Octavio Salazar: «Hoy la educación sexual es a través del porno»

Preocupado. «A veces me siento más joven que mis alumnos», asegura Octavio Salazar./BRAULIO VALDERAS
Preocupado. «A veces me siento más joven que mis alumnos», asegura Octavio Salazar. / BRAULIO VALDERAS

«Muchas jóvenes que se sienten feministas se ofrecen luego en las redes como mujeres deseables», asegura este catedrático de Derecho Constitucional

ARANTZA FURUNDARENA

Se lanzan a la calle a gritar «¡El machismo es terrorismo!» y luego son fans de un reguetonero malote... La cuarta ola feminista es muy potente pero tiene sus contradicciones. Octavio Salazar (cordobés, 49 años, miembro de la Red Feminista de la Universidad de Córdoba) reflexiona sobre ello en el ensayo '#We Too'. Brújula para jóvenes feministas'. Sabe de lo que habla porque tiene un hijo adolescente.

- Al que habrá educado en el feminismo, supongo.

- Lo he intentado. Pero cuando ha llegado a los 17, lo que tú has intentado inculcarle choca contra el muro de las redes, los amigos...

- ¿Cómo anda la juventud de feminismo?

- Los varones, ante esta nueva ola feminista, están desubicados y muchos se aferran al modelo más tradicional.

- Así que los que necesitan brújula son ellos.

- Hay de todo. Por ejemplo, en las relaciones amorosas tanto chicos como chicas están metidos en el rollo del amor romántico, donde se generan relaciones muy tóxicas y ellas reproducen modelos que ya creíamos superados.

- ¿Se siente desbancado el varón?

- Es lo que yo noto en clase. Están a la defensiva. En mi facultad hay más chicas que chicos, sacan mejores notas... Y de repente ellos, que han sido educados en la pedagogía del privilegio, están viendo que ya no son los reyes del mambo.

- Tampoco conviene convertir la lucha de sexos en un Barça-Madrid.

- Por supuesto. Esto no es una guerra de hombres contra mujeres, ni los hombres somos los culpables de todos los males de la humanidad, pero quien se sienta molesto con el feminismo es que no ha entendido de qué va la película. Yo no siento que me agreda o que me excluya. Al contrario, es una propuesta que pretende emanciparnos también a nosotros.

- ¿Y dónde está aquel hombre feminista de los ochenta?

- Eso digo yo. A veces me siento más joven que mis alumnos. Me sorprende lo conservadores o poco arriesgados que son. Me he encontrado con chicas que me han dicho que tendrían que consultar lo de la beca Erasmus con su novio. Es que el tema del amor...

- ¿Ahí no hay feminismo que valga?

- Siguen reproduciendo unos esquemas tan antiguos que me sorprende. Una novela puso de moda lo del candado en los puentes. El amor como un candado, algo que encierra, posesivo, en vez de ser algo que te libere, que te dé alas... Hoy en las redes se generan dinámicas perversas del control.

- ¿Eso se refleja en la sexualidad?

- Es que educar en la sexualidad no es solo enseñar a poner un preservativo. Al final, se están educando a través del porno, un mundo mayoritariamente basado en la dominación del hombre sobre la mujer, o incluso en una apología de la violación. Hay muchas manadas en las redes.

- ¿Y por qué este paso atrás?

- En nuestro país nos hemos instalado en un espejismo de igualdad, pero la cultura del machismo por debajo seguía intacta. El peligro es que esa cultura machista se incorpore a los discursos políticos. Se vuelve a poner en entredicho las políticas de igualdad, resurge el victimismo del varón... Recuerdo que cuando les hablaba a mis alumnas de feminismo me miraban como que les estaba contando una cosa de su madre o de su abuela.

- Porque ellas son de la generación del reguetón.

- Sí. Y muchas letras me parecen una barbaridad. Ahí está el malote, el chulo, la cosificación de las mujeres... Las fotos que se hacen las más jovencitas, cómo posan... Es como un ofrecimiento continuo. Todas se ponen camisetas diciendo: 'Yo soy feminista'. Pero luego viven en un permanente regodeo con su cuerpo, en un determinado canon estético orientado a ser sexy, deseada...

- ¿Qué edades tienen sus alumnos?

- Tienen 18, 19... Pero la adolescencia ahora se alarga muchísimo. Me encuentro a chicos y chicas tremendamente infantilizados. He tenido que bajar el nivel del lenguaje porque si no se me pierden.

- ¿Son más maduras las chicas?

- Tienen todavía cierto temor a hablar en público. Ante un debate, ellos son los primeros en tomar la palabra. Y a la hora de nombrar delegado de clase, son chicos los que se presentan. Les interesa mucho esa medallita pública. Igual así hasta ligan más.

- Pero, a pesar de todo, el feminismo se abre paso.

- Por suerte en estos últimos dos años cada vez más jóvenes se han incorporado al colectivo feminista. ¿Que luego escuchan reguetón? Bueno, también los feministas de antaño escuchábamos algunos temas de rock con letras machistas.