Más de 450 médicos pidieron atención especial, la mayoría por trastorno mental

Una doctora examina una radiografía en un hospital./Carlo Dapino / Fotolia
Una doctora examina una radiografía en un hospital. / Carlo Dapino / Fotolia

Las más afectadas son mujeres que tienen edades entre 51 y 60 años, practican la medicina familiar, con contrato fijo y casadas

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Los médicos también enferman y cuando sufren trastornos mentales o adicciones se ponen en manos de sus colegas del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime), que presentó ayer sus resultados más recientes. En 2018 el Paime ha atendido 456 nuevos casos y 1.028 consultas, sobre todo por trastornos mentales relacionados con el estado de ánimo (31,5%), alcoholismo y otras adicciones (23,6%), trastornos adaptativos (21,2%) y ansiedad (12,8%). En ocasiones es dual. La atención se suele brindar con tratamientos ambulatorios. No obstante, 184 han requerido hospitalización.

En el último bienio se han atendido 877 nuevos casos, «casi un 30% más en los dos años precedentes», dijeron durante un acto presidido por Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial. «A veces el médico no se da cuenta y podemos ser un riesgo», sostuvo Romero en la presentación del VIII Congreso Paime. «De los casos registrados como complejos en estos dos años, 147 médicos presentaban riesgo de mala praxis, 56 tenían conflictos en el entorno laboral y 15 tuvieron que cambiar de centro de trabajo», especifica el informe.

Mujeres de atención primaria

El perfil de los médicos más afectados responde a los que tienen edades entre los 51 y los 60 años (27%), que practican la medicina familiar y comunitaria (42%), con contrato fijo (62%), casados (41%) y mujeres (58,6%). Sin embargo, «destaca el incremento de los colectivos de menos de 30 años que han pasado de 13,7% en 2015 y 7,8% en 2016, a 14,2% en 2017 y 17% en 2018. También es de destacar el incremento del colectivo entre 31 y 40 años, especialmente, en 2018 que es del 26,1% cuando en años anteriores estaba en torno al 20%».

Otra característica es la iniciativa para buscar ayuda profesional, a pesar de que «los médicos, por miedo, sentimiento de culpa o estigmatización social de la propia enfermedad, tienden a ocultarla y negarla, con la consiguiente repercusión en la vida cotidiana, tanto en el entorno familiar como en el profesional». Un 56% ha buscado una consulta por propia voluntad, mientras que el 13,1% ha llegado por intermediación de un colega; el 10,5% por el departamento de riesgos laborales; el 9,8% por el psiquiatra; el 5% por un superior; el 4,5% por un familiar y el 0,5% por gerencia.