Danny Lledó, maestro paellero

Lledó con el premio a la paella valenciana. /LP
Lledó con el premio a la paella valenciana. / LP

Será el embajador gastronómico de EEUU en el concurso internacional que se celebra en Sueca | El cocinero dianense divulga el plato valenciano desde Washington

J. IGLESIAS

«Vuelvo a Valencia para competir con un plato que define nuestra cultura, todas las enseñanzas que adquirí de niño junto a mi padre en los restaurantes de Dénia. Vuelvo como profesional a representar mi vida americana con el orgullo de ser de Dénia».

Danny Lledó será el embajador gastronómico de Estados Unidos, en septiembre, en el 57 Concurso Internacional de Paella Valenciana de Sueca tras ganar el oro a la mejor paella en el concurso celebrado en Embarcadero Marina Park South de San Diego, el pasado 12 de mayo, en California.

Una competición a la que se presentó con la receta oficial que facilita el jurado, y con mucho sentimiento mediterráneo, el que adquirió en su infancia en Dénia, junto a su padre, quien en su vida profesional, exportó como chef la cocina mediterránea a los restaurantes de París, Nueva York y Washington.

Danny Lledó tiene 40 años y está casado con una americana. Tiene doble nacionalidad porque nació en Washington DC. Hijo de una portuguesa, María Elena y un dianense, Isaias, el ahora maestro paellero vio la luz en Estados Unidos donde trabajaban sus padres.

En sus idas y venidas, María Elena e Isaias volvieron a Dénia con su hijo una temporada de unos tres años. Aquel pequeño fue escolarizado en el colegio Paidos y durante dos cursos se nutrió del espíritu mediterráneo al tiempo que consolidaba amistades inquebrantables que todavía hoy protagonizan encuentros inolvidables cada vez que vuelve a Dénia (dos por año).

La vida le devolvió en su adolescencia a los Estados Unidos. Se graduó en Económicas en la Universidad de Maryland, trabajó durante tres años en la industria financiera y creó su propia empresa de consultoría VLC Advisory. Centró su actividad en el asesoramiento a emprendedores especializándose en el sector de los restaurantes. Este trabajo hizo que se reencontrara con sus orígenes. Así pues, en 2012 decidió dejar los números para retomar la vocación familiar y compró su primer restaurante en Annapolis (capital de Maryland). En poco tiempo recibe formación de grandes chefs en España (José Andrés, Botín o la Taberna del Alabardero).

Seis años después regenta el Slate (Pizarra) Wine Bar+Bistro, en Glover Park (Washington DC) un restaurante informal con un menú creativo de influencia mediterránea donde sirve, con notable éxito, los «pork sliders», que no son más que figatells de cerdo que aprendió a preparar en Dénia. Pero en su establecimiento, el plato principal es la paella, que cada semana es diferente para que sus clientes prueben toda la variedad de sabores que dan los arroces valencianos.

Actualmente está trabajando en el proyecto de un segundo restaurante con un poco más de nivel gastronómico que espera abrir en octubre de este año. Pero en septiembre intentará hacer la mejor paella del mundo en Sueca. Será a leña y le dará cuerpo al arroz con su maestría adquirida con los años. Pese a todo, confiesa, su plato favorito seguirá siendo la gamba roja de Dénia.

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