Amparo Mujer de 37 años, víctima de violencia machista en Manises: «Me destrozó la cara, me dio por muerta y no sé si llegaré al juicio»

Desfigurada. Aspecto de la víctima tras sufrir la brutal agresión a golpes de la que está acusado su exnovio. / LP
Desfigurada. Aspecto de la víctima tras sufrir la brutal agresión a golpes de la que está acusado su exnovio. / LP

La fiscalía pide ocho años de cárcel para su exnovio por una paliza en 2016 y la víctima denuncia que incumple la medida de alejamiento

J. A. M.VALENCIA.

Amparo (nombre ficticio para proteger su identidad) teme «ser la próxima». La mujer de 37 años vive pendiente de una fecha, el próximo 20 de junio, el día en que su exnovio será al fin juzgado por la brutal paliza que presuntamente le propinó en la Navidad de 2016, hace ya más de dos años, tras una discusión en Manises.

«Me destrozó la cara, me dio por muerta y me dejó tirada como a un perro en un descampado, pero ahora mismo está en la calle y yo vivo asustada... La verdad, no sé si llegaré al juicio, ya veremos cómo acaba todo...», reflexiona. «Cuando oigo las noticias de tantas mujeres asesinadas me veo como una de ellas, si nadie lo remedia», lamenta mientras nos muestra la foto que hizo a su dispositivo (enlazado con el de su exnovio) el 1 de abril a las 15.31 horas. «Agresor cerca», reza el mensaje que le llevó hace unos días a denunciar «por tercera vez» un supuesto quebrantamiento de la orden de alejamiento que pesa sobre el sospechoso y que la víctima estima «insuficiente» como protección.

Violencia de género en Valencia

Lo que le sucedió a Amparo el 25 de diciembre de 2016 está ya relatado en un escrito de la Fiscalía de Valencia. El acusado «se enzarzó» con la víctima en una discusión y «le propinó puñetazos en el rostro con tal virulencia que la dejó obnubilada». Después, «la introdujo en el vehículo» de la madre de Amparo y se dirigió a un descampado al que solían acudir.

La mujer ha denunciado tres incumplimientos de alejamiento tras quedar en libertad el acusado «Llevo meses con miedo y ansiedad. Veo las noticias de mujeres asesinadas y temo acabar igual»

Durante el trayecto, la mujer «intentó apearse del vehículo en marcha». Según el escrito, ella «llegó a abrir la puerta del lado derecho», pero no logró zafarse. «El acusado la agarró del pelo y le volvió a propinar un violento golpe en el rostro que la dejó inconsciente». Quedó así a merced del presunto agresor. Después, la llevó «a una zona deshabitada y solitaria donde la dejó abandonada e inconsciente».

Para la Fiscalía de Valencia, estos hechos suponen un delito de lesiones y otro de detención ilegal (secuestro) por los que pide ocho años y medio de prisión para el procesado. También reclama que el joven indemnice a su expareja con más de 17.000 euros por las lesiones y secuelas que padeció.

Así las recuerda la víctima: «Me dejó completamente irreconocible. Mis ojos azules hinchados y amoratados, una operación, siete puntos en la ceja y en la nariz». Según resalta, «las lesiones tardaron casi tres meses en curarse y estuve 25 días sin poder trabajar».

La estela más larga es, según resume, «el miedo». «Mucho miedo, el auténtico terror de que él o alguien de su entorno me localice y me vuelva a hacer lo mismo, o a tomar represalias». Por culpa de lo sucedido, resume «he tenido que dejar el trabajo de camarera que tenía para no tenerlo cerca y cambiar tres veces de casa para sentirme segura». Por razones obvias, no revelamos su actual lugar de residencia.

Una vez detenido, el supuesto agresor ingresó en prisión provisional, pero fue por un corto espacio de tiempo. Según consta en el escrito de la Fiscalía, estuvo encarcelado entre el 4 de enero y el 15 de febrero de 2017.

De prisión a la calle

Tras su salida de prisión, y siempre según su testimonio, «no ha respetando el alejamiento de 300 metros que se le impuso, ni tampoco la prohibición de comunicarse». Esto le ha llevado a presentar contra él hasta tres denuncias por supuestos quebrantamientos de medida cautelar, interpuestas «entre marzo de 2017 y el pasado 1 de abril». Según lamenta, «sólo una le llevó de nuevo a prisión provisional, pero volvieron a dejarlo libre y yo, otra vez a vivir con miedo».

Un auto judicial de mayo de 2017 expone que, pese a la prohibición de aproximarse a la víctima y a contactar con ella, «ha existido una comunicación constante con la denunciante vía Whatsapp y SMS, hecho reconocido expresamente por el investigado».

Hoy ella es una de las víctimas calificadas con riesgo medio en la escala de Viogen, «tras pasar por extremo y alto». Asegura que no le aporta sosiego el hecho de vivir pegada a su dispositivo y que él lleve otro de seguimiento enlazado. Como ha denunciado ante la Guardia Civil, «la alarma por aproximación saltó el 1 de marzo y el pasado 1 de abril, estando yo en mi casa actual, a muchos kilómetros de distancia de donde él vive». Su impresión es que «ha debido saber por alguien dónde estoy e intenta buscarme».

El juicio se acerca y la intranquilidad de la víctima va en aumento. Como reflejó en su última denuncia, «vivo con mucho miedo y un gran estado de ansiedad. Ahora mismo, tal y como están las cosas, temo seriamente por mi vida».