Más de 30.000 muertes prematuras por la contaminación del aire en España

Contaminación en Barcelona. /Efe
Contaminación en Barcelona. / Efe

La única ciudad de España con una zona de bajas emisiones, Madrid, fue la que superó los límites de dióxido de nitrógeno en 2018

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Hay tres componentes del aire contaminado que causan muertes prematuras en España. El dióxido de nitrógeno (NO2) acorta la vida a 8.900 personas al año; el ozono (O3), 1.800, y las partículas en suspensión de menos de dos micras y media, 27.900. El tamaño es importante en este último elemento, el más mortífero, que proviene de los motores diésel, pues pueden penetrar en las vías respiratorias. Estos datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente habían sido advertidos año tras año a las autoridades españolas, debido a los altos porcentajes de población expuestos a concentraciones de contaminación. Un 6% a NO2 y un 17% a O3, en 2016 (último año publicado), con picos de hasta el 30%. De toda la mortalidad anticipada del continente, en España sucede el 6,6% de las causadas por las partículas en suspensión; el 11% por dióxido de carbono, y el 10% por ozono.

En total, sólo en España mueren antes de tiempo unas 38.600 personas, según los cálculos de la agencia comunitaria. «Se considera que las muertes prematuras se pueden prevenir si se eliminan sus causas», advierte la Unión Europea.

«El incumplimiento reiterado» de los límites legales de NO2 en las zonas urbanas, principalmente Madrid y Barcelona junto a otras ciudades (como Mataró) de zonas suburbanas, ha sido el motivo por el que la Comisión ha denunciado a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Finaliza así la prórroga que había comenzado en 2015, a la espera de políticas para mejorar la calidad del aire.

La principal causa de las emisiones dañinas, asegura el informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente de 2018, son los vehículos, que duplican las emisiones de la producción eléctrica o cuadruplican las de la agricultura. En Barcelona los planes para frenar la contaminación no habían comenzado a ejecutarse y en la capital española la zona de bajas emisiones, llamado Madrid Central, puesto en marcha por el gobierno anterior, fue puesto en duda por las autoridades recién electas.

No obstante, la iniciativa madrileña protegía un área del centro de la capital que no incluía las zonas más contaminadas, según los medidores. Por ejemplo, el punto más contaminado, dictan los resultados divulgados esta semana, es plaza Elíptica, a veinte kilómetros de la Gran Vía, que sí está dentro de la 'almendra' protegida. En 17 de las 24 estaciones los límites fueron superados. «En 2018 únicamente Madrid superó el valor límite horario de NO2 de protección de la salud humana, tal y como ya ocurriera en los cinco años precedentes», revela el 'Informe de Evaluación de la Calidad del Aire en España', del Ministerio para la Transición Ecológica. La peor estación superó los límites 33 veces. El resto de España, según el Gobierno, no ha superado los límites establecidos por la UE en los demás elementos medidos el año pasado.

Salud mental

Además de las muertes prematuras, respirar aire contaminado durante el embarazo se relaciona con alteraciones cerebrales y deterioro cognitivo en los niños. Las anomalías que surgen en la corteza cerebral generan problemas de salud mental, como el comportamiento adictivo e impulsivo y la hiperactividad, según un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Las partículas en suspensión se relacionan con el aumento de enfermedades como el alzhéimer: 20 microgramos por metro cúbico incrementan las hospitalizaciones por esa enfermedad en un 27% y por dióxido de nitrógeno (NO2) la mortalidad aumenta más de un 1% por cada 10 micras extras. «En cifras absolutas, esto se traduce en un mínimo de 33.000 muertes atribuibles a la exposición a NO2 en España desde el año 2000 al 2009», sostiene el informe del ministerio. «El valor límite anual se rebasó en cuatro zonas. Además de Madrid, son el Corredor del Henares y las áreas metropolitanas de Barcelona y de Granada. Las concentraciones medias anuales alcanzadas en la peor estación situada dentro de cada zona fueron, respectivamente, 55, 41, 54 y 46 microgramos por m3, respectivamente». La salud depende del barrio.

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