Los constructores del misterioso Stonehenge pudieron ser españoles

Cientos de creyentes acudieron a la celebración del solsticio de invierno en el monumento neolítico de Stonehenge, situado en el sur de Inglaterra, el pasado 22 de diciembre. /
Cientos de creyentes acudieron a la celebración del solsticio de invierno en el monumento neolítico de Stonehenge, situado en el sur de Inglaterra, el pasado 22 de diciembre.

Los antepasados de los constructores del monumento megalítico viajaron en dirección oeste por el Mediterráneo antes de llegar al Reino Unido

EFE

Los antepasados de los constructores del monumento megalítico de Stonehenge (Inglaterra) viajaron en dirección oeste por el Mediterráneo antes de llegar al Reino Unido y pudieron ser españoles o portugueses, según un estudio divulgado este martes .

Stonehenge, situado en el condado de Wiltshire, al sur de Inglaterra, es un monumento megalítico formado por grandes bloques de piedras sedimentadas, erigido entre finales del Neolítico y principios de la Edad del Bronce.

Un grupo de investigadores de Londres comparó muestras de ADN de restos humanos del Neolítico hallados en este país con el de personas vivas en Europa.

Misterios

Según la publicación Nature Ecology & Evolution, los habitantes del Neolítico parece que se trasladaron desde Anatolia (la moderna Turquía) hasta Iberia -hoy España y Portugal- antes de llegar al norte y alcanzaron el Reino Unido sobre el año 4.000 A.C.

El movimiento migratorio hacia este país se enmarca dentro de una expansión más amplia de personas desde Anatolia, en el año 6.000 A.C., que introdujeron la agricultura en Europa. Anteriormente, el continente estaba habitado por pequeños grupos de viajeros que cazaban animales y recolectaban plantas salvajes y moluscos.

Según este estudio, un grupo de granjeros viajó siguiendo el río Danubio hasta Europa Central, pero otro lo hizo en dirección oeste por el Mediterráneo.

El ADN analizado muestra que los británicos del Neolítico fueron mayoritariamente descendientes de grupos que tomaron la ruta del Mediterráneo, bien por la costa o pasando de isla en isla en embarcaciones.

Cuando el citado equipo de expertos analizó muestras de ADN de los primeros granjeros británicos, hallaron que la mayoría se parecían a la gente del Neolítico procedente de Iberia. Esos granjeros ibéricos eran descendientes de las personas que viajaron por el Mediterráneo.

Desde Iberia, o algún otro lugar más cercano, los granjeros viajaron hacia el norte, atravesando Francia, y podrían haber entrado en el Reino Unido desde el oeste, por Gales o el suroeste de Inglaterra. Además, los migrantes neolíticos parecen haber introducido la tradición de construir monumentos con grandes piedras -megalitos-, como es el caso de Stonehenge.

Si bien Inglaterra estaba habitado por grupos de «cazadores recolectores del oeste», cuando los granjeros llegaron, aproximadamente en el año 4.000 A.C., por el ADN se ve que los dos grupos no se mezclaron mucho. Los cazadores recolectores británicos fueron reemplazados casi completamente por los granjeros del Neolítico, aparte de un grupo del oeste de Escocia, según los hallazgos.

Tom Booth, coautor del estudio y especialista de ADN antiguo en el Museo de Historia Natural de Londres, indicó a la BBC que no se encontró «evidencia detectable de antecesores de cazadores recolectores británicos en los granjeros neolíticos después de su llegada».

Esto no significa, añadió, «que no se mezclaran, sino que quizás el tamaño de su población era demasiado pequeño para haber dejado algún tipo de legado genético».

Por su parte, Mark Thomas, de la University College London, también coautor, señaló que los granjeros neolíticos probablemente tuvieron que adaptar sus prácticas a las diferentes condiciones climáticas al trasladarse por Europa, pero que al llegar a este país se encontrarían ya bien adaptados.

El estudio también analizó ADN de esos cazadores recolectores británicos que tenían, según las muestras analizadas de restos del año 7.100 A.C., piel oscura con ojos azules. En cambio, análisis genéticos muestran que los granjeros neolíticos eran de tez más pálida con ojos marrones y pelo negro o marrón oscuro.