Grupo Sorolla Educación

Espacios Maker, la apuesta de Grupo Sorolla Educación que fomenta el emprendimiento dentro del aula

Espacios Maker, la apuesta de Grupo Sorolla Educación que fomenta el emprendimiento dentro del aula
El modelo de Grupo Sorolla Educación potencia aspectos como arte, creatividad y emprendimiento para que el alumnado adquiera habilidades sociales y aprenda a trabajar en equipo
SUPLEMENTOSValencia

A través del arte, la creatividad, el emprendimiento, el trabajo en equipo y la aplicación de valores, se consigue que los alumnos sean competentes, creativos, reflexivos, críticos, emocionalmente inteligentes y que estén preparados para el futuro. Esa es la base de uno de los pilares del modelo educativo de Grupo Sorolla Educación, que apuesta por que el alumnado desarrolle proyectos de emprendimiento y adquiera experiencia en el diseño, el testeo, la creación y la valoración de productos tanto físicos como virtuales.

Todo ello se hace en los denominados Espacios Maker, aulas muy distintas a las tradicionales «en las que el alumnado aprende haciendo, un concepto muy normal ya en el siglo XXI tras pasar muchas décadas aprendiendo una serie de contenidos teóricos y poca aplicación», explica Pablo García Brull, director de Innovación Pedagógica de Grupo Sorolla Educación. Ahora se trata de un concepto totalmente distinto, en el que el alumno «tiene que generar productos de aprendizaje con lo que está aprendiendo, debe generar nuevo contenido –ya sea un blog, un vídeo, una página web, etcétera– para explicar a los demás compañeros un concepto», puntualiza García Brull.

El proyecto tiene como base la metodología Design Thinking, un método innovador que está triunfando en el mundo de la empresa porque conecta a los desarrolladores de productos con la experiencia del consumidor como ningún otro proceso y que dentro del aula está consiguiendo grandes resultados. «Llevamos dos años implementando estos espacios y la Cultura Maker en varios centros del Grupo Sorolla Educación y estamos trabajando para ponerlos en marcha en todos nuestros colegios», avanza el responsable de Innovación Pedagógica.

La respuesta del alumno, en palabras de García Brull, «es maravillosa», ya que ven este modelo de forma naturalizada. Las familias sí pueden comparar el proyecto con las metodologías del sistema educativo tradicional español y, para que entiendan su funcionamiento, se integran en el proceso y «pasan un proceso de aprendizaje y confianza, viniendo a los centros a ver cómo trabajan en el aula» o cómo se construyen proyectos, explica. Para los alumnos, el método les da posibilidades de crear «a un ritmo casi personalizado, por lo que siempre va encontrando puntos en los que puede progresar». En este sentido, la evaluación personalizada «es muy importante, porque se está evaluando el proceso y el aprendizaje y los alumnos se siente mucho más valorados».

Cultura Maker

Bajo el paraguas de la Cultura Maker, los centros del Grupo Sorolla Educación trabajan en todas las etapas con proyectos de este tipo. En Infantil, los más pequeños, además de realizar con ellos multitud de actividades manipulativas, ya tienen unos pequeños robots con forma de abeja llamados Beebots, a los que deben dar una serie de órdenes para que vayan encontrando rutas y responder a las preguntas que vaya formulando el profesorado. Ya en la etapa de Primaria, se trabaja en los llamados Mini Labs, en los que lo importante es manipular, y se potencian asignaturas como tecnología, robótica o informática, aprendiendo a trabajar con código fuente, el lenguaje de programación Scratch y diferentes programas para crear juegos y aplicaciones. A partir de Quinto y Sexto de Primaria y hasta el final de la etapa preuniversitaria, los alumnos ya trabajan con herramientas manipulativas, que van desde sierras o fresadoras, hasta más tecnológicas como impresoras 3D, cortadoras matriciales, kits de robótica. A los alumnos «se les plantea un problema, tienen que diseñar todo el proyecto hasta encontrar soluciones y luego tienen que construirlas», destaca García Brull. «Una parte importante es la comunicación, ya que durante todo el proceso deben ir comunicando y aprendiendo a expresar las ideas que están teniendo para comunicar a los demás a través de una técnica llamada Critical Friends, mediante la que cada uno de los equipos expone la idea y el resto de compañeros tienen que apuntar cosas positivas y una o dos propuestas de mejora para que el equipo vuelva a la fase de ideación, valore lo que le han aportado los compañeros y vean si se puede mejorar su proyecto», detalla.

La comunicación y la diversidad es muy importante para que estos proyectos salgan adelante. Se trabaja en grupos y los alumnos se van moviendo por diferentes espacios dentro de un aula muy flexible y pensada para idear los proyectos. En ella tienen moqueta, sofás, paredes acristaladas en las que pueden escribir… Todo pensado para desarrollar un proyecto que después pasará a la zona de desarrollo y testeo, en la que tienen ordenadores y mesas en las que pueden dar forma real al proyecto.

La aplicación de la Cultura Maker responde a la iniciativa del Grupo Sorolla Educación por apostar por un modelo educativo propio en el que se primen valores como la experiencia, la creatividad y la tecnología. Una apuesta por analizar los retos formativos a los que se enfrentará una generación de alumnos que «van a ser aprendices para toda la vida porque cada pocos años van a tener que cambiar de profesión o haberla transformado en otra nueva», añade García Brull. «A la medida que avanzan y se producen los cambios, ya no nos sirve únicamente la enseñanza tradicional memorística, nos interesa saber cómo resolver problemas, tener destreza y pensamiento crítico para poder analizar la información que se recibe. Lo que hay que enseñar es cómo se aprende y ser muy flexible en la forma de hacerlo, a través de asignaturas que enseñan a pensar, idear, razonar, crear y evaluar», resume el responsable de Innovación Pedagógica de Grupo Sorolla.

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