El primer guardia civil de origen chino: «Mi pasión es España»

Orgullo. El agente Li está muy orgulloso de vestir el uniforme de la Guardia Civil, un cuerpo militar que siente como su familia. /R. C.
Orgullo. El agente Li está muy orgulloso de vestir el uniforme de la Guardia Civil, un cuerpo militar que siente como su familia. / R. C.

Xiaowei Li es el primer agente de origen chino que entró en la Guardia Civil. Hoy son dos. «Siempre me gustó la vida militar»

SUSANA ZAMORA

Nació en la ciudad china de Zhenjiang (1981), pero Xiaowei Li se siente español por los cuatro costados. Llegó con cinco años, después de que sus padres se abrieran camino en la hostelería. Pero Li nunca quiso seguir sus pasos y empezó a estudiar Empresariales. Lo dejó en segundo de carrera por amor... a la vida militar. Renunció a la nacionalidad china por la española e ingresó en el Ejercito del Aire antes de que su vocación de servicio al ciudadano lo llevara en 2004 hasta la Guardia Civil. Fue el primer agente de origen chino en el cuerpo. Hoy son dos.

- Usted es un ejemplo de integración, cualquiera diría que por sus venas corre sangre china...

- He tenido la suerte de que mis padres me trajeron con una edad en la que pude integrarme muy bien en el sistema educativo. Creo que haber estudiado aquí fue fundamental y me ha ayudado a llegar donde he llegado. Ante lo diferente, en general, siempre hay cierta prudencia, pero España es un ejemplo de país acogedor, y eso facilita mucho la integración.

- Desde luego, no responde a la imagen hermética de la comunidad china...

- Quizá esa imagen pueda tener su origen en que ahora ya hay muchos chinos. Cuando yo llegué no había más niños de mi país. Ahora, cualquier chino que venga tiene todo tipo de servicios regentados por compatriotas. Hay barrios con población mayoritaria china, pero eso me entristece, porque se marginan ellos mismos. Siempre he pensado que el emigrante es como cuando una persona va al huerto de otra. Vas allí a sembrar, producir y recoger. Pero si solo quieres recoger y no aportar tu granito de arena y mejorar ese trozo de tierra, entonces no puedes exigir todos los beneficios.

- En España, asociamos la comunidad china con los restaurantes, los comercios con horarios infinitos y los productos de imitación, pero es difícil hacerlo con la Guardia Civil. Usted rompió el molde...

- En el colegio, en el instituto, en la universidad... siempre fui el único chino. Lo mismo ocurrió cuando ingresé en el Ejército del Aire. No pretendo ser ejemplo de nada, pero sí quiero transmitir que uno puede ser lo que desee, que nadie te va a colgar de un mástil porque quieras ser guardia civil y tengas orígenes chinos. Hay que tener pasión, y la mía es España.

- Escuchándole, parece más patriota que cualquier español de pura cepa.

- Yo no tengo prejuicios, tampoco sobre lo que significaba la bandera española hace años, por eso no tengo ningún complejo en lucirla. Llegué en plena ebullición de la democracia y desde entonces solo he visto avances en España. Yo no tengo otra patria a donde ir; este es mi sitio.

- ¿Por qué la Guardia Civil?

- Yo ingresé en la Guardia Civil porque siempre me gustó la vida militar. Después de haber estado tres años en el Ejército del Aire, ingresar en este cuerpo fue un paso natural. En 2004, con los atentados del 11-M, sentí impotencia por no haber podido ayudar ni haber estado cerca del ciudadano. No pude salir ni a donar sangre, y aquello me molestó muchísimo.

Tricornios de importación

- Alucinarían con usted sus compañeros en la academia...

- La primera reacción, cuando todos se giraron al verme, me dolió. Fue una sensación incómoda, pero siempre hay que diferenciar entre la curiosidad lógica y la intención de ofenderte. Yo sentí que la mitad reaccionó con cierta indiferencia y la otra, como diciendo: '¿tú qué haces aquí, si no formas parte de este club?'. Pero yo lo he superado intentando dar normalidad a todo.

- ¿Cómo lleva la crisis nacionalista abierta en Cataluña?

- Mi primer destino como guardia civil fue en Tarragona. Llevaba una banderita pequeña de España en el coche y una noche me lo destrozaron. Ya entonces vi que aquello no era normal. Eso se ha ido alimentando hasta llegar a la difícil convivencia de hoy, y que nos desacredita como país.

- ¿Qué solución le ve?

- Educación. Así de simple.

- En 175 años de historia, nunca el instituto armado tuvo un agente chino. Si el duque de Ahumada levantara la cabeza...

- Estaría orgulloso de ver dónde ha llegado la Guardia Civil y que el cuerpo que creó haya inspirado a personas de otros países para formar parte de la institución.

- Dígame, por favor, que su tricornio no es de la partida que la Guardia Civil importó de China para abaratar costes hace unos años. Tendría guasa el asunto...

- Pues sí, fue mi segundo tricornio. A mí me quedaba perfecto, pero quien los talló no pensó en la fisionomía de sus clientes. Quedaban mal entallados, porque estaban hechos para un cráneo oriental, que es más redondo. Además, el material no era de muy buena calidad. El que tengo ahora está hecho en Sevilla.

- No es habitual toparse con un guardia civil chino. ¿Le toman siempre en serio?

- Soy consciente y actúo en consecuencia, siempre uniformado. Cuando asistes en una desgracia, las víctimas no miran qué rasgos tienes, sino el uniforme.

PERSONAL

Destinado en Madrid.
El agente Li está destinado en un acuartelamiento de Madrid, donde desarrolla labores burocráticas. En concreto, expedientes disciplinarios.
Familia multicultural.
Desde 2014, está casado con una mujer rumana y tiene una niña de 4 años y un niño de 2.
Amante de la repostería.
Además de su familia y España, sus otras pasiones declaradas son hacer tartas y el baile de salón.