Qué son los sulfitos y cómo nos afectan en la alimentación

El vino es una de las bebidas que contienen sulfitos. /AFP
El vino es una de las bebidas que contienen sulfitos. / AFP

Sanidad ha lanzado un aviso sobre la presencia de este derivado en un zumo de limón concentrado

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Sanidad lanzaba una alerta para advertir a los alérgicos de la presencia de sulfitos en un producto cuya ingesta es de lo más común. El aviso que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) emitía, está relacionado con un zumo de limón concentrado de la marca Piacelli Citrilemon.

Antes esta situación, la Aecosan ha recomendado a aquellos alérgicos a los sulfitos que no consuman estos productos. Pero, ¿son los consumidores conscientes de qué son los sulfitos y de su intolerancia a ellos?

Los sulfitos son un derivado del azufre utilizado como conservante alimenticio en productos que comemos y bebemos todos los días. El vino, la cerveza y la sidra son algunas de las bebidas que suelen presentarlos. En cuanto a alimentos, están presentes en la mostaza, la mermelada, los pepinillos, las frutas en conserva, el kétchup, las verduras en conserva, algunos cereales, pescados, crustáceos, patatas, embutidos, galletas y vinagre, entre otros. También se pueden encontrar en algunos jarabes.

La ingesta de los sulfitos que se encuentran en estos productos es inofensiva puesto que las cantidades que presentan son inocuas. De hecho es un aditivo aceptado por la Unión Europea. El problema reside cuando dan lugar a reacciones no esperadas como alergias o intolerancias, lo que se puede convertir en un peligro si el consumidor desconoce su situación.

Según la Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos, los sulfitos pueden producir cuadros asmáticos, anafilácticos y eritema. En este sentido, las personas que ya padecen asma deben tener especial cuidado, puesto que los efectos en caso de no tolerar los sulfitos son más graves.

Por estas razones, aunque es un elemento común en los alimentos que se consumen diariamente, la posibilidad de producir alergias o intolerancias obliga a que aparezca su presencia en el etiquetado del producto. El consumidor, por su parte, debe realizar una lectura correcta del mismo para reconocer los alimentos que los contienen.

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