Las denuncias por amenazas y agresiones a profesores continúan su escalada

Las denuncias por amenazas y agresiones a profesores continúan su escalada

El informe anual del sindicato ANPE revela, sin embargo, una caída a la mitad del ciberacoso a los docentes por parte de sus alumnos

ALFONSO TORICESMadrid

Las amenazas y agresiones de alumnos de todas las edades a sus profesores continúan la escalada que iniciaron en el curso 2016-2017. Esta es la tendencia que refleja el informe anual del Defensor del Profesor, un servicio de asistencia a los docentes víctimas de situaciones de conflictividad y violencia que ofrece en todo el país el sindicato ANPE.

Si el año pasado se encendieron las alarmas tras constatarse que se habían cuadruplicado en doce meses las consultas por amenazas y ataques verbales y físicos de los alumnos, el informe de este año certifica una nueva subida. Hasta 283 docentes, trece más que el año anterior, contactaron con el sindicato para denunciar las agresiones y pedir ayuda. El número de denuncias, el 13% de las recibidas por ANPE sobre todo tipo de conflictos escolares, multiplica por dos y hasta por cuatro la proporción normal de comunicaciones por estos ataques recibidas entre 2013 y 2015, que oscilaron entre el 3% y el 6%. El único elemento positivo es que los casos de agresiones a los profesores por parte de los padres sigue en retroceso y ya solo supone el 2% de las llamadas.

Los dirigentes del sindicato, que avisan de que estas cifras solo son la punta del iceberg, admitieron que no tienen una explicación concreta para el aumento de ataques, pero apuntaron como causa principal a los recortes del gasto educativo, que han elevado las ratios por aula y han reducido al mínimo los programas de refuerzo y de atención a la diversidad y a la repetición. Los colectivos más desatendidos por la falta de recursos, alumnos de bajo nivel socioeconómico y escolares con discapacidades de tipo cognitivo, son justo el perfil mayoritario de los que han protagonizado estas amenazas y agresiones. También creen que influye la deficiente formación en valores de los escolares, la imitación de comportamientos vistos en las redes sociales, y la cada vez mayor conciencia para denunciar de los docentes.

El segundo dato relevante del informe, este de carácter muy positivo, es que los casos de ciberacoso, en los que alumnos suben a internet o las redes sociales imágenes o grabaciones de sus profesores para insultarles o vejarlos, han descendido a la mitad en un solo año. Han pasado de ser el 20% de las denuncias al 10%. La tendencia, de confirmarse, frenaría una preocupante escalada de cuatro años y devolvería la situación a cifras de 2014.

Los autores del estudio consideran que son varios los factores que explicarían el retroceso del ciberacoso, entre los que destacan una mayor sensibilidad social contra este comportamiento delictivo, fruto de las campañas y cursos dirigidos a los alumnos, y un mayor control y limitación del uso de los teléfonos móviles y de las tablets en los colegios. También creen que ha tenido un efecto disuasorio la intensificación de la lucha policial y judicial contra estos ataques.

El tercer elemento que destaca el informe de este año es que las denuncias por todo tipo de conflictividad y violencia ocasionada por los escolares y sus padres (acoso, faltas de respeto, presiones, ataques ) son por primera vez más frecuentes entre los profesores de Primaria que entre los de Secundaria. El curso pasado el número de incidentes comunicados a ANPE por docentes de uno u otro ciclo fueron prácticamente idénticos, pero este año los problemas con origen en centros de Primaria son ya el 44%, frente al 39% de los de Secundaria.

 

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