Descubren dos planetas similares a la Tierra con opciones para albergar vida

Recreación del sistema de la Estrella de Teegarden./U. GÖTTINGEN / HOUGARDY
Recreación del sistema de la Estrella de Teegarden. / U. GÖTTINGEN / HOUGARDY

Investigadores de la Universidad de Granada y del Instituto de Astrofísica de Andalucía participan en un hallazgo histórico para la humanidad: dos planetas que podrían albergar agua

JOSÉ E. CABRERO

Imagine uno de esos mapas que los detectives de las películas utilizan para descifrar un caso: fotos de personas, hilos de colores unidos por chinchetas, lugares marcados con un interrogante... Ahora, cambie las personas por planetas y los hilos por galaxias. Las preguntas se quedan. Frente a usted, el caso más grande al que se ha enfrentado la humanidad: el origen de la vida en el universo. Cada descubrimiento que se añade a este mapa conceptual nos aleja un poco más de la ignorancia. La última foto que hemos puesto, la última pista, es tremenda: dos planetas en los que podría haber agua. Vida. Y, entre los detectives que descifran el misterio, Granada.

A partir de ahora, si miran a 12,5 años luz en la dirección correcta, observarán cómo orbitan alrededor de la estrella Teegarden dos planetas de masas similares al nuestro. Para encontrar esa pequeña aguja cósmica, hacía falta una lupa muy cualificada: 'Carmenes'. Es un instrumento codesarrollado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía, en Granada, con una misión preclara: cazar planetas. Este aparato, ubicado en el Observatorio de Calar Alto, es un espectógrafo de alta resolución formado por dos brazos, uno para observar la longitud de onda del infrarrojo y otro para ver, como si fuera un ojo normal. Como el Depredador de la película: «La característica única de nuestro instrumento, que le permite observar simultáneamente en el visible y en el infrarrojo cercano, es fundamental para confirmar la naturaleza de las señales detectadas», señala Pedro J. Amado, astrónomo del IAA y co-investigador principal de 'Carmenes'.

¿Qué es el efecto Doppler?

Este instrumento comenzó a observar la estrella Teegarden hace tres años. Desde entonces, casi de manera ininterrumpida, ha recopilado los datos necesarios para estimar, con precisión, las características de estos planetas. En el análisis y la obtención de esos datos ha jugado un papel fundamental Juan Carlos Suárez, profesor e investigador del departamento de Física Teórica y del Cosmos de la Universidad de Granada. Suárez busca una página en blanco, en su libreta y saca un bolígrafo. «Estos planetas se encuentran a una distancia de la estrella Teegarden tal que podría permitir la existencia de gua en estado líquido. Es lo que llamamos -dibuja una onda alrededor de un círculo- la zona habitable. Ni muy cerca de la estrella, donde el agua se evaporaría, ni muy lejos, donde se congelaría». Para localizar estos planetas, que tardan 5 y 11 días respectivamente en dar la vuelta a su estrella (lo que para nosotros sería un año), se ha empleado la técnica Doppler. ¿Qué es eso? Las estrellas dejan un rastro de elementos químicos. «Con un espectógrafo como 'Carmenes' -explica Suárez- podemos analizar la luz de la estrella y saber qué elementos químicos hay. Si analizamos cómo cambian esas huellas somos capaces de ver si hay algo que está perturbando esa zona de la estrella, por ejemplo, un planeta». Intentemos llevar esto a lenguaje terrenal: el efecto Doppler es lo que pasa cuando un camión de bomberos cruza una calle. Si estamos en mitad y vemos que se acerca, escucharemos un sonido fácil de imaginar: 'niiiinoninoninoooooo'. «Es siempre el mismo sonido -aclara Suárez-, pero escuchamos una variación porque las ondas de sonido se comprimen cuando se acerca a nuestra posición y se descomprimen conforme se aleja. Eso mismo pasa con la luz. Si hay un planeta orbitando mueve las capas superiores de la estrella, igual que la Luna con las mareas, generando una onda, un cambio de frecuencia, que llega hasta nosotros. Si hay variaciones periódico, tenemos un planeta». En el descubrimiento de los planetas habitables han participado varias universidades internacionales, encabezadas por la de Göttingen (Alemania), así como otras instalaciones como el Observatorio de Sierra Nevada (OSN) en Granada, y el Telescopi Joan Oró del IEEC, en el Observatori Astronòmic del Montsec. Todo se ha plasmado en la prestigiosa revista científica Astronomy & Astrophysics.

¿El sueño? «Encontrar vida. más que un sueño astrofísico, es un sueño de la humanidad», subraya Suárez. «Tenemos observaciones de millones de estrellas, literalmente. Necesitamos encontrar más planetas, de todos los tipos. Eso es lo que hace falta para tratar de entender cómo funciona la naturaleza, cómo se forman los sistemas planetarios, qué pasa con ellos... Hay tanto que todavía desconocemos. No nos queda más remedio que observar. Es lo que hemos hecho en los últimos 20 años. Cuando tengamos una idea más completa podremos tratar de entender si somos únicos. Todo apunta a que no». Un hilo más en el mapa.