La Fe aconseja medidas para prevenir toxiinfecciones alimentarias como la anisaquiasis

Una de las entradas al hospital de La Fe. /Manuel Molines
Una de las entradas al hospital de La Fe. / Manuel Molines

La forma en que se manipulan y se conservan los alimentos resulta crucial a la hora de evitar infecciones gástricas y reacciones alérgicas

LAS PROVINCIAS

El Servicio de Medicina Preventiva del Hospital La Fe de Valencia ofrece una serie de recomendaciones sobre manipulación y conservación de alimentos, especialmente importantes durante los meses de verano, para evitar infecciones gástricas y reacciones alérgicas.

El doctor Juan Mollar Maseres, del servicio de Medicina Preventiva de la Fe, hace hincapié en la prevención de la anisaquiasis y de la salmonelosis. En cuanto a la anisaquiasis, el doctor Mollar explica: «Las larvas infectantes viven en los peces y, cuando una persona las ingiere, estas larvas se liberan en el estómago durante el proceso de digestión y pueden penetrar en la mucosa gástrica o intestinal provocando la infección. Hay que tener en cuenta que esta enfermedad no se transmite de persona a persona y que puede prevenirse siguiendo unas recomendaciones básicas sobre la conservación, manipulación, modos de cocción y consumo de los productos marinos».

Así, la anisaquiasis puede prevenirse tomando medidas como examinar al trasluz los productos de la pesca donde puedan verse parásitos, limpiar los pescados lo más pronto posible tras su captura y cuidar la forma de conservación y cocción. «Se tiene constancia de que cocer a 60º durante 10 minutos, la congelación acelerada a -35º durante 15 minutos o la congelación habitual a -23º durante 7 días minimizan las posibilidades de contagio», ha continuado el doctor Mollar.

La salmonelosis es una infección bacteriana que sí se transmite entre las personas y su período de contagio es variable. Normalmente, se manifiesta por enterocolitis aguda, con la aparición repentina de cefalea, dolor abdominal, diarrea, náuseas y, a veces, vómito. La deshidratación, especialmente en lactantes, personas mayores y personas inmunodeprimidas puede ser grave.

Según el doctor Moller, «La transmisión de la salmonelosis se debe a ingestión de microorganismos en alimentos infectados o contaminados, como huevos crudos o mal cocidos y sus derivados, leche cruda y derivados, agua contaminada, carne infectada y derivados. Las epidemias se desencadenan por alimentos contaminados y se perpetúan mediante la transmisión de persona a persona». Para evitarla es recomendable educar a las personas manipuladoras de alimentos en la importancia de la higiene y conservación de alimentos.