Nueve juegos para entretener a los niños en un restaurante sin usar el móvil

Nueve juegos para entretener a los niños en un restaurante sin usar el móvil

Soluciones fáciles y gratuitas para que los niños estén tranquilos y desarrollen sus capacidades durante las salidas en familia

M. C. V.

Ir a comer o cenar a un restaurante con niños puede ser una actividad familiar que refuerce las relaciones o un infierno tanto para los comensales como para el resto de personas del local. Normalmente, a los niños les encanta salir pero en cuanto se sientan en la mesa empiezan los «tengo hambre, ¡cuánto tardan!», los «me puedo levantar ya», los gritos, las peleas con los hermanos porque el codo está más hacia aquí que hacia allí y otras actividades poco recomendables para estos momentos. ¿Solución? Ir a restaurantes con animación o espacio infantil o tener en mente siempre algunas ideas de juegos que puedan mantenerlos entretenidos mientras llega la comida o depués del café.

Juegos con palabras

El clásico juego de las palabras encadenadas en el que cada participantes debe decir un vocablo que comience con la última sílaba de la palabra que ha dicho el anterior sirve para todas las edades y ayuda a los niños reconocer las letras y ampliar vocabulario. Además, puede durar todo el tiempo que se quiera y dejarse en cualquier momento cuando saquen los platos.

También se puede jugar al teléfono estropeado: el primer participante dice al oído de su vecino un mensaje, que cada uno recibe y pasa según ha entendido. Al último debe decir en voz alta lo que ha entendido. Se comenta luego lo que ha entendido cada uno mientras se trabaja, además de la atención, cómo funciona la comunicación.

Con previsión, se puede aprender las letras en lenguaje de signos y aprovechar estos momentos para deletrear palabras con las manos. Los niños no sólo practican las vocabulario y lectoescritura, si no que se hacen más conscientes y sensibles a otras formas de comunicación.

Juegos en el mantel y material del restaurante

Es buena idea llevar un boli encima, aunque si no se puede pedir para jugar al ahorcado, siempre que el mantel sea de papel, claro. En este juego que repasa las letras y formación de las palabras, se trata de escribir una rayita por cada letra que tenga la palabra elegida y un palito vertical a modo de soga. Cuando los participantes empiezan a decir letras por turnos, si aciertan se pone las letras en su posición sobre las rayitas, si la letra no está, entonces se va añadiendo partes del cuerpo al muñequito. Se trata, pues, de completar la palabra antes de que el muñeco se complete.

También se puede pintar un circuito sobre el mantel y tratar de seguirlo con pequeñas monedas haciendo las veces de coches o canicas. El objetivo de las carreras de monedas es no salirse. Se trabaja así la concentración y tolerancia a la frustación.

Si el matel no es de papel, se puede echar mano de las pajitas y jugar al sorteo. Se cortan las pajitas a distintas medidas y se disponen en la mano de manera que parezcan de la misma medida. Cada participante debe elegir una y pierde el que saque la más corta. Los demás comensales puede ponerle una prueba para volver al juego: una adivinanza, un trabalenguas... Los pequeños aprenden así a ganar y perder y tolerancia a la frustración.

Juegos de observación y acción

El juego del veo veo es un clásico que siempre gusta y en el que se desarrolla la concentración y la observación. Para empezar a jugar, un participante dice: «veo veo una cosita que empieza por la letrita» e indica la inicial de la palabra. Siempre deben de ser objetos que están a la vista. Los demás deben adivinarlo. Se pueden pedir pistas.

Otra forma muy similar es «quién tiene«. Se trata de preguntar quién tiene algún rasgo en concreto (gafas, bigote, pelo largo...) y los participantes deben decir todas las personas que conozcan (en común) que los tengan. No se gana ni se pierde, se refuerza el trabajo en grupo.

El piedra, papel o tijera también es apto para todas las edades y trabaja la empatía, la concentración y la gestión de la frustración. Cada uno de los participantes, en grupos de dos en dos, debe sacar la mano como se indica en la foto de arriba simulando uno de los tres objetos. Las reglas son que piedra rompe las tijeras, tijeras cortan el papel y el papel envuelve la piedra. Se juega al mejor de tres y el que gane sigue disputando con los demás participantes.

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