La nueva vida del Fouquet's

Un empleado da los últimos toques antes de la reapertura; a la izquierda, el día del ataque. /  REUTERS / AFP
Un empleado da los últimos toques antes de la reapertura; a la izquierda, el día del ataque. / REUTERS / AFP

El exclusivo restaurante parisino reabre cuatro meses después de sufrir un ataque durante las protestas de los 'chalecos amarillos'

ABRAHAM DE AMÉZAGA

Es un clásico de París, como lo son los cafés Flore o Deux Magots, pero con el añadido de que se halla en pleno corazón de los Campos Elíseos, «la avenida más bonita del mundo», como repiten con orgullo los parisinos. La brasserie, inaugurada hace 120 años, y con un interior clasificado como monumento histórico, ha permanecido clausurada prácticamente cuatro meses, debido a los graves destrozos que un grupo de descontrolados provocó en su interior. Fue el pasado 16 de marzo, uno de los sábados de movilizaciones de los 'chalecos amarillos', cuando, tras ser apedreado, gran parte de su interior fue saqueado y destrozado. Unos daños que podrían ascender a los diez millones de euros.

A lo largo de sus más de cien años de historia lo han frecuentado y frecuenta lo más granado del cine -acoge en su salas cada años la cena de gala de los premios César, el equivalente francés de los Goya-, el teatro, la moda... y hasta la política. En 2007, la noche que Nicolas Sarkozy ganó las elecciones presidenciales de Francia, eligió este establecimiento para celebrar la victoria junto a sus más íntimos. «El banquete de mi primera boda fue en Fouquet's, reservándolo por completo», explica Gérard Ferrera, uno de los mejores clientes del establecimiento y a quien siempre cautivó que estuviera «ligado al mundo de las artes».

«Es el alma del París que fue, y para mí tan representativo de la ciudad como la torre Eiffel», dice. De ahí que, además, cada final de julio, el Tour de Francia acabe ante sus toldos rojos, una de sus señas de identidad.

El más de un centenar de empleados y colaboradores del establecimiento está nuevo en plena tarea, ofreciendo el servicio de siempre y con la misma inquietud. El primer entrenamiento ha sido el almuerzo del sábado, previo a la apertura oficial, para un selecto grupo de invitados, para los más fieles, entre los que encontraba Ferrera. «Atacando el Fouquet's, el movimiento de los 'chalecos amarillos' se desacreditó, dejando en evidencia además su desconocimiento del patrimonio de este país», considera.

La decoración, obra del arquitecto galo Jacques Garcia, vuelve a ser la misma, con la presencia de la madera y los retratos de los artistas en blanco y negro realizados por los estudios Harcourt; respetando por tanto el reconocible estilo Fouquet's al milímetro. En el exterior, sus clásicos toldos con letras doradas lucen como nuevos, como si nada hubiese ocurrido. A pesar de haber sido apedreado, saqueado e incendiado, si sobrevivió a dos guerras mundiales, es obvio que iba a resistir un ataque como el del pasado mes de marzo.