Pseudoterapias: superchería mortal

Acupuntura en un simposio en la Universidad de Miami. / AFP
Acupuntura en un simposio en la Universidad de Miami. / AFP

Los efectos adversos de las pseudoterapias y el abandono de tratamientos eficaces aconsejado por charlatanes causan cientos de muertes al año. Un estudio cuantifica por primera vez estas víctimas

REDACCIÓN

Al joven estudiante de Físicas de Valencia Mario Rodríguez le diagnosticaron leucemia y, por consejo de un supuesto médico naturista que le cobró 4.000 euros y le dio vitaminas y minerales, rechazó la quimioterapia y el trasplante de médula. Murió. A la guipuzcoana Cristina Beraza, de 53 años, un curandero 'oriental' de Córdoba que atendía en la herboristería de su barrio le dijo que su tumor de ano estaba «en su imaginación» y le prescribió dieta y unos «líquidos y polvos» de su invención. Para cuando volvió a dejarse examinar por un médico de verdad, el cáncer se había extendido por todo su cuerpo. También murió. Un niño de 6 años de Olot (Girona) falleció de difteria después de que sus padres decidieran no vacunarle porque ya le habían 'inmunizado' con productos homeopáticos ineficaces, asesorados por grupos antivacunas. Son solo tres de los rostros de las víctimas de las terapias 'alternativas', pero hay muchas más. ¿Cuántas? Por primera vez en España, alguien se ha atrevido a adelantar una cifra. Con mucha cautela y admitiendo que se trata de una aproximación basada en extrapolaciones y proyecciones de otros estudios, la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) afirma en un informe pionero que al menos 1.200 personas fallecerían cada año en nuestro país por tratar enfermedades reales con falsos remedios sin aval científico.

¿Cómo se producen esas muertes? En primer lugar, explica el biólogo Fernando Cervera, uno de los autores del estudio, por daños directos: incluso los medicamentos homeopáticos, que se publicitan como inocuos frente a la 'agresiva' medicina convencional, han provocado reacciones alérgicas e intoxicaciones con consecuencias fatales. Varios estudios han encontrado una relación causal entre la manipulación del cuello que realizan los quiroprácticos y el ictus. Y en el mundo hay decenas de casos documentados de muertes causadas por la acupuntura, algunas por neumotórax.

Un paciente se somete a una terapia con ventosas.
Un paciente se somete a una terapia con ventosas. / Reuters

«Toda intervención sobre la salud puede tener efectos adversos. Hasta los productos de herbolario que, además, no están sometidos a ningún control: un estudio australiano detectó que muchos tenían metales pesados, medicamentos no declarados y pesticidas ilegales», apostilla José Manuel Gómez, otro de los autores, profesor de Inteligencia Artificial en la Universidad de Alicante.

Más riesgos

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pseudoterapias contabiliza la APETP, entre ellas acupuntura, aromaterapia, ayurveda, biomagnetismo, bioneuroemoción, constelaciones familiares, cromoterapia, dieta alcalina, flores de Bach, hidroterapia de colon, iridología, medicina antroposófica, MMS, orinoterapia, psicoanálisis, quiropráctica, reflexología, reiki, terapia Gelstat y shiatsu.

En segundo lugar, la sustitución de un tratamiento de eficacia probada por terapias no científicas o el retraso en su aplicación también tienen graves consecuencias. Ocurre especialmente con pacientes de cáncer, donde las terapias suelen ser agresivas y con muchos efectos secundarios -como la cirugía y la quimio-, pero cada vez más eficaces. «En el cáncer de mama, la detección temprana puede ser la diferencia entre la vida y la muerte: un tumor en los primeros estadios tiene una tasa de curación de casi el 100%, pero en las fases más avanzadas las posibilidades de supervivencia caen de forma tremenda», recuerda Cervera. Es lo que se llama «pérdida de oportunidad terapéutica».

Cambios legales

La asociación la fundó en 2014 Julián Rodríguez, el padre de Mario, que el año pasado vio con desolación cómo el curandero que trató a su hijo era absuelto por la Justicia. Precisamente, uno de los objetivos de este grupo de afectados, científicos y activistas contra la charlatanería es que se tipifique como delito publicitar, recetar o aplicar terapias «que se presenten como curativas sin serlo y que no estén experimentadas bajo criterios científicos», así como ofrecer tratamientos de salud sin ninguna titulación universitaria.

Una joven con epilepsia toma un medicamento alternativo.
Una joven con epilepsia toma un medicamento alternativo. / AFP

Mientras promueven una investigación científica que afine los números, han querido llamar la atención con este informe preliminar. «No sabemos si esas cifras son veraces, porque no hay datos, pero sí que son verosímiles: posiblemente haya miles de muertes al año en España a causa de las pseudoterapias», concluye Cervera, quien cree que esa tarea corresponde a las autoridades sanitarias. Lo que sí tienen claro es de quién es la responsabilidad: las administraciones que permiten la actividad incontrolada de 18.000 centros 'sanitarios' en funcionamiento fuera de la ley y la complacencia de farmacias, colegios profesionales, universidades y medios de comunicación que dan una pátina científica a charlatanes y gurús.