La banda de los cajeros adquiría en internet los productos para explosivos

Así quedó el cajero de la sucursal de Gavarda tras el estallido con 'la madre de Satán' a finales de octubre del año pasado. / lp
Así quedó el cajero de la sucursal de Gavarda tras el estallido con 'la madre de Satán' a finales de octubre del año pasado. / lp

Los delincuentes detenidos por la Guardia Civil llevaban un alto nivel de vida en el pueblo de Ciudad Real en el que se ocultaban

REDACCIÓN VALENCIA.

El grupo de delincuentes rumanos que en los últimos meses ha volado cajeros automáticos de pueblos del interior de Valencia y otras provincias se abastecía a través de internet. Según ha podido saber LAS PROVINCIAS de fuentes próximas a la investigación, los ladrones de origen rumano detenidos por la Guardia Civil fabricaban su explosivo, conocido como 'la madre de Satán', con productos precursores que encargaban a través de canales digitales.

De hecho, los investigadores han podido constatar que la organización delictiva recibió un paquete desde el extranjero con estos materiales necesarios para 'cocinar' la destructiva materia explosiva que empleaban en sus voladuras de cajeros en busca del dinero almacenado.

La sustancia utilizada por el grupo criminal se denomina técnicamente triperóxido de triacetona (TATP), también conocida como la 'madre de Satán'. Es el explosivo preferido por los terroristas yihadistas por su gran poder de destrucción y fue utilizado en los atentados de París y Bruselas.

Según fuentes de la Guardia Civil, es la primera vez que se interviene en España este explosivo en manos de delincuentes comunes. La sustancia intervenida a los ladrones es muy inestable en su manipulación, por lo que cualquier roce, golpe o incidencia en su fabricación o transporte puede causar una detonación accidental.

Si bien los 730 gramos intervenidos de explosivo no parecen, en principio, una cantidad notoria, los terroristas yihadistas ya emplearon esta sustancia en la cadena de atentados de París en noviembre de 2015. Sin necesitar de grandes cantidades, causaron terribles daños materiales y personales.

Durante los seguimientos de la Guardia Civil a los miembros de la banda, comprobaron que llevaban un alto tren de vida en el pequeño municipio de Socuéllamos, en Ciudad Real, sin una fuente de ingresos conocida. Al parecer, consumían con rapidez el dinero que lograban con sus botines con atracos en Gavarda, Camporrobles, Domeño, El Ballestero y Casas de Haro.

La operación fue realizada por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, con el apoyo de la Policía Judicial de la Comandancia de Valencia. La intervención del Servicio de Desactivación de Explosivos (SEDEX) fue fundamental para garantizar la seguridad de los agentes y de los vecinos de Socuéllamos Allí la Guardia Civil desalojó un edificio antes de incautarse del material explosivo acumulado.