«Me tuve que arrancar mechones de pelo para no quemarme»

Dos agentes de la Policía Nacional vigilan al acusado en el banquillo. /LP
Dos agentes de la Policía Nacional vigilan al acusado en el banquillo. / LP

Una joven víctima de violencia machista, a la que el novio de su madre intentó prender fuego, relata la agresión en un juicio donde se piden 50 años de prisión para el acusado

J. A. Marrahí
J. A. MARRAHÍValencia

Medio siglo de cárcel. Es la pena que, según la fiscalía, merece un hombre que este martes se sentó en un banquillo de los acusados de la Audiencia de Valencia. Según la acusación, intentó asesinar en l'Alcúdia a su ex compañera sentimental, a la hija de ambos, una pequeña de dos años, y a otra hija de la mujer que tenía 16 años. Fue el 26 de diciembre de 2017 y supuestamente intentó prenderles fuego tras rociarlas con gasóleo. El sospechoso alegó que fue un accidente, que sólo quería enseñarle a su excompañera el combustible con el que iba a quitarse la vida y, en ese momento, el líquido inflamable cayó sobre ella.

El ministerio público sostiene que el hombre ya había agredido con anterioridad a su compañera y le había enviado mensajes telefónicos con insultos. Ese día de la Navidad de 2017, siempre según la Fiscalía, «hizo creer a su expareja que iba a entregarle la pensión de alimentos correspondiente a la hija común». Eran unos 200 euros.

En cambio, la roció presuntamente con el gasóleo que llevaba en una botella de plástico para intentar quemarla. La víctima huyó y se refugió en una frutería. Como describe la acusación, «la hija mayor de la mujer salió en defensa de su madre, pero el hombre la cogió presuntamente del cuello, la estampó contra una pared, le arrojó combustible y supuestamente le prendió fuego en el pelo con un mechero».

La adolescente también logró zafarse del acusado y salir huyendo. El acusado se dirigió entonces al vehículo de su pareja, que estaba estacionado en la calle, y «a sabiendas de que su hija menor estaba dentro en una sillita, arrojó gasóleo sobre la ventanilla y la puerta trasera», tal y como relata la acusación pública. Y no logró su supuesto propósito «al ser retenido por varios vecinos». La Fiscalía acusa al procesado de dos delitos de malos tratos, un delito leve continuado de injurias y tres delitos de asesinato en grado de tentativa. Pide para él penas que suman 50 años de cárcel.

El sospechoso mantuvo su inocencia en el juicio, celebrado en la Sección Primera de la Audiencia de Valencia. Para empezar, negó unos malos tratos anteriores, tanto a su expareja como a la hija mayor, consistentes en empujones. Sí admitió que rompió con su pareja en marzo de 2017 y ya no convivían juntos. En cuanto al día de los hechos, «yo sólo quería entregar a mi expareja la manutención y a las niñas, regalos de Navidad». Según su versión, «también quería mostrarle que me iba a quitar la vida». Así justificó que la citara en el portal de su edificio donde tenía una botella con gasóleo. «Se lo enseñé y se cayó encima de ella. Se manchó y se fue. Después su hija se tiró encima y se manchó también», esgrimió.

Mensajes insultantes

Nada que ver con lo manifestado por su excompañera, María Pilar, que declaró tras una mampara de protección de testigos, al igual que su hija mayor. «Antes de ese día me había empujado. También a mi hija. Además, desde septiembre me mandaba mensajes de What's App diciendo que yo era la puta más grande de l'Alcúdia», lamentó en la sala.

El sospechoso alega que adquirió el gasóleo para quitarse la vida y se vertió por accidente la botella

Ese 26 de diciembre «insistió en que fuera con las dos niñas a su casa y en que entrara en el portal porque guardaba allí el dinero que nos quería entregar». Así describe la mujer el amargo momento: «Cuando vi que venía a mí con una botella, un instinto me dijo: corre. Me lanzó el líquido por la espalda cuando salía. Me mojó toda. Entonces olí y supe que era gasóleo». La víctima corrió a refugiarse en una frutería, desde donde pidió auxilio.

Tras Pilar, elevó su testimonio su hija mayor, hoy una joven de 18 años que ese día intervino valientemente para proteger a su progenitora cuando huía por la calle. «Yo estaba esperando con mi hermana pequeña en el coche cuando vi salir a mi madre del patio quitándose ropa y gritando: socorro». En ese momento decidió salir tras el supuesto agresor. «Lo alcancé y lo lancé contra un coche. Él me estiró con fuerza del pelo, me tiró el gasóleo y entonces oí el 'clic' del mechero. Me prendió fuego y hasta me tuve que arrancar algunos mechones para no quemarme. Otros me los apagué con golpes en la cabeza», concluyó la víctima ante el tribunal.