«ESTE SEÑOR VA A ABUSAR DE MI HIJA HASTA QUE SE MUERA»

«ESTE SEÑOR VA A ABUSAR DE MI HIJA HASTA QUE SE MUERA»
Óscar Chamorro
Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

La violencia sexual afecta a uno de cada cinco niños, calcula el Consejo de Europa, víctimas de tocamientos, violación, chantaje, acoso, exhibicionismo y explotación en la prostitución y la pornografía. Entre el 70% y el 85% de las víctimas conocen a sus agresores. Pero se silencia. Primero, callan los propios niños, por vergüenza, miedo y culpabilidad. Un tercio nunca lo contará, cifra esta entidad para la protección de los derechos humanos. Aquellos que se deciden encuentran opuestas valoraciones judiciales sobre la fuerza de sus testimonios. Algunos se desechan, como el de una adolescente que declaró contra su padre por atarla y violarla de manera continuada desde los 14 años.

En la Audiencia Provincial de Burgos declaró que las «agresiones sexuales con acceso carnal» se repetían «cada dos o tres días». «Siempre en el domicilio familiar», «sin usar preservativos», la primera vez bajo amenaza de muerte y las siguientes «no le dijo que no por miedo», plasma la sentencia de marzo de 2019. «Cuando la relación terminaba, su padre se iba como si no hubiese pasado nada y ella se sentía avergonzada». Hasta que un domingo, lo denunció en una comisaría de Vitoria. Después huyó con su madre. Durante el juicio, la niña afirmó que las violaciones se producían «cuando no había nadie en casa» pero, más adelante, dijo que «pudiera ser que mi madre lo viera alguna vez, pero no dijo nada. Era imposible que no lo supiera». El tribunal consideró que incurrió en una contradicción y la agresión no quedó «acreditada», al ser la declaración de la víctima la «única prueba de cargo». El acusado fue condenado por violencia en el ámbito doméstico pero obtuvo la absolución en el cargo por agresión sexual.

«La evolución en la defensa de los derechos de las mujeres no se ha trasladado a los niños», considera Antonio Ferrandis, vicepresidente de la Asociación de Prevención del Maltrato Infantil de Madrid y jefe del área de Adopciones de la Comunidad de Madrid. «Hay muchos pasos que avanzar, como las 'salas amigas' para los menores y que se acepte la exploración de la víctima en vídeo». Hay infantes que no saben expresarse, o que no pueden. Como una niña con una alta discapacidad mental que a los ocho años ha cambiado los juegos por la masturbación.

-¿Quién te ha enseñado eso? -le pregunta su madre, alerta.

-El abuelo -responde la niña.

El juzgado de instrucción declara sobreseído el caso, pero la madre insiste y logra reabrir el procedimiento. La segunda vez, a los informes forenses y psicológicos que presenta la acusación se suma la declaración de la hija frente a una cámara. Pero el caso vuelve a archivarse. «No tengo más dinero, este señor va a abusar de mi hija hasta que se muera», dice la madre, que ha tenido que pagar abogados, peritos, psicólogos y costas. Otra madre, en una situación parecida, calcula que ha invertido 70.000 euros en tres procesos que ha perdido.

Ahora, la mujer sospecha que el padre de la niña, con quien conviven, actúa de encubridor. «No me divorcio para salvaguardar a mi hija», dice la madre, que guarda grabaciones con las pesadillas de la niña pero que no se consideran pruebas en el juicio. La sospecha de la madre se extiende. «Mi marido tiene mucho miedo a su padre. Puede con su razón y su corazón». Un 20% de los adultos que han sido agredidos sexualmente en la infancia cometen abusos contra menores, afirma Margarita García Marqués, psicóloga de la niña y fundadora de la Asociación para la Sanación y Prevención de Abusos Sexuales en la Infancia (Aspasi).

Las instituciones públicas (Consejo General del Poder Judicial, Fiscalía, Instituto Nacional de Estadística) no cuantifican los abusos sexuales contra menores, perpetrados en el ámbito doméstico. No hay datos específicos pero existen los de violencia doméstica, de los que se puede inferir un máximo de sentencias condenatorias por las medidas promulgadas, como la suspensión de la patria potestad (18 resoluciones en 2018), del régimen de visitas (63) y de la guarda y custodia (59). También está el tope estadístico de las víctimas menores de edad: entre 1.600 y 1.900 casos anuales en los últimos cinco años.

Si se atienden los cálculos del Consejo de Europa o los realizados en el ámbito académico, la cantidad de casos sentenciados ratifica el enmudecimiento social que envuelve los abusos sexuales a niños dentro de los propios hogares. En España casi una quinta parte de la población infantil ha padecido algún tipo de agresión sexual alguna vez, según dos estudios. Uno, realizado en la Universidad de Barcelona con una muestra de estudiantes universitarios en 2007, asegura que el 19% de las mujeres y el 15,5% de los hombres ha sufrido abusos, la mayoría antes de los 13 años. El porcentaje de mujeres agredidas se eleva hasta el 23%, en una investigación anterior de la Universidad de Salamanca, y la mitad de las víctimas (55%) fue agredida más de una vez. «A los niños se les acostumbra a que abracen o sean achuchados aunque no quieran», advierte García Marqués. «Esos niños a los que se les ha dicho que tienen que aguantar al abuelo cuando le pellizca, por ejemplo, son más propensos de ser abusados. No poner límites al abusador es darle permiso».

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