Pierde su DNI y a los meses le reclaman una deuda de 30.000 euros
La joven afectada se ha visto envuelta en multas, listas de morosidad, deudas y embargos: la suplantadora ya ha sido detenida
Mar Georga
Domingo, 9 de noviembre 2025, 00:40
Tania Costa ha sido víctima de un delito de suplantación de identidad. Todo comenzó cuando, en enero del año 2021, la joven barcelonesa perdió su DNI después de acudir a una clínica estética. La situación se complicó debido a que Tania no fue consciente de que le habían sustraído su documento nacional de identificación hasta meses después.
Tania Costa tardó meses en descubrir que había perdido el DNI
Según relata a 'El Periódico', descubrió lo ocurrido cuando la llamaron desde la propia clínica para notificarle de que había avalado un tratamiento a nombre de una desconocida. «No me di cuenta de que había perdido el DNI hasta meses después. Cuando desde la misma clínica me dijeron que yo había avalado un tratamiento para una tal Mónica que yo no conocía de nada».
Fue en ese momento cuando la joven acudió a los Mossos d'Esquadra para interponer la denuncia correspondiente. No obstante, lejos de resolver el problema, los disgustos siguieron sucediéndose. Al poco después, Tania Costa recibió otra noticia desagradable: un embargo por impago de una multa de tráfico por exceso de velocidad. El problema era que ni el vehículo era suyo ni era ella la que lo conducía.
La suplantadora realizó tratamientos estéticos y otras lujosas compras a su nombre
La pesadilla no hizo más que comenzar: la barcelonesa comenzó a recibir insistentes llamadas por parte de un banco que no era el suyo, exigiéndole el pago de unos créditos de los que ella no tenía constancia. Acudió a la sucursal y descubrió que una desconocida, haciéndose pasar por ella, había abierto una cuenta bancaria a su nombre con tres tarjeta de crédito. Con ellas, la estafadora había realizado varias compras -entre ellas un viaje y un coche- por el valor de 30.000 euros.
Tania Costa explica a 'El Periódico' que la usurpadora aprovechó el uso de las mascarillas faciales a causa de la pandemia del coronavirus para realizar estas operaciones. «Era 2021, la época de las mascarillas, por eso se hizo pasar por mí para contratar la cuenta», señala. La vida de la joven, víctima de un delito de suplantación, se vio gravemente afectada dado que fue incluida en la lista de morosos y a causa de estos hechos no pudo llevar a cabo la adquisición de un piso en Badalona que tenía reservado.
La vida de Tania se ha visto gravemente afectada: no puede pedir un préstamo hipotecario
A pesar de que han pasado cuatro años desde entonces, Tania sigue arrastrando las consecuencias, ya que sigue figurando en ese listado de acreedores, por lo que no puede pedir créditos ni préstamos hipotecarios. Por su parte, el abogado defensor de la víctima, Daniel Salvador de Vosseler Abogados, ha declarado que también presentarán una demanda contra el banco por daños y perjuicios. Consideran que el banco no verificó su identidad, ni tampoco la eliminó de la lista de morosos pese a presentar la denuncia policial.
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En la actualidad, la afectada se encuentra en tratamiento médico por ansiedad. La joven alega que le han robado cuatro años de su vida: «Podría llevar cuatro años en mi casa y seguir con mi vida pero esta situación me tiene estancada», señala en 'El Periódico'. «Es una pesadilla que no acaba nunca. No paran de llamarme para reclamarme un préstamo que no es mío. Me siento vulnerable y desprotegida», concluye.
La Fiscalía pide nueve años de prisión
La procesada por estos delitos -que es reincidente- fue identificada hace dos años, y en los próximos meses será juzgada por estafa y por falsedad en uso de documento auténtico. La Fiscalía le pide una pena de 9 años de prisión, una multa de casi 6.000 euros, una indemnización de 5.000 euros por daños morales y el pago de la deuda con el banco.