Los Miura provocan el pánico en el último encierro de los sanfermines 2018

Los Miura provocan el pánico en el último encierro de los sanfermines 2018
EFE

Ha habido siete heridos en el encierro más rápido de 2018 en el que un mozo que ha sido enganchado por uno de los miuras por el típico pañuelo rojo de las fiestas y ha sido arrastrado varios metros

AGENCIASPamplona

Los toros de la ganadería sevillana de Miura han cerrado los encierros de los Sanfermines 2018 con una carrera peligrosa y veloz, la más rápida de las fiestas con 2 minutos y 12 segundos de duración, en la que, según el primer parte médico, no hay heridos por asta.

Hasta el Complejo Hospitalario de Navarra han sido trasladados hasta el momento siete corredores con diferentes traumatismos y contusiones, cinco con pronóstico leve y dos menos graves, ninguno de ellos con heridas por asta de toro. Entre ellos había un mozo que ha sido enganchado por uno de los miuras por el típico pañuelo rojo de las fiestas y ha sido arrastrado varios metros, desde el tramo de Telefónica hasta el callejón de la plaza de toros, donde se ha liberado al romperse la tela.

Desde el tramo de Telefónica ha sido trasladado el madrileño D.E.D., de 32 años con un traumatismo de carácter menos grave, similar pronóstico al de P.B.G., de 21 años de Oyón (Alava), quien ha sufrido un traumatismo en la zona del Ayuntamiento.

Ellos son los únicos de los atendidos esta mañana que permanecen todavía en el hospital, puesto que los otros cinco ya han recibido el alta médica, según el parte facilitado por el Gobierno de Navarra.

Los cinco presentaban traumatismos de carácter leve. Entre ellos se cuenta D.A.S., de 37 años de Tafalla (Navarra), quien ha sido trasladado desde la Estafeta y el también navarro J.N.V., de 41 años, conducido desde Mercaderes.

Desde el tramo de Telefónica han sido trasladados al hospital el navarro R.V.C., de 21 años; el madrileño P.F.L., de 27 años y el francés P.P. de 27 años.

Más información de los sanfermines

Con el pavimento mojado por la lluvia caída durante la noche y más corredores que en días anteriores al coincidir este último encierro en sábado, los toros de Miura han cumplido con su característica de desentenderse de los corredores en la mayor parte del recorrido, que han comenzado agrupados hasta la curva de la Estafeta, donde al chocar contra el vallado han comenzado a separarse.

A las ocho de la mañana y tras los tradicionales cánticos a San Fermín, la torada ha partido agrupada de los corrales de Santo Domingo con un manso en cabeza al que desde los primeros metros se ha pegado un bravo que pronto, junto con otro de sus hermanos, ha liderado el grupo.

A gran velocidad han superado este primer tramo y de la misma manera han atravesado la plaza Consistorial y se han dirigido hacia Mercaderes donde se han producido algunas caídas de corredores, a los que la manada ha pasado por encima.

Con los toros en cabeza el grupo ha llegado a la curva de la Estafeta donde, a diferencia de otros días en los que era guiado por los mansos, ha chocado contra el vallado, llegando a caer un castaño, que a partir de ese momento se ha quedado descolgado.

El resto de los animales han continuado agrupados, pero estirados y dejando algunos huecos entre ellos en este tramo, lo que ha permitido a los corredores acercarse hasta sus astas.

Así se han dirigido a Telefónica, donde se ha producido una de las imágenes más impresionantes del encierro al ser enganchado uno de los corredores por el pañuelo de San Fermín y arrastrado por el astado varios metros, sin llegar a empitonarle.

En ese mismo tramo un grupo de jóvenes se ha visto en apuros al quedar empotrados entre el vallado y tres de miuras, uno que ha caído y que ha formado un pequeño montón con dos de sus hermanos.

La manada ha entrado muy dividida en el coso pamplonés con dos toros en cabeza que han pisado el ruedo en menos de dos minutos y han dado media vuelta al ruedo antes de dirigirse a los chiqueros, seguidos del resto de los bureles, cada uno por su cuenta pero sin problemas.

La de Miura es una de las más antiguas ganaderías, ya que fue fundada en 1849, y ha visitado la Feria del Toro de Pamplona en casi 70 ocasiones, en las que se ha hecho con varios premios Carriquiri al toro más bravo y otros a la mejor ganadería de la Feria.

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Recorrido de los encierros de San Fermín

Tramos

1. Santo Domingo. 280 metros. Entre los corrales y la Plaza Consistorial. De pendiente pronunciada. Los toros tienden a agruparse. Es uno de los tramos más violentos y peligrosos, especialmente en el tramo final de entrada a la Plaza.

2. Plaza del Ayuntamiento-Mercaderes. 100 metros. Uno de los tramos menos peligrosos, a pesar de que técnicamente es el mas complicado por su doble curva. Supone un desahogo para el corredor por ser un espacio amplio que permite correr. Presenta enclaves múltiples para refugiarse.

3. Curva de Estafeta. La calle Estafeta comienza con un giro de 90 grados a la derecha, hecho que provoca que los toros resbalen y vayan a parar contra el vallado exterior. El corredor debe tomar la curva por el ángulo corto si no quiere verse atrapado.

4. Estafeta-Bajada de Javier. Ligera pendiente del 2%. Largo y estrecho, es uno de los tramos más concurridos. No hay otros refugios que los portales.

5. Bajada de Javier-Telefónica. El trote de la manada se aminora notablemente. Existe la posibilidad de que se disgregue y queden toros sueltos. Todo ello lo convierte en un tramo peligroso.

6. Telefónica. Apenas 100 metros que dibujan el final de un embudo, perfilado por un doble vallado de madera. El cansancio ralentiza aún más la carrera y favorece su desmembramiento, situación peligrosa por excelencia. El lugar preferido de los «divinos» y de muchos inexpertos.

7. Callejón. Tramo descendente hacia la Plaza de Toros en forma de embudo. Muy temido por el riesgo de montones humanos.

8. Plaza de toros. Por el centro se deja paso libre a los toros, de los que tiran los cabestros y a los que conducen los dobladores. La proliferación de inexpertos y 'patas', más exhibicionistas que otra cosa, ha hecho peligroso un tramo que no lo era.

Un vallado de 3.000 piezas

Un doble vallado delimita, por razones de seguridad, las calles de paso del encierro. Está construido en madera e integrado por más de 3.000 piezas, entre tablones, postes, puertas, etc. Parte de este vallado permanece fijo durante todas las fiestas, pero otros tramos se montan y desmontan diariamente, labor de la que se encarga una brigada especial de trabajadores.

El valor de los pastores

Un amplio equipo de pastores cubre la totalidad de la carrera situado detrás de los toros con la única protección de su vara. Sus funciones principales son evitar que algunos irresponsables inciten por detrás a los toros, con el riesgo de que se vuelvan en sentido contrario, y conducir hasta la Plaza a los morlacos que se hayan quedado rezagados o parados en algún punto del recorrido.

Los dobladores

Otro factor esencial para el buen desarrollo del encierro es el equipo de dobladores, buenos conocedores del mundo del toreo, que se apuestan en el coso de la Plaza para ayudar a los mozos a hacer el abanico (abrirse hacia los extremos al entrar a la arena) y «tirar» de los toros para que entren al corral lo antes posible.

Las dos manadas de mansos

Los seis toros que se van a lidiar en la corrida de la tarde inician el encierro acompañados de una primera manada de mansos, que hacen las funciones de guías para cubrir el recorrido hasta la plaza. Dos minutos después de abandonar el corral de Santo Domingo, se suelta una segunda manada de cabestros llamados «de cola», más lentos y pequeños que los anteriores, y cuya misión es arrastrar hasta el coso a los toros que hayan podido quedar parados o rezagados en el recorrido.

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