Un vecino de Rafelbunyol y otro de Onda, heridos en el encierro de los sanfermines

Los toros y los corredores, juntos en Pamplona./Efe
Los toros y los corredores, juntos en Pamplona. / Efe

Uno sufren un traumatismo craneoencefálico y otro una herida por asta de toro en la oreja y una contusión en el hombro derecho

LAS PROVINCIAS
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Tres corredores, uno de ellos vecino de Rafelbuñol (Valencia) y otro de Onda (Castellón), han sido trasladados al Complejo Hospitalario de Navarra tras el quinto encierro de los Sanfermines 2018, protagonizado por los toros de Núñez del Cuvillo, que no han dejado heridos por asta.

El primero de ellos, E.S.S., varón de 27 años y vecino de Rafelbuñol (Valencia), ha resultado herido en el tramo de Telefónica y sufre y traumatismo craneoencefálico de pronóstico leve y una herida en la cabeza.

En el tramo entre Telefónica y el callejón de la Plaza de Toros ha resultado herido J.R.B, varón de 25 años y vecino de Ansoáin (Navarra), que ha sufrido una contusión en el hombro derecho de carácter leve.

Finalmente, en el tramo de Espoz y Mina, el corredor J.V.C, de 38 años y vecino de Onda (Castellón), ha resultado herido con un traumatismo dorsal en la rodilla, policontusiones de pronóstico leve y una herida por asta de toro en la oreja, ha informado Cruz Roja.

2'50'' de encierro

La ganadería gaditana de Joaquín Núñez del Cuvillo, con cinco participaciones en la feria del toro de Pamplona, ha protagonizado esta mañana el quinto encierro de los Sanfermines 2018.

Tres astados jaboneros, dos negros mulatos, un negro y un castaño claro bragado corrido axiblanco han integrado el grupo que llegó a los corrales del gas el pasado 4 de julio. La carrera ha durado dos minutos y cincuenta segundos. No hay heridos por asta de toro.

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Tramos

1. Santo Domingo. 280 metros. Entre los corrales y la Plaza Consistorial. De pendiente pronunciada. Los toros tienden a agruparse. Es uno de los tramos más violentos y peligrosos, especialmente en el tramo final de entrada a la Plaza.

2. Plaza del Ayuntamiento-Mercaderes. 100 metros. Uno de los tramos menos peligrosos, a pesar de que técnicamente es el mas complicado por su doble curva. Supone un desahogo para el corredor por ser un espacio amplio que permite correr. Presenta enclaves múltiples para refugiarse.

3. Curva de Estafeta. La calle Estafeta comienza con un giro de 90 grados a la derecha, hecho que provoca que los toros resbalen y vayan a parar contra el vallado exterior. El corredor debe tomar la curva por el ángulo corto si no quiere verse atrapado.

4. Estafeta-Bajada de Javier. Ligera pendiente del 2%. Largo y estrecho, es uno de los tramos más concurridos. No hay otros refugios que los portales.

5. Bajada de Javier-Telefónica. El trote de la manada se aminora notablemente. Existe la posibilidad de que se disgregue y queden toros sueltos. Todo ello lo convierte en un tramo peligroso.

6. Telefónica. Apenas 100 metros que dibujan el final de un embudo, perfilado por un doble vallado de madera. El cansancio ralentiza aún más la carrera y favorece su desmembramiento, situación peligrosa por excelencia. El lugar preferido de los «divinos» y de muchos inexpertos.

7. Callejón. Tramo descendente hacia la Plaza de Toros en forma de embudo. Muy temido por el riesgo de montones humanos.

8. Plaza de toros. Por el centro se deja paso libre a los toros, de los que tiran los cabestros y a los que conducen los dobladores. La proliferación de inexpertos y 'patas', más exhibicionistas que otra cosa, ha hecho peligroso un tramo que no lo era.

Un vallado de 3.000 piezas

Un doble vallado delimita, por razones de seguridad, las calles de paso del encierro. Está construido en madera e integrado por más de 3.000 piezas, entre tablones, postes, puertas, etc. Parte de este vallado permanece fijo durante todas las fiestas, pero otros tramos se montan y desmontan diariamente, labor de la que se encarga una brigada especial de trabajadores.

El valor de los pastores

Un amplio equipo de pastores cubre la totalidad de la carrera situado detrás de los toros con la única protección de su vara. Sus funciones principales son evitar que algunos irresponsables inciten por detrás a los toros, con el riesgo de que se vuelvan en sentido contrario, y conducir hasta la Plaza a los morlacos que se hayan quedado rezagados o parados en algún punto del recorrido.

Los dobladores

Otro factor esencial para el buen desarrollo del encierro es el equipo de dobladores, buenos conocedores del mundo del toreo, que se apuestan en el coso de la Plaza para ayudar a los mozos a hacer el abanico (abrirse hacia los extremos al entrar a la arena) y «tirar» de los toros para que entren al corral lo antes posible.

Las dos manadas de mansos

Los seis toros que se van a lidiar en la corrida de la tarde inician el encierro acompañados de una primera manada de mansos, que hacen las funciones de guías para cubrir el recorrido hasta la plaza. Dos minutos después de abandonar el corral de Santo Domingo, se suelta una segunda manada de cabestros llamados «de cola», más lentos y pequeños que los anteriores, y cuya misión es arrastrar hasta el coso a los toros que hayan podido quedar parados o rezagados en el recorrido.

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