Llueve sobre empapado

Los embalses de la cuenca del Júcar se sitúan en el 35,8%. / efe
Los embalses de la cuenca del Júcar se sitúan en el 35,8%. / efe

Una de las primaveras más húmedas en medio siglo deja insistentes precipitaciones en gran parte de España y la mayoría de embalses en una situación óptima de cara al verano. Con la excepción de la zona sureste peninsular, que no escapa del decreto de sequía

J. VÁZQUEZ

En un país de contrastes hay dos formas extremas de mirar al cielo: esbozando un gesto de hastío o con una mueca de súplica. Claro, que cualquiera de las dos caras conlleva cierto porcentaje de la opuesta. Así, encontramos a la mayor parte de España deseosa de desprenderse del paraguas y a la mitad sureste, desde Castellón hasta Almería, rogando porque asome alguna nube por el horizonte. La segunda está manejando en lo que va de año en la región de Murcia «valores de lluvia de 207 litros por metro cuadrado, cuando la media en la cuenca es de 365-370», según Jesús García, director de la Oficina Técnica de Planificación de la Confederación Hidrográfica del Segura, cuyos embalses se encuentran ahora a apenas un 31,5% de su capacidad. Justo al norte, en la Comunitat Valenciana, las precipitaciones han sido algo más abundantes, «pero no alcanzamos la media de los últimos 27 años, que es de 340 litros y estamos en unos 300». Aporta el dato María Ángeles Ureña Guillem, presidenta de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Aquí, el nivel de los pantanos es del 35,8%.

Los registros son radicalmente mejores en el resto de cuencas. Ninguna de ellas registra hoy un porcentaje inferior al 64,3% (la del Guadiana) y la general nacional asciende al 72,8%. Es una cifra muy superior a la del seco 2017 en la misma semana (55,8%) y similar a la media de los diez últimos años en idéntica fecha (71,07%).

En el podio de los aguaceros

En diciembre, los pantanos españoles apenas superaban el 35% del total. Mal que les pese a quienes defienden que la primavera auténtica consiste en la larguísima cadena de tormentas tropicales que han caído una tras otra en numerosas zonas, la general recuperación de los embalses obedece a un hecho extraordinario, en opinión de Ana Casals, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). «En primavera suele llover bastante, pero la de este año puede ser la segunda o tercera más lluviosa desde al menos 1965», calcula la meteoróloga. Es decir, en 53 años. La tendencia al aguacero se ha moderado un tanto en mayo y junio, pero fue muy acusada en abril, que superó en un 37% el valor medio de lluvias, y sobre todo en marzo. En el cómputo nacional, ese mes, «extremadamente húmedo», acumuló 163 litros por metro cuadrado, cuando el promedio ha sido de 47 en el periodo de referencia 1981-2010. Esto es, llovió un 347% más de lo habitual, lo que sitúa a ese período entre los dos marzos más lluviosos desde 1965. Solo le supera el de 2013, que alcanzó los 166 litros.

Sin embargo, la mitad sur levantina experimentó un marzo «normal o algo seco» y un abril «seco». Las cuencas del Segura y Júcar han aliviado los paupérrimos niveles de sus pantanos en diciembre -un 13,2% y un 24,98%, respectivamente-, pero «seguimos al amparo de los decretos de sequía», recuerda Jesús García. El Ministerio para la Transición Ecológica acaba de comenzar los trámites para una nueva prórroga de los decretos que afectan a ambas zonas. En base a ellos la Confederación del Segura mantiene «restricciones del orden del 25% en el riego». Otro tanto hace su hermana del Júcar. «De nuestros nueve sistemas, cuatro están en situación de alerta, cuatro en prealerta y solo uno en normalidad», detalla la presidenta María Ángeles Ureña. Y el verano llama a la puerta.

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