Los Jandilla golpean a un vecino de Segorbe de 18 años en el peligroso encierro de hoy

Los toros y los corredores, juntos en Pamplona./Efe
Los toros y los corredores, juntos en Pamplona. / Efe

Ha habido cinco atendidos, todos varones entre 18 y 26 años

LAS PROVINCIAS
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Un vecino de Segorbe (Castellón) ha resultado herido en el penúltimo encierro de San Fermín 2018, en el que los toros de la ganadería extremeña de Jandilla han imprimido peligro y velocidad, dos características habituales en ellos. Además, un corredor ha resultado corneado y ha habido cinco trasladados al hospital, todos varones entre 18 y 25 años. El valenciano herido es M. Z. F. varón de 18 años de Segorbe (Castellón), que ha sido atendido por policontusiones de pronóstico leve en el tramo de Espoz y Mina.

Un toro negro adelantado desde la cuesta de Santo Domingo ha provocado los momentos de mayor tensión al barrer por la parte derecha del recorrido los corredores que encontraba a su paso llegando a enganchar a uno, al que ha arrastrado unos metros quedándose finalmente con su faja.

Ese mismo astado ha chocado en la curva de Estafeta empotrando a un mozo contra el vallado y cayendo al suelo a continuación lo que ha ralentizado algo su veloz carrera en este tramo en el que la manada se ha estirado lo que ha dejado huecos para que los corredores pudieran lucirse ante las astas.

Parte médico de los heridos

Cinco corredores han sido trasladados al Complejo Hospitalario de Navarra tras el séptimo encierro de Sanfermines.

El primero de ellos, J.G.M., varón de 19 años y residente en Salamanca, ha sufrido en el tramo del Ayuntamiento una cornada en la axila izquierda con pronóstico menos grave.

El segundo herido es A.T.P., varón de 18 años y vecino de Villava (Navarra), que ha sufrido un traumatismo leve en el hombro en el tramo entre Estafeta y Telefónica.

Por otro lado, P.S.M, varón de 26 años y residente en Sant Joan de Vilatorrada (Tarragona), ha sufrido una contusión en el hombro en el tramo de Santo Domingo.

Asimismo, en el tramo de Mercaderes ha sido atendido por policontusiones de carácter leve A.D.M, vecino de Pamplona de 22 años. También por policontusiones de pronóstico leve ha sido atendido, en el tramo de Espoz y Mina, M.Z.F., varón de 18 años de Segorbe (Castellón).

Desde el Complejo Hospitalario de Navarra se ha informado también de que el corredor que recibió una cornada en el glúteo en el encierro del pasado día 7 será dado de alta previsiblemente a lo largo del día de hoy.

Los sanfermines 2018 han enfilado de esta manera su recta final con una penúltima jornada dedicada a las personas mayores, en la que se esperan de nuevo miles de visitantes ante el inicio del fin de semana, y que ha comenzado con el encierro corrido por toros de Jandilla, que por la tarde lidiarán los diestros Padilla, Cayetano y Roca Rey. En los seis días anteriores sólo había habido 29 atenciones hospitalarias por diferentes traumatismos y sólo uno de los corredores permanece hospitalizado.

Más información de los sanfermines

Recorrido de los encierros de San Fermín

Tramos

1. Santo Domingo. 280 metros. Entre los corrales y la Plaza Consistorial. De pendiente pronunciada. Los toros tienden a agruparse. Es uno de los tramos más violentos y peligrosos, especialmente en el tramo final de entrada a la Plaza.

2. Plaza del Ayuntamiento-Mercaderes. 100 metros. Uno de los tramos menos peligrosos, a pesar de que técnicamente es el mas complicado por su doble curva. Supone un desahogo para el corredor por ser un espacio amplio que permite correr. Presenta enclaves múltiples para refugiarse.

3. Curva de Estafeta. La calle Estafeta comienza con un giro de 90 grados a la derecha, hecho que provoca que los toros resbalen y vayan a parar contra el vallado exterior. El corredor debe tomar la curva por el ángulo corto si no quiere verse atrapado.

4. Estafeta-Bajada de Javier. Ligera pendiente del 2%. Largo y estrecho, es uno de los tramos más concurridos. No hay otros refugios que los portales.

5. Bajada de Javier-Telefónica. El trote de la manada se aminora notablemente. Existe la posibilidad de que se disgregue y queden toros sueltos. Todo ello lo convierte en un tramo peligroso.

6. Telefónica. Apenas 100 metros que dibujan el final de un embudo, perfilado por un doble vallado de madera. El cansancio ralentiza aún más la carrera y favorece su desmembramiento, situación peligrosa por excelencia. El lugar preferido de los «divinos» y de muchos inexpertos.

7. Callejón. Tramo descendente hacia la Plaza de Toros en forma de embudo. Muy temido por el riesgo de montones humanos.

8. Plaza de toros. Por el centro se deja paso libre a los toros, de los que tiran los cabestros y a los que conducen los dobladores. La proliferación de inexpertos y 'patas', más exhibicionistas que otra cosa, ha hecho peligroso un tramo que no lo era.

Un vallado de 3.000 piezas

Un doble vallado delimita, por razones de seguridad, las calles de paso del encierro. Está construido en madera e integrado por más de 3.000 piezas, entre tablones, postes, puertas, etc. Parte de este vallado permanece fijo durante todas las fiestas, pero otros tramos se montan y desmontan diariamente, labor de la que se encarga una brigada especial de trabajadores.

El valor de los pastores

Un amplio equipo de pastores cubre la totalidad de la carrera situado detrás de los toros con la única protección de su vara. Sus funciones principales son evitar que algunos irresponsables inciten por detrás a los toros, con el riesgo de que se vuelvan en sentido contrario, y conducir hasta la Plaza a los morlacos que se hayan quedado rezagados o parados en algún punto del recorrido.

Los dobladores

Otro factor esencial para el buen desarrollo del encierro es el equipo de dobladores, buenos conocedores del mundo del toreo, que se apuestan en el coso de la Plaza para ayudar a los mozos a hacer el abanico (abrirse hacia los extremos al entrar a la arena) y «tirar» de los toros para que entren al corral lo antes posible.

Las dos manadas de mansos

Los seis toros que se van a lidiar en la corrida de la tarde inician el encierro acompañados de una primera manada de mansos, que hacen las funciones de guías para cubrir el recorrido hasta la plaza. Dos minutos después de abandonar el corral de Santo Domingo, se suelta una segunda manada de cabestros llamados «de cola», más lentos y pequeños que los anteriores, y cuya misión es arrastrar hasta el coso a los toros que hayan podido quedar parados o rezagados en el recorrido.

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