Un hombre reconoce haber matado a otro al que le vendía móviles robados en Valencia

El acusado del asesinato, en el centro de la imagen./J. Martínez
El acusado del asesinato, en el centro de la imagen. / J. Martínez

El homicida es hijo de un atracador que asesinó a tres guardias civiles en Bétera en 1984 y se enfrenta a 18 años de cárcel por el crimen

Javier Martínez
JAVIER MARTÍNEZValencia

Su apellido paterno vuelve a estar manchado de sangre. El hijo de uno de los atracadores más sanguinarios de la crónica negra española se sentó este lunes en el banquillo de los acusados para ser juzgado por un homicidio en Valencia. Treinta y cinco años después de que su padre y su tío asesinaran a tiros a tres guardias civiles en Bétera, Javier Martínez Andrés confesó ante un tribunal popular haber matado a un hombre al que le vendía teléfonos móviles y ordenadores robados.

Crimen en PIanista Amparo Iturbi

El crimen tuvo lugar el 9 de enero de 2017 en una vivienda ocupada ilegalmente por el procesado y su expareja, que también está acusada del homicidio, tras una trampa que le tendieron a la víctima para robarle el dinero que llevaba encima. Javier reconoció que mató a Khalid A. al asestarle una cuchillada desde el suelo cuando este intentaba ahogarle durante una pelea, pero negó ser el autor de los golpes que presentaba la víctima en la cabeza y una costilla. También declaró en la vista que confesó el crimen a un periodista, porque «no tenía el valor de ir a la policía», y señaló que su expareja le presionó tres o cuatro veces para robar el dinero que Khalid obtenía de la venta de aparatos sustraídos.

Después de la puñalada mortal, entre los dos desnudaron a la víctima, le quitaron dos móviles y 1.400 euros, ataron el cadáver para trasladarlo y lo ocultaron tras taparlo con colchones en el patio de la casa de la calle Pianista Amparo Iturbi. El homicida aseguró que su expareja no estaba delante cuando él asestó la cuchillada a Khalid, pero señaló que ambos planearon el robo y se gastaron el dinero de la víctima en cocaína y alcohol.

El toxicómano pidió a otro individuo que vivía en la casa abandonada que les ayudara a deshacerse del cuerpo, aunque este hombre se negó. Cinco meses y medio después del crimen, la policía descubrió el cadáver cubierto por colchones y escombros en el patio de la vivienda.

En varios momentos del interrogatorio, el homicida dijo que estaba enamorado de Ana Martínez, la otra persona acusada del crimen, y espetó al abogado de la mujer: «Si me hubiera dicho que le cortara la cabeza a usted se la hubiese cortado».

La Fiscalía pide 18 años y cuatro meses de cárcel para cada uno de los acusados por los delitos de homicidio, robo con violencia y profanación de cadáver, además de indemnizaciones de 90.500 euros para la exmujer de la víctima y para cada una de sus dos hijas. La acusación particular solicita 29 años de prisión al considerar que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato.

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