Nuevo aviso de la Guardia Civil: «No comas gato por liebre»

Una mujer analiza la composición de los productos expuestos en un supermercado./Antonio Díaz
Una mujer analiza la composición de los productos expuestos en un supermercado. / Antonio Díaz

El Seprona lanza una campaña que intensifica con motivo de las fiestas navideñas para que los «desaprensivos» no aprovechen la alta demanda «para ofrecer productos que no se ajustan a las normas de control»

SAGRARIO ORTEGA /EFEMadrid

Más de 320 inspecciones ha llevado a cabo el Seprona de la Guardia Civil desde el 1 de noviembre y hasta ahora en establecimientos de venta de alimentos, una campaña que intensifica con motivo de las fiestas navideñas para que los «desaprensivos» no aprovechen la alta demanda y den «gato por liebre».

En concreto, en ese mes y medio los agentes del instituto armado han echado el ojo a 324 establecimientos y ha sido en las provincias de Valencia, Barcelona y Sevilla donde más controles se han realizado, según datos facilitados a Efe por la Guardia Civil.

Para quien no haya hecho aún la compra navideña, el capitán de la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA) del Seprona José Manuel Vivas le recuerda que todos los productos de calidad «deben estar documentados« con elementos identificativos que el consumidor debe exigir al vendedor.

Un crotal en la oreja del cordero, un sello en el lomo del cochinillo, el documento que acredita la trazabilidad de las almejas... son esos elementos que el consumidor no debe dudar en exigir.

Sin olvidar que su propio ojo también puede hacer de agente. El color de la piel o el estado de las agallas de un pescado a veces son indicios más que suficientes para decantarse o no por un producto.

Hay que desconfiar de las «gangas»

Asegurarse, en suma, de que lo que finalmente se introduce en la cesta de la compra se corresponde con lo que se oferta. «Si quieres comprar ibérico, tienen que darte ibérico«, apostilla el agente al recordar precisamente las operaciones que la Guardia Civil ha realizado este año relacionadas con el fraude en el jamón.

Vivas insiste en que hay que desconfiar de las «gangas» en un periodo en el que un buen puñado de alimentos se encarecen ante la demanda de los consumidores, sobre todo los «estrella» en estas fechas, como el cordero y el cochinillo en el caso de las carnes, o el besugo, el atún, la merluza y otros en el de los pescados, además del marisco.

En general, subraya el capitán de la UCOMA, el sector funciona bien, pero como en todo, y «aprovechando la alta demanda», algunos «desaprensivos» intentan introducir en el mercado productos que no se ajustan a las normas de control.

Muchos de esos alimentos «descontrolados» proceden de la pesca furtiva, la que no se somete a los cupos establecidos y que en este periodo invernal intenta hacer su «agosto», por lo que la Guardia Civil también se afana en su persecución.

Porque el Seprona, como resalta Vivas, adapta su trabajo a las especificidades de cada temporada.

Así, si en el verano intensifica su labor de prevención de los incendios y en la época de caza hace un mayor esfuerzo para perseguir las conductas ilegales, en esta época del año potencia su función de control sobre los productos susceptibles de mayores irregularidades.

Muchas veces, dice Vivas, se trata de estafar al consumidor con productos de menor valor, aunque en buen estado, pero ofrecidos al precio de los de alto valor. Un ejemplo. En ocasiones, se vende como fresco el atún que debe ir destinado a conserva.

Son muchas las operaciones que la Guardia Civil realiza a lo largo del año en esta materia, entre ellas las enmarcadas en la operación Opson, que se desarrolla a nivel nacional para luchar contra la falsificación, adulteración, venta, etiquetado, comercio o distribución ilegal de productos alimenticios.

Hay varios ejemplos de esas intervenciones, como la llevada a cabo el pasado mes de febrero en Ávila, donde se retiraron del mercado más de 600 alimentos por carecer de registro sanitario, de etiquetado en castellano y haber expirado la fecha de caducidad.

Una tonelada de pescado en mal estado en una pescadería de Lorca (Murcia) fue requisada por la Guardia Civil en junio. Doradas, besugos, potas, sardinas y bacaladillas se amontonaban en pésimas condiciones higiénico-sanitaria o se ofrecían al público en ese mismo estado.

También en Murcia y en ese mismo mes, una alerta sanitaria tras la intoxicación de varios ciudadanos italianos por la ingesta de atún, dio lugar a una investigación del Seprona a tres empresas de esa comunidad, que supuestamente habían vendido como fresco atún destinado a conserva.

La venta ambulante de productos alimenticios es también objeto de persecución por parte de los agentes del Seprona y son numerosas las intervenciones de pescado no apto para el consumo.

De todos modos, disfrutar de una buena mesa con garantías es la norma. La excepción se persigue.

 

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