Rusia se hace más grande todavía

Una de las nuevas islas rusas, descubiertas tras derretirse el hielo del Ártico. / e. c.
Una de las nuevas islas rusas, descubiertas tras derretirse el hielo del Ártico. / e. c.

La Marina rusa toma posesión de cinco islas en el Ártico visibles por el deshielo producido por el cambio climático

RAFAEL M. MAÑUECOMOSCÚ.

El deshielo causado por el cambio climático ha dejado al descubierto cinco pequeñas islas que hasta ahora se encontraban cubiertas. Se hallan, según el grupo hidrográfico de la expedición que la Marina rusa ha efectuado a la zona, «cerca de la bahía de Vize, en el mar de Kara, frente a la costa oriental de la isla Séverni del archipiélago de Nueva Zemliá, en la región del glacial Nansen».

La superficie de estos islotes va desde los 900 a los 54.500 metros cuadrados, asegura el comunicado de la Armada. El rompehielos Mijaíl Sómov ya ha zarpado desde el puerto de Arjánguelsk para proseguir allí los trabajos topográficos y de cartografía. Pero, salvo que las prospecciones indicaran la presencia de algún tipo de recurso natural, estos nuevos territorios no parece que vayan a tener gran utilidad.

Un poco más al norte, se encuentra el archipiélago de Zemliá Frantsa Iósifa (Tierra de Francisco José, el emperador austriaco). Lo descubrieron los miembros de una expedición astrohúngara en 1873, pero actualmente pertenece a Rusia. Tiene en total 191 islas y todas están desiertas. En verano acceden a ellas unidades militares y especialistas de todas las ramas de la ciencia.

Hacia el este hay otro archipiélago, el de Sévernaya Zemliá, y está también casi despoblado a excepción de algún enclave del Ejército o estación meteorológica. Lo mismo sucede con las dos islas de Nóvaya Zemliá. La del sur aloja también una base militar en Belushia Guba mientras que en la del norte está el polígono en donde fue probada en 1961 la bomba atómica más potente jamás detonada en superficie, la llamada 'Zar bomba'.

La presencia de las cinco islas recién descubiertas fue ya conjeturada por hidrógrafos de la Flota del Norte tras las expediciones efectuadas a la zona durante los años 2015 y 2016. Los indicios se hicieron más patentes a raíz de una travesía del buque hidrográfico ruso Vizir. Pero fue una estudiante de la Universidad Estatal Makárov, sita en San Petersburgo, de navegación marítima y fluvial, Marina Migunova, la que hizo finalmente el descubrimiento a partir de unas imágenes obtenidas por satélite.

La confirmación del hallazgo lo ha hecho la tripulación del navío Altái de la Flota del Norte, que partió el 15 de agosto de Severomorsk hacia el archipiélago de Zemliá Frantsa Iósifa. Ellos efectuaron las primeras mediciones topográficas y sacaron fotografías para hacer las descripciones pertinentes. Los glaciares de Nóvaya Zemliá, archipiélago al que han quedado adscritas las cinco nuevas islas, han disminuido en los últimos años entre dos y cinco kilómetros y siguen derritiéndose por la subida de las temperaturas.

El calentamiento global y la descongelación paulatina del océano Glacial Ártico han puesto de actualidad una franja del planeta ignorada durante largo tiempo por su carácter remoto y el riguroso clima que soporta.

Se trata de una zona rica en recursos naturales, pero su capa helada hacía imposible su extracción e impedía el tráfico marítimo. Ahora la perspectiva ha cambiado y la disminución del hielo está haciendo navegable el extremo norte del planeta. Tal vez pronto se puedan extraer minerales e hidrocarburos, pero todo indica que va a ser a costa de cambios irreversibles causados por la subida del agua. Además, la pugna por el control de este estratégico territorio ya está provocando tensiones entre las grandes potencias.