«Soy como un mono con dos pistolas»

Reflexivo.  «Sin ser mala persona, que no lo soy, reconozco que he dejado el camino lleno de cadáveres». / antonio alay
Reflexivo. «Sin ser mala persona, que no lo soy, reconozco que he dejado el camino lleno de cadáveres». / antonio alay

«Los tiempos están tan revueltos que ahora son los políticos los que hacen el ridículo y a los cómicos nos piden opiniones serias» Ignatius Farray Cómico

ARANTZA FURUNDARENA

A Nacho Farray su profesor de música le apodó Ignatius por 'La conjura de los necios'. Y él lo adoptó como nombre de guerra. A sus 45 años, y tras unos inicios volcánicos en los que consiguió ofender a todo colectivo viviente, este tinerfeño sigue arrojando lava, pero ahora lo hace con mala conciencia. Fuera del escenario no es tan fiero el león como lo pintan.

- Lo suyo es 'La Commedia', con dos emes.

- Lo he tomado precisamente de 'La conjura de los necios'. Y es el título del espectáculo con el que ahora estoy cada sábado en el Teatro Arlequín de Madrid.

- Creo que busca al nuevo rey de la comedia. ¿No lo ha encontrado ya con lo larga que está siendo la campaña electoral?

- Je, je. Los tiempos están tan revueltos que se han intercambiado los papeles. Los políticos hacen el ridículo y a los cómicos se nos exigen opiniones serias.

- Casado será ahora mismo un filón...

- Quizás despunte más que el resto, pero el nivel es mediocre en general. En épocas de políticos nefastos, como Thatcher o Nixon, es cuando más ha florecido la comedia.

- ¿A peor el rey, mejor bufón?

- Sí, cuanto peor es el que gobierna mayor relieve cobra el bufón, porque la comedia se erige en altavoz del desahogo. En nuestro programa de radio añoramos mucho a Rajoy. Nos dejó tantas anécdotas...

- Admite que tiende a pasarse de la raya. ¿Se teme sobre un escenario?

- Más que miedo tengo respeto a desaprovechar la complicidad que me brinda el público. Pero sé que no soy impune, que no me van a consentir pasarme de la raya o caer en el mal gusto.

- Pensaba que el mal gusto era su seña de identidad.

- Es una de mis señas de identidad, pero a mi pesar. No soy un buen cómico y mis carencias me han llevado a veces a no saber comportarme sobre un escenario, dejándome llevar por la histeria y por la ansiedad.

- Su sinceridad le redime.

- Ja, ja, ja... Muchas gracias.

- ¿Y eso de hacer de Hellboy?

- La productora nos propuso a Broncano y a mí rodar una promoción para esa peli, a las órdenes de Bayona. Y ha salido gracioso. Es el tráiler de una especie de 'Spanish Hellboy'.

- ¿Por qué asociaremos lo 'spanish' con la chapuza?

- Por un prejuicio sobre nosotros mismos. Tiene su parte mala, podemos caer en la idea de que no hacemos nada bien y eso no es verdad. Pero también es bonito porque nos hace no tomarnos demasiado en serio a nosotros mismos. España es campeona en no tomarse muy en serio.

- Eso dígaselo a los de Vox.

- Ellos, que presumen de españoles, paradójicamente se toman España muy serio. Con lo poco español que es eso...

- El disfraz de Hellboy tiene cuernos. ¿Es la primera vez que los lleva?

- En un disfraz sí, ja, ja, ja... Lo gracioso es que el rodaje se alargó y yo tenía que coger un avión a Tenerife. No hubo tiempo de desmaquillarme. Hice el viaje con la cara roja como Hellboy. La gente me miraba como si les fuera a contagiar algo. Y encima iba con mi hijo. El pobre pasa mucha vergüenza por mí. Con nueve años es más responsable que yo.

- ¿Cuál es el último sarpullido que le ha provocado lo políticamente correcto?

- Lo políticamente correcto surge de la izquierda y busca la justicia social. El problema es que ha derivado en un puritanismo intransigente.

- Dice sentirse perseguido por las mujeres, los gitanos y los discapacitados... ¿Hay algún colectivo que no le deteste?

- Yo lo que veo es que me estoy quedando atrás. Ahora cada cómico tiene su protagonismo con su pequeño escándalo y a mí también me gustaría participar en ese club.

- ¿Celoso del proceso a Dani Mateo?

- Los cómicos que yo admiro, empezando por Lenny Bruce, han estado siempre al borde de lo ilegal. Y a mí me gustaría saber qué se siente al ser perseguido por la ley.

- ¿El humor tiene que dar donde duele?

- Yo cuando peor lo paso es cuando alguien se ha sentido mal por algo que he dicho. Tengo muchos remordimientos. El humor no tiene que herir. El humor tiene que conciliar.

- Oiga, usted fuera del escenario es un corderito.

- Ya, pero luego se tuerce todo, ja, ja, ja... Meto la pata, soy como un mono con dos pistolas disparando al aire. Y sin ser mala persona, que no lo soy, reconozco que he dejado el camino lleno de cadáveres.

- Pues dicen que los artistas buscan que les quieran.

- Yo, específicamente, mi madre. Como decía Lenny Bruce, el único motivo que tenemos todos los artistas para subirnos a un escenario es decir: «Mírame mamá, estoy aquí arriba».