvenes apenas supera la mayoría de edad y son muy violentos para conseguir su botín. Generalmente se dirigen a adolescentes y mayores.

Las principales víctimas de los hurtos son adolescentes y personas mayores

Algunos ya describen su hogar como una zona franca, donde por miedo no son capaces de enfrentarse a los grupos conflictivos que ocupan jardines y plazas. «Los agentes tienen que entrar con varias patrullas. Ahora con el verano grandes grupos se instalan en la calle a cenar y con altavoces, tenemos ruido desde las nueve de la noche hasta las dos de la madrugada», cuenta una vecina. También se quejan de las ratas, que «han invadido el barrio» y ya han provocado cortes de luz en algunas viviendas al morder el cableado eléctrico.

Los residentes de la plaza Gloria Fuertes ven «a todas horas» el intercambio de sustancias entre los jóvenes instalados en los jardines. En numerosas ocasiones se han refugiado en portales o garajes cuando llegaba la policía o para ordenar el dinero, que suelen «guardar en el interior de sus zapatos». Asimismo, esconden pequeños paquetes en la zona arbolada y el trasiego alrededor de los escondites es continuo.

La asociación reclama una solución urgente antes de que «se degrade más el barrio». Para ello, pide una actuación conjunta de la administración pública y una mayor incidencia de los servicios sociales.