La vida en un zulo

La vida en un zulo

Una empresa desata la polémica al anunciar el alquiler en Barcelona de habitaciones de 2,6 metros cuadrados. El Ayuntamiento afirma que lo impedirá

JOSEBA VÁZQUEZ

Han sido bautizados como 'pisos colmena', aunque bien podrían denominarse 'dormitorios zulo' o 'habitaciones nicho'. La sensación de tratar de descansar en una estancia de 2,64 metros cuadrados no debe ser, probablemente, mucho más placentera que la de permanecer encerrado en alguno de esos habitáculos. Y la libertad de movimientos será inevitablemente muy reducida salvo que uno tenga, en efecto, el tamaño de una abeja, sea nativo de Liliput, se llame Pulgarcito, o durante un apacible paseo en barca fuera envuelto por una extraña y densa niebla que, tristemente, lo transformó en el hombre menguante. Cualquier dimensión corporal convencional exigirá cierto ejercicio gimnástico para entrar y salir de las diminutas piezas (2,2 metros de largo por 1,2 de alto y otro tanto de ancho) que la empresa Haibu 4.0 pretende comercializar en breve. A un precio de alquiler mensual de 200 a 275 euros, incluidos gastos de «electricidad, agua, wifi, limpieza de las zonas comunes, aire acondicionado, mantenimiento y seguridad», según se dice en su página web.

La peculiar oferta fue dada a conocer hace una semana por 'El Periódico', que tuvo conocimiento de la misma por medio de los carteles distribuidos por los promotores en postes y señales de tráfico de Barcelona. La polémica no se ha hecho esperar. La noticia ha reabierto el debate sobre las condiciones innegociables que debe presentar una vivienda digna y ha desatado la sorna en las redes sociales. «¿Con 1,20 de altura? Una ganga. Se los van a quitar de las manos», «Prefiero una tienda de campaña» o «Bonito 'ataul'... encargaré uno» han sido algunas de las reacciones entre los internautas.

Los promotores de la iniciativa afirman disponer ya de un espacio en un bajo comercial del barrio de La Bordeta, en el distrito de Sants-Montjuïc, para construir la primera de estas casas colmena. Se trata de un local de 110 metros cuadrados con capacidad para instalar hasta catorce microhabitáculos (cápsulas superpuestas en dos hileras), además de las zonas comunes. Estas se describen como un salón, un baño mixto, armarios y una encimera con microondas para calentar alimentos y bebidas. No hay posibilidad de cocinar. Cada celdilla quedará prácticamente ocupada en su totalidad por la cama, bajo la que se podrán guardar unos pocos enseres. Y poquito más: una mesa plegable, estantería, enchufe... Los aspirantes a residir en ellas deben ser personas de entre 25 y 45 años, sin antecedentes penales y con una nómina mínima de 450 euros mensuales. No se admitirán turistas.

«Queda fuera de la normativa; hacinar personas está prohibido», advierte Ada Colau

«Iniciativa social»

En la web de Haibu 4.0 se enmarca su oferta en «una iniciativa social» surgida entre «un grupo de emprendedores preocupados por la falta de habitabilidad para la gente más modesta o con necesidades peculiares». En resumen, dicen, «queremos dar la posibilidad a gente con medios económicos restringidos». Eddie Wattenwil, uno de los socios de la empresa, aseguró ayer mismo en una cadena nacional que su idea «ha sido relativamente bien aceptada en algunas grandes ciudades de Europa en las que hay problemas de habitabilidad para estudiantes».

No va a ser el caso aquí. Aunque en las oficinas municipales no se ha recibido una solicitud formal de licencia por parte de la empresa promotora, los portavoces del Ayuntamiento de Barcelona ya han anunciado su rotunda negativa a concederle los permisos pertinentes. «Está fuera de normativa, no es una vivienda digna y no la vamos a autorizar. A la espera de que se comuniquen con nosotros por una vía oficial, el Ayuntamiento no va a permitir que este proyecto prospere», ha dicho tajante Ada Colau. «Hay que ser responsables y rigurosos. Hacinar personas está prohibido», ha rematado la alcaldesa, que fue en su día portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Las normas urbanísticas de la capital catalana establecen un mínimo de 40 metros cuadrados por vivienda y una altura entre pavimento y techo no inferior a los 2,5 metros. Un decreto de la Generalitat fija, además, unas superficies mínimas de habitabilidad de 5 metros cuadrados para una persona, 8 para dos y 12 para tres.

Los socios de Haibu 4.0, que se presentan como «empresarios, diseñadores, inventores y escritores, entre otros», dicen tener ya ocho ubicaciones previstas en Barcelona para su propósito. Y en caso de no conseguir el visto bueno municipal, aseguran que emplearán el local de La Bordeta como «laboratorio para difundir el proyecto». Según distintas fuentes, ese espacio no dispone de cédula de habitabilidad y Haibu 4.0 no está constituida como empresa ni ha registrado la marca en la Oficina Española de Marcas y Patentes.

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