Grupo Sorolla Educación

Escoger un colegio internacional en Valencia para potenciar las capacidades de los más pequeños

Alumnos del colegio La Devesa School /
Alumnos del colegio La Devesa School
El trabajo en cuestiones como los idiomas, la estimulación sensorial, las inteligencias múltiples o las nuevas tecnologías, clave para las familias a la hora de elegir un centro educativo
SUPLEMENTOSValencia

Escoger un colegio es uno de los primeros dilemas a los que se tienen que enfrentar las familias. Se trata de una decisión importante, puesto que en la mayoría de los casos se busca un centro educativo para la mayor parte de la vida académica de los hijos, lo que supone elegir el entorno en el que pasarán los próximos 14 o 16 años y aprenderán la base de todo su conocimiento.

Estudios pedagógicos avalados por el Ministerio de Educación, establecen que los aspectos que más valoran los padres cuando buscan un centro de Educación Infantil están relacionados con el proyecto educativo del colegio, la ratio de alumnos por aula, la distancia con su domicilio, el ideario de la institución, las instalaciones, las actividades extraescolares y, sobre todo, el enfoque que el colegio hace al aprendizaje de idiomas. «Lo que más demandan las familias es el aprendizaje del idioma, pero cuando estamos hablando de niños tan pequeños, el trato directo con el profesorado y el cariño con el que se trata al alumnado es algo que les hace decidirse», puntualiza Silvia Clariana, directora de La Devesa School, centro privado no concertado, que abarca todas las etapas escolares desde que el alumnado empieza andar hasta la universidad.

El modelo educativo global del colegio es una de las cuestiones que más preocupan a las familias y en las que más hincapié ponen proyectos como La Devesa School, que forma parte del Grupo Sorolla Educación, titular de seis centros de enseñanza reglada con más de 4.000 alumnos en la Comunitat Valenciana. Su enseñanza se basa en una formación integral, en la que se considera primordial «las nuevas tecnologías y el aprendizaje de los idiomas, además de todo el proyecto de educación en valores y nuestra forma de educar a los niños para que aprendan felices», destaca Clariana.

Alumnos del colegio La Devesa School

Con un ambiente abierto e integrador, las instalaciones de La Devesa School en la localidad valenciana de Carlet se encuentran en un entorno natural, lo que permite que el alumnado aprenda y disfrute en plena naturaleza y que pueda interactuar con el entorno. Un entorno perfecto para el proyecto de estimulación sensorial que llevan a cabo con los alumnos de la primera etapa de Infantil. «En las aulas, desde el primer ciclo de Infantil se trabaja con unas mesas que tienen elementos para estimular los cinco sentidos», explica la directora del centro. El tacto, que es un sentido que habitualmente no se trabajaba en las aulas, «se usa mucho», al igual que el oído, a través por ejemplo de actividades con los ojos cerrados que hacen que se «active mucho más el resto de sentidos y se agudicen al máximo».

La Devesa School es un Cambridge International School desde julio de 2014. Su proyecto de idiomas está certificado por la prestigiosa institución en las etapas de Primaria, Secundaria y Bachillerato, «pero eso no significa que seamos un colegio británico, sino que somos un colegio con currículum del sistema educativo español», puntualiza Clariana. En la etapa de Infantil, el proyecto de La Devesa se evalúa mediante el método de Trinity Stars, que mide el aprendizaje oral del idioma, algo normal teniendo en cuenta la temprana edad de los alumnos y que los conocimientos todavía están asentándose. «Introducimos el aprendizaje de inglés desde el primer ciclo de Infantil, en el que nuestros niños ya tienen una persona nativa que entra todos los días una hora al aula para hacer esa inmersión lingüística, y, a partir de los tres años, con el inicio del segundo ciclo de Infantil, 22 de las 30 sesiones lectivas tienen el inglés como lengua vehicular, con aulas temáticas, tanto para inglés como para castellano, de manera que el alumno identifica el aula y la persona con el idioma», explica la directora del centro.

Aprender de muchas maneras

El proyecto educativo de educación Infantil de La Devesa School basa gran parte de su método de aprendizaje en el ambiente lúdico. Todo se aprende jugando, trabajando en grupos grandes y usando el aula como un gran espacio multiusos. De esta forma se potencia uno de los aspectos que más se valora en el centro: las inteligencias múltiples.

Alumnos del colegio La Devesa School

Históricamente, en el sistema educativo español solo se consideraba «inteligentes» a los alumnos que sacaban buenas notas en asignaturas como matemáticas, historia o lengua castellana. «A lo largo de los años se ha ido demostrando que existen distintos tipos de inteligencia, que son igual de importantes y que lo esencial es hacer destacar a cada niño en lo que destaca», matiza Silvia Clariana. Y es que todos los niños no son iguales, todos no destacan en las mismas asignaturas y habilidades. De esta forma, el proyecto del centro intenta que, si un alumno destaca en arte, se potencie el talento artístico y la creatividad, o, si destaca en matemáticas, se potencie la inteligencia matemática y verbal. «Potenciamos, además, una inteligencia que hasta ahora ha sido infravalorada como es la inteligencia emocional, que es la que hará que las personas triunfen en un futuro», añade: «Las personas que tienen esa inteligencia emocional son personas que pueden llegar a triunfar porque las relaciones humanas son las que hacen ir hacia delante».

Con los niños de Infantil se trabaja también mucho la psicomotricidad, en la que juegan un papel importante las instalaciones deportivas del centro, que cuenta con una piscina climatizada que permite impartir dos horas semanales de natación en el segundo ciclo de Infantil. «Se trabaja la psicomotricidad en el medio acuático y se complementa con una sala con unas colchonetas en la que el profesorado monta circuitos en función de las partes del cuerpo que quieran trabajar; en las aulas, sentados en una mesa y con elementos manipulativos, se trabaja la psicomotricidad fina, principalmente para trabajar la pinza», detalla la directora del centro.

Todo ello se complementa con una apuesta clara por las nuevas tecnologías y el uso naturalizado de herramientas como la robótica, que ya se va introduciendo en esta etapa educativa a través de unos pequeños robots con forma de abeja y que los alumnos aprenden a programar para realizar sencillas órdenes. «Los profesores lanzan una pregunta y el alumno tiene que programar el robot para que vaya a la casilla de la respuesta correcta, de forma que, además de trabajar la asignatura que estén trabajando ya sea matemáticas, ciencias o lengua, están trabajando también la lateralidad, que es algo muy importante en el alumnado de Infantil», destaca.

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