«Intentó matarme a traición»

El joven apuñalado en una calle de Valencia pide justicia y rechaza una venganza.

JAVIER MARTÍNEZvalencia

Una puñalada traicionera podría haber acabado con la vida de Robinson M., de 20 años de edad, cuando regresaba a casa con su novia tras pelearse con un violento individuo en Valencia. El joven ecuatoriano nos recibe postrado en una cama del Hospital Doctor Peset. Un aparatoso vendaje cubre la herida de arma blanca en el tórax y parte baja de su cuello. La víctima no quiere hablar de venganza, pero pide justicia y una condena de prisión para el colombiano que le atacó por la espalda.

«Intentó matarme a traición», afirma Robinson. Su pareja, que no se separa ni un segundo de él, asiente con la cabeza mientras escucha con atención el relato. «Mi novia gritó cuando lo vio con la navaja en la mano, y yo me giré pero no pude hacer nada. Me apuñaló cerca del cuello y salió corriendo», explica la víctima. Eran las diez y media de la noche del jueves. La brutal agresión tuvo lugar en el cruce de las calles Agustina de Aragón y General Barroso.

Robinson persiguió durante unos metros a su agresor, que huyó en compañía de otro joven colombiano. «Cuando vi que estaba sangrando mucho dejé de correr», señala la víctima. Su novia le ayudó a sentarse en un banco y taponó la herida con una chaqueta para que no se desangrara. Mientras tanto, un sobrino de Robinson llamó al 112 para pedir una ambulancia. «El SAMU tardó muy poco en llegar. Me vendaron todo el cuello y me llevaron al hospital. Fue todo muy rápido», recuerda el joven.

¿Pero por qué intentaron matar a Robinson? ¿Quién es el agresor? Las preguntas que hicieron los primeros policías que auxiliaron a la pareja tuvieron respuestas de forma inmediata. La víctima, sus amigos y familiares identificaron al autor de la puñalada como el joven que unos 15 minutos antes se había peleado con Robinson en el parque Senabre. «Yo estaba con mi novia y se acercó para provocarme. Me dio un puñetazo y se lo devolví. Eso fue todo lo que pasó», asegura el joven.

La luz que entra por la ventana ilumina todos los rincones de la habitación, que parece más grande. Robinson y su novia tienen ganas de hablar y de salir del hospital. Ella se afana en cuidarlo cuando no están las enfermeras, y trata de cambiar el tema de conversación. Pero el joven no para de meditar sobre el móvil del apuñalamiento. «No sé por qué lo hizo. No somos pandilleros. Yo no pertenezco a ninguna banda latina, y el que me apuñaló tampoco», asevera con el rostro cariacontecido.

Antecedentes violentos

«Ahora lo único que quiero es que lo cojan y que pague por lo que me ha hecho. Ni venganza ni más historias», añade el joven. Un mensaje en su móvil interrumpe la conversación, y Robinson se levanta de la cama. Su novia le ofrece ayuda y él la rechaza mientras sujeta con su mano derecha un recipiente de plástico con su sangre. Parece un tipo duro y dicharachero al mismo tiempo.

Asegura que rechaza la violencia y que no le gusta meterse en líos, todo lo contrario al comportamiento del joven colombiano que le apuñaló. «Ese va buscando pelea y tiene antecedentes policiales. Espero que lo detengan pronto para que no le haga a otro lo que me ha hecho a mí», afirma con la mirada perdida.

Hace cinco meses, un sobrino de la víctima fue acuchillado en el abdomen por un amigo del individuo que agredió a Robinson. «Parece que querían quitarle la bicicleta», sostiene. «Es un grupo muy violento, pero no forman una banda latina ni llevan símbolos que yo sepa», insiste el joven ecuatoriano.

Mientras la víctima se recupera en el hospital, la Policía Nacional continúa la búsqueda del autor del apuñalamiento. Como ya informó ayer LAS PROVINCIAS, el agresor fue identificado de inmediato. Tras el acuchillamiento, la policía ha aumentado la vigilancia en los parques del distrito de Jesús, donde se reúnen varias pandillas latinas, para evitar peleas entre los amigos y familiares de los jóvenes implicados en los violentos hechos.

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