Un millonario excéntrico, un tesoro maldito y cuatro cazafortunas muertos

El mapa del tesoro de forrest Fenn./
El mapa del tesoro de forrest Fenn.

Forrest Fenn asegura haber escondido un cofre con joyas valoradas en 1,7 millones en las Montañas Rocosas. Miles de personas han salido en su búsqueda, algunos han fallecido

ICÍAR OCHOA DE OLANO

En algún lugar de las Montañas Rocosas, puede haber un cofre del tesoro valorado en 1,7 millones de euros. El hombre que dice haber escondido esa fortuna en la escarpada cordillera que secciona de norte a sur Estados Unidos a través de cuatro estados -Montana, Wyoming, Colorado y Nuevo México- y 1.600 kilómetros es Forrest Fenn, un vecino de este último Estado, expiloto de combate de Vietnam y marchante de arte, de 87 años. El excéntrico multimillonario presume de que unas 350.000 personas han salido en una suerte de expedición a buscar el deslumbrante cebo, aunque ignora cuántos se han acercado siquiera a él. «Podría encontrarse mañana o dentro de mil años», dice divertido con su juego, que ha costado ya la vida a, al menos, cuatro expedicicionarios.

El primero fue un tal Randy Bilyeu. Según contaría después su afligida esposa, se obsesionó con el tesoro después de ver al anticuario en un programa de la televisión. «Encontraré tu tesoro o moriré en el intento», le juró por email poco antes de mudarse de Florida a Colorado para entregarse en cuerpo y alma a la misión. Cuatro meses después, desaparecía tras intentar cruzar el Río Grande en una pequeña balsa que había comprado en Walmart. Sus restos aparecieron algún tiempo después cerca de Taos, Nuevo México. Desde su trágico fallecimiento, otros tres buscadores -algunos dicen que cinco- han perecido en las Rocosas. Se trata de Jeff Murphy, de Illinois, que cayó desde un risco de 150 metros en el parque nacional de Yellowstone; del pastor de Colorado Paris Wallace, de 52 años; y de Eric Ashby, un joven de 31, recientemente trasladado a ese Estado, que apareció completamente desfigurado en un río.

«El tesoro podría encontrarse mañana o dentro de mil años»

«El tesoro podría encontrarse mañana o dentro de mil años» forrest fenn

La herramienta principal de orientación que Fenn ha proporcionado -a través de Instagram- es un críptico poema de veinticuatro líneas que incluyó en su autobiografía 'The Thrill of the Chase' ('La emoción de la búsqueda'). «Comience allí donde las aguas cálidas se detienen y tome el cañón hacia abajo; no muy lejos, pero demasiado lejos para ir andando. Sitúese debajo de la casa de Brown; desde allí no hay lugar para los tímidos. El final se está acercando. No habrá que remar en el arroyo. Solo pesadas cargas y mareas altas. Si ha sido sabio y encontrado el fuego, mire rápidamente hacia abajo, su misión está a punto de acabar», reza uno de los extractos del acertijo.

Tras los cuatro fatídicos accidentes registrados en las Rocosas, las autoridades han pedido a Fenn que detenga el juego. Se ha negado en redondo. A cambio, ha difundido algunas pistas adicionales sobre la localización del tesoro que «ayudarán a los buscadores a mantenerse seguros y a salvo». «El cofre no está bajo el agua, ni cerca del Río Grande. No es necesario mover grandes rocas, ni subir o bajar abruptos precipicios», ha escrito en las redes. «Recuerden que tenía ya alrededor de 80 años cuando hice dos viajes con mi vehículo hasta el lugar donde lo escondí», agrega.

Montañas Rocosas, en Wyoming.
Montañas Rocosas, en Wyoming. / AFP

Garras de jaguar y rubíes

A este octogenario de ojos claros, titular de una impresionante colección de ropas y utensilios de numerosas tribus indígenas -se jacta de tener nada menos que la pipa de Toro Sentado y de haber vendido piezas a Robert Redford y Michael Douglas-, se le ocurrió la idea de montar su propio juego de 'La búsqueda del tesoro' después de una visita al médico en 1988. Le diagnosticaron una forma agresiva de cáncer de riñón. Pensando que le quedaba un telediario, fantaseó con un final que parece haber servido de inspiración a Steven Spielberg para filmar 'Ready player one', la historia de un anciano rico que decide dejar un rastro de pistas sobre su fortuna. Concebir el pasatiempo le resultó sencillo. Ejecutarlo le llevaría años, los que, asegura, se pasó escribiendo el enigmático poema. Una vez rematado, solo tenía que llenar el cofre. Eligió uno de bronce.

Según asegura el anticuario, contiene, además de una versión en miniatura de sus memorias, objetos de gran valor, como un brazalete con 200 rubíes y zafiros, garras de jaguar de oro macizo, un collar del siglo XIX de cristal de cuarzo y varias tallas de jade antiguas de China que «harán llorar a quien las vea». En total, 19 kilos de recompensa.

Su amigo el escritor Douglas Preston da fe de la existencia del tesoro, que atribuye a «una apuesta por la inmortalidad». «Todos nosotros, como seres humanos, queremos hacer algo que perdure más allá de nuestras propias vidas y Forrest ideó una forma absolutamente increíble de hacerlo», resalta.

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